
El grupo más sobresaliente de la escena under porteña emerge del anonimato, revela el enigma fandango y da rienda suelta a la locura de su psiquis. David Quartero, el hacedor de esta fábula musical, repasa la génesis de la banda y confiesa estar al servicio de un proyecto que se aferra fuertemente a los principios fundacionales del rock.
¿Qué implica una obra para David Quartero?
Implica las canciones, el mensaje, la estética, y por sobre todas las cosas, la filosofía que tiene Tribu Fandango a la hora de salir a la ruta. Con el tiempo comprendí que las personas son monigotes, marionetas…
¡Menos vos que sos el cantante!
¡Incluso yo! ¡Más que nada yo! La obra habla por mí. Yo no manejo la obra, la obra maneja, el arte maneja. Las personas van y vienen, son efímeras, son anecdóticas en este circo. Es más, las llamaría “personajes” dentro de la obra. En realidad, son figuras mitológicas dentro del espectáculo (no existen). Tribu tuvo varias mutaciones, hace poco tiempo que hay una estructura estable de gente. Por eso, primero la creación de la obra y después recorrer el mundo para encontrar a las personas que entiendan que esa obra habla por nosotros.
¿Considerás que la propuesta de TF es riesgosa?
Si, por supuesto. Nos jugamos la vida con esto (en todo sentido). Estamos viviendo una situación verdaderamente nefasta. Y que nuestra propuesta salga en este momento tiene un riesgo enorme, como también puede llegar a salir fantástico. Igualmente considero que la gente no es pelotuda. Somos una banda que no subestima ni un poco a las personas.
¿A qué personas te referís?¿ Al público?
Si, al público, a la tribu. Nosotros no somos la tribu, somos el fandango. Tribu es aquel que nos viene a ver, es el tipo que viene a disfrutar del fandango. Esa es nuestra función. Y si, claro… es una apuesta que te puede salir espantosa.
¿Y cuál es el límite artístico?
¡No hay límites! Tenemos tres puntos a seguir. Punto número uno: el fandango labura para el fandango. Punto número dos: el fandango labura para los suyos. Y el tercer punto: el fandango labura para el que tenga ganas de escucharnos.
En ese caso la obra quedaría por debajo de las personas…
Exacto, se distorsionaría todo, el público pasaría a ser artista. Entonces “muchachos suban al escenario que todos somos artistas”. Bueno… yo no creo que sea así. El artista tiene que cumplir su función y el público también. Yo como artista no voy a salir al escenario y decir “muchachos tengo una pizzería en Wilde”. No. Ese personaje no tiene una pizzería en Wilde, no es real. Esa pizzería no existe. El arte no es real. Es una gilada que yo haga de esto algo palpable… ¡no es terrenal!
¡Ahí aparece la creación!
Claro. Es muy difícil crear, y más en el palo del rock. Decía un conocido… “cuanto más alto trepa el monito el culo más se le ve”. ¡Ese es el riesgo! Incluso saliendo bien, te puede salir mal…
David es de raíces platenses, allí pasó su infancia y su adolescencia. Arrastra un vocabulario muy singular, mundano, secular. Recurre constantemente al habla del lunfardo (“guarro”, “milonga”, “cacharros”, etc.). Y siempre con una tonada propia. Comenzó estudiando piano a los 6 años, y debutó en vivo junto a El Circo, su primera banda, en un colegio religioso de La Plata. Hacían cóvers y temas propios. Al respecto asegura “Éramos horribles. Creo que tocábamos “El ojo blindado”, “Demoliendo hoteles” y “Cerca de la revolución”.”
Musicalmente, ¿de dónde parten tus canciones?
Pueden salir de una palabra, de una progresión de acordes, de un riff, de una melodía, de esta misma conversación…
Digo… por que a cada riff le encuentro una manera muy clara de lucirse.
Si, laburo mucho con riffs (me gustan los riffs). Y riffs en todo sentido: de guitarra, de saxo, de lo que sea… por ejemplo “El método caníbal” no tiene riff de guitarra, el saxo va marcando el ritmo. O tenés “Bailando sobre mi bobo” que directamente no tiene nada que ver con una guitarra. Ese tema sale de una progresión de acordes.
También tratas de incluir sonidos de máquina…
Si, me gustan.
¿Cómo es la búsqueda de un sonidito para una determinada canción?
Es investigar. La curiosidad es una filosofía de Tribu. Y creo que es una de las enseñanzas que le queremos dar a la tribu, aunque la tenga a flor de piel, la investigación, que vuelva a la curiosidad.
Si bien tenés la imagen de un rockero de pura cepa, en varios temas incursionás con otras músicas…
Tengo una columna vertebral de rock, pero también puedo hacer piano como en “Bailando sobre mi bobo”. Odio decir “yo hago rock”. No, yo hago rock y también puedo hacer un vals por ejemplo.
¡Pero siempre bajo una línea rockera!
Si, larga vida al rock & roll. Yo tomo esa palabra como una forma de vivir la vida, no como un estilo musical. Por ejemplo Piazzolla: no creo que haga tango. El tipo hace música (y de la puta madre). ¿Es tanguero? No tengo idea. El tipo hace tango como te puede hacer una música clásica genial. El arte es arte. No es el tango, ó la música clásica, ó la cumbia. Es mucho más que todo eso, es mucho más que una palabra. El rock & roll es mucho más que es una palabra. Por eso, si me preguntas si soy rockero, te digo “si, soy rockero”, pero con la amplitud que tiene vivir como un rockero.
Yo escucho Morphine y no tiene violas, y es una banda de rock. Hacen una especie de rock con soul y funk, y no necesitan una guitarra. O qué se yo…Tom Waits, Elvis Kusturica, Emerson Lake & Palmer. Acá encasillamos todo: “Este es rolinga. Este es cumbiero”. Y el artista se lo cree. Y ahí es donde se pierde la magia.
Las letras de TF son muy particulares. Hay varias recurrencias al lunfardo, a lucifer, a personajes del mundo animal, etc. ¿De dónde extraes estas ideas literarias?
Este es un detalle lindo para contar: me gustan mucho los dialectos a la hora de escribir. Y es fundamental el lunfardo, mi lunfardo, nuestro lunfardo. En toda la obra está plasmado. Es una estética que llevamos como premisa.
Contame de manera muy sintética el concepto que gira alrededor de los tres ejes temáticos del último disco.
En “Salvajes” estalla todo. Es un apocalipsis desde nuestra visión. Es una primera etapa de canibalismo, con una música muy cruda, bien primitiva. La gente empieza a comerse entre sí, todos son salvajes, todos cagan donde se le canta las pelotas. Es un suburbio tenebroso, un caos total. Hay poca viola o la viola es fea. El personaje canta desgarrado, desganado…
Después viene “Averno”, donde realmente se abre el planeta. Y la Tierra pasa a ser un caos mucho peor. Es un disco un poco más rocker.
Y finalmente el periodo de reencarnación, donde todo vuelve a surgir. No sé cómo, pero surge. No salen flores de la tierra (es una reencarnación al estilo fandango). Y las letras indican esa reencarnación, por ejemplo en “¿Libres de qué?”.
Bien. No hay dudas de que las letras te dejan reflexionando… me pasa seguido con TF.
Guido, diciéndome eso, podés sacar un arma y pegame un tiro que muero feliz (risas…).
Ni bien conocí a David, hace un par de años ya, supe de su gran aptitud para con la viola. Tuve la suerte de verlo tocar en vivo varias veces. Impresiona el personaje que encarna debajo del halo de luz de cualquier escenario: angustiado, lloroso, sombrío, como el mundo de hoy. Pero insisto, desde siempre me deslumbró la finura de su guitarra. Sin embargo, durante la entrevista me llevé una sorpresa: “Guido: yo soy pianista. Toco la viola de cara rota, y de cantar ni te cuento…” me dijo. Quedé boquiabierto. Con esta declaración, sumada a los dichos de la charla, caí que en realidad es un artista mucho más amplio.
Siempre digo que una cosa es escuchar un disco de TF, y otra muy diferente es verlos en vivo…
Un estudio y un vivo son situaciones totalmente diferentes. Para mí el estudio es eterno. Tiene que tener una perfección… es algo que va a hablar por mí eternamente. En cambio un espectáculo no. Lo vive la tribu de ese momento, y si no estás, no estás, te lo perdiste. Incluso en el espectáculo ves al personaje, en el estudio no lo ves (o por ahora no lo ves). Quizás en el disco que viene sí lo puedas ver…
Están preparando algo…
Y… siempre preparamos cosas (risas…).
A esta altura los considero un secreto del under. ¿Cómo planean hacer para que los escuche más gente todavía?
Aguantando. No queda otra. Resistir. De todas maneras nosotros estamos muy felices de haber llegado al lugar donde estamos.
Me genera mucha tranquilidad la existencia de un grupo under que siga defendiendo estos principios…
Lo vamos a hacer, no tengas dudas. Esto no es una propuesta de negocios, son principios que me parecen mucho más importantes que un Roca pintado en un papel, que va y viene. Lo que estamos haciendo nosotros, y ustedes con la página, tiene mucho valor.
Para estos días TF tenía planeada una gira que los haría recorrer Neuquén, Cutral-Có y Zapala. Pero por motivos de dominio público, quedó todo suspendido. Tranquilidad. En agosto seguramente se presentarán en la Ciudad de Buenos Aires. Aquí o allá, en el centro o en el sur del país, no dejen de ser testigos de la magia de esta gran banda. Quien escribe recomienda largamente acercarse a su música.
China
July 9th, 2009 el 7:41 pm
Interesante… como siempre viniendo del creador.. no me sorprenden tan contundentes respuestas
excelente banda, yo tb la recomiendo.. desde q empezó…
A seguir…
ana
July 17th, 2009 el 6:22 pm
Sigan bancando!!!!
En el under está la semilla del rock!!!
fernando
July 22nd, 2009 el 5:22 pm
terrible bandon!!!!!
Chaca!
August 20th, 2009 el 12:18 pm
Ellos Saben…
A Donde Pueda, Los Voy A Seguir…
Van A Ser Grandes! Como Los De Arriba!