La banda formada por músicos azuleños pasó una prueba de fuego presentando un espectáculo conciso y prolijo en el Teatro Español de Azul.

Sur con el Turco Chiodi de invitado. Foto: Juan LacorensCuando faltaban diez minutos para que sean las diez de la noche del último sábado, los cuatro músicos de Sur se concentraban y trataban de calmar sus nervios en los camarines del mejor escenario que pisaron durante su trayectoria. De repente en la sala se apagaron las luces y Julio Caputo (bajo y voz), Federico Torrens (teclados y samples), Marito Andresiuk (guitarra) y Diego Pourté (batería) ocuparon sus lugares en escena. El teclado lanzó un sonido grave e hipnótico a modo de intro y mientras se abría el telón un locutor lanzó una breve frase de Herman Hesse en la que se mencionaba algo acerca de la trascendencia de los rumbos en todos los hombres y de lo singular de los acontecimientos únicos. Y cuando las luces verdes, rosas y azules se posaron sobre los cuerpos de los cuatro músicos, Sur estaba dándose un gusto enorme y demostrando que las condiciones del lugar no les quedaban grande.

La primer canción de las diecisiete que se interpretaron fue la elegante “Con el viento”, un electro funky donde Federico Torrens aprovechó para hacer un solo con su teclado. En el segundo tema, “Lo que ya no se ve”, levantaron un poco las pulsaciones a partir de la velocidad rítmica. Cuando terminó la canción Julio Caputo agradeció a los más de ciento cincuenta presentes por el acompañamiento, se mostró emocionado por llegar a tocar en un escenario “donde cantó Gardel” y presentó la canción que titula el disco debut de la banda. En “Laberinto” se hacen evidentes las influencias de Cerati, y en ese momento la pantalla empezó a mostrar una serie de imágenes cálidas con paisajes campestres. “Todo volverá” generó un momento más sosegado y spinettoso, y le dio paso al groove electrofunky de “Hombres de cristal”, momento pulsional en el que la banda se terminó de relajar y cerró así su primer bloque de canciones.

Después de eso Caputo dijo que iba a presentar algunas canciones nuevas y la primera fue “Bajo lágrimas”, un tema rápido y limpio; “Vuelta atrás” fue la segunda, definitivamente electrónica y con un cierre tan preciso que justificaría la designación de “ingeniería sonora” para Sur. Cuando terminó el tema Caputo y Torrens se quedaron solos para tocar “Será la canción llegó hasta el sol”, composición de Luis Alberto Spinetta que grabaron en el disco triple Al Flaco dale gracias. Y la siguiente fue otra versión, en este caso “Amor de primavera” (de Tanguito), que tuvo un clima acústico y especialmente afectivo por la presencia del percusionista Emanuel Claudel (primer baterista del grupo) tocando el cajón peruano.

La formación original de Sur. Foto: Juan Lacorens En “Lejos de aquí” volvieron a escena Andresiuk y Pourté, y mientras sonaba la canción se vieron en pantalla una serie de imágenes sobre la pobreza estructural y política del país secuenciadas por Martín Laborda. Inmediatamente después Caputo presentó al segundo invitado de la noche, el trompetista olavarriense Cristian Cáceres quién aportó elegancia y sensualidad sonora en “Hacia el cosmos”. El cantante dedicó a su hijo (Valentín) la canción siguiente, “Talismán”, y ella le dio paso al cover de “Imágenes paganas” donde la voz nasal de Caputo sonó fuerte por primera vez en todo el concierto. En ese momento había tanta energía sobre el escenario que un teclado se desplomó con la notebook que tenía encima, quedando la banda reducida a trío hasta que terminó la canción. Inmediatamente se cerraron las cortinas mientras se arreglaba el escenario para el tercer y último bloque de canciones.

Sur empezó a terminar su presentación con otro invitado: el “Turco” Chiodi aportó su delicada voz sobre las potentes melodías de “Deberías” y pareció que el tema le calzaba perfecto. El siguiente paso fue otro tema nuevo bautizado “Boomerang” en el que la banda se permitió pisar el acelerador y trabajar con la distorsión. Nuevamente se cerró el telón, que se abrió después de los aplausos de la gente reclamando más. Los puntos finales fueron una bella versión de “Vuelta por el universo” (Soda Stereo) y en “Figuras Escondidas” los Sur pusieron el punto final a un espectáculo agradable en el que el Teatro Español volvía a poner bajo sus luces a una banda de rock formada por azuleños y con canciones propias después de cuatro largos años.

Julio Caputo demostró tener un buen feeling con su público, cada vez que pidió palmas las obtuvo y no se le notaron mucho los nervios para dirigirse a la concurrencia. En general las guitarras sonaron claras y armónicas, pero ese instrumento podría ganar más prestancia recurriendo más seguido al pedal de distorsión y a la construcción de riffs para soportar las estructuras melódicas. Y en el histrionismo de Torrens y su ingenio aplicado al la programación de sonidos sampleados se soporta buena parte de la propuesta de Sur. Los cuatro músicos demostraron temple para un concierto de estas características y le ofrecieron al público un show equilibrado, preciso, prolijo y certero.

El sonido no terminó de hacer brillar a la banda. Hasta la mitad del recital el redoblante de la batería sonó demasiado bajo, quitándole contundencia a un sonido esencial para una banda de rock (hay quienes afirman que la mitad de la estética de un disco de rock se define por el sonido del tacho). Y a la voz principal también le faltó fuerza y volumen. Sí se logró un sonido potente en el bombo y los platos, mientras que entre teclados, bajo y guitarra en general hubo un equilibrio.

Sur pasó por una prueba de fuego dejando en claro que la calidad artística de sus integrantes está a la altura de las posibilidades de un escenario de esas características. Sus canciones quedaron bien presentadas, se aprovechó muy bien la pantalla y la planta de luces trabajó sobriamente la estética de los temas. Las composiciones nuevas invitan a pensar que la distorsión, la contundencia y las melodías menos lánguidas pueden ser una jugosa posibilidad de encausar un talento artístico innegable. Y si bien salieron airosos de su debut en un gran escenario, seguramente se van a superar hacia delante. Como dice la psicodélica canción de Spinetta, “toma el tren hacia el sur, allá te irá bien”.

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