Antes de emprender una nueva gira europea, Goy Ogalde y compañía brindaráns hoy un show en Groove, a partir de las 23.30 horas, en el marco de las Fiestas Clandestinas. 

Así como lo testimonia “El baile oficial” o como lo insinúa el mix de su próximo disco santo (“Cumbia, rock, reggae, party!!!”), la cadencia latina ocupa un lugar esencial en la voz de Piro.

Su fascinación por la cumbia (la colombiana, la roquera, la barrial) explica la inspiración de los santeros antes de entrar a grabar las bases y las voces del álbum que se viene ahorita, apenas regresen de la ¡décima! gira por Europa.

“Sí,una guasada, diez años seguidos de tour europeo… hasta a nosotros a veces nos cuesta creerlo. Pero te cae la historia cuando aparecen los tipos con la primera remerita de la banda -la vieja, la desempolvada- y nos dicen que nos escuchan desde aquellos toques, cuando allá no nos conocía ni el gato”. Y si Piro alude al merchandising es más por test cultural que por mercadeo. No le da para decir que, apenas pisan el Viejo Mundo, se vende hasta el último pin.

A ver: KS pegó en Alemania, Austria, Suiza y Francia como una melquíada fiestera que ha hecho manifiesto del híper mestizaje. Y es en la tierra del Sturm Und Drang donde la gira 2010 apunta 17 fechas, incluyendo el ‘Labertalfestival’ de Schierling y el ‘Mini-Rock-Festival’ de Horb.

Entonces da para aclimatar y sacarle a Piro que, entre germanos, KS se dice ‘heilig bonbon’, ya que entiende que “la supervivencia tiene que ver con eso de aprenderse de prepo las lenguas”.
Bonbon…Y posiblemente se escuche su risita serena en El Tigre, desde esa terracita donde Piro habla y ve dibujarse el delta y mira el vapor del río, siempre huyendo un poco del ‘quilombo’, pero siempre volviendo.

Heilig bonbon

Siguiendo la parábola del santo patrono del punk, la mezcla tropical eclipsó todo purismo, todo rock chabón y entró a formar parte de un imaginario chamánico, con raíces definidas pero kilométricas. ¿No fue acaso DJ Lucha Amada, de Berlín, quien dijo que Goy Ogalde compuso la primera cumbia original para un disco de rock, “Perfectos Idiotas”, en 1986? ¿No fue el ‘Rock Radical Mendocino’ el piedrazo pionero del ska y el dub en el mapa argentino?

“Lo cuyano está, siempre”, dice Piro, y si bien la frase parece demasiado masticada, trae dulzura real.

“De hecho, en un momento de todo este viaje nos preguntamos: ‘Puta ¿qué hacemos ahora? ¿Nos hacemos más los gringuitos, nos ponemos a sacar algún disco cantado en alemán?’ Pero no: se nos hizo evidente que los tipos iban a ver a una banda argentina, a una banda mendocina, bah’. Porque si hay algo que hemos defendido a muerte es Mendoza. No quiero pecar de vanidoso, pero ¡vaya si ha venido gente a la tierra del vino porque nosotros le hemos incendiado la cabeza! Si Turismo nos tuviera que pagar…”.

Kara o Kumbia

No obstante, lejos o cerca de esta región arisca, la cumbia desvistió los chupines de la vanguardia y se puso un nuevo poncho para reconocerse autóctona, sobre todo, en su versión politizada de anarkumbia.
 
Y a paso de gaucho punk, Karamelo Santo pensó, entre los toques por el Bicentenario y la euforia nacional, transitar un sendero, digamos, totalmente acústico, tal como el que trazó en mayo en ese show a sala llena de Niceto. Sendero del nuevo folk, lejos de la música digital y el photoshop auditivo, hasta topar con la cumbia-canción, el germen musical del nuevo disco.

- Entonces: ¿cuál es la cumbia que saborea Karamelo?

- Digamos que una forma amable de cumbia aggiornada, cuya base es el sampleo de tambores de la selva. Una cumbia abarcativa tocada con el respeto hacia un ritmo mántrico, profundo, legendario. Todo, sumado a la magia del reggae que nos traslada al Caribe. Bueno, te lo voy descosiendo: puede que el disco suene a cumbia villera, a cumbia colombiana, a soniditos santafesinos y a un clásico disco de Karamelo, entre lo eléctrico y lo “otro”.

Me ha mordido la conciencia

Lo que comenzó hace una década como la peculiar caravana multicultural de un grupo cuyano que, en extensión de principios, albergaba a bandas del interior en la Kasa de la Boca a cambio de comida comunitaria o -mínimo- un detergente, mientras oficiaban de anfitriones, productores y banda madre, arrastró a la contracultura local hacia la impronta latinoamericana y organizó una escena supuestamente dispersa en un movimiento de cruce cada vez más estimulante.

Y desde afuera, territorializó. La aventura que emprendió Karamelo tiene en esta nueva gira -primero por Cuyo, después por Europa- su mejor y más consistente consecuencia.

- A esta altura, ¿no tienen la preocupación de repetirse?

- La verdad, no es una banda en la que pese mucha esa persecuta aunque es cierto que este disco -retoma Rosafa- terminará siendo un clásico disco de Karamelo, con mestizaje y rock.

Pero como fusionamos tanto ¿qué tendríamos que hacer para innovar? Puro rock n’ roll o puro folclore. Innovar sería un atraso.
Santo por naturaleza

Con o sin yeites cumbieros, Karamelo es un núcleo de trabajo increíble. Tiene la misma energía en cuanto a producción y militancia que Manu Chao, Maldita vecindad o Gogol Bordello (gente con la que han conectado en trabajos y vivos).

Tiene su propio estudio de grabación (Cangrejo Records) y Goy Ogalde y Lucas Villafañe suelen producir artísticamente varios trabajos intensos de grupos como Nonpalidece, Resistencia Suburbana, Aztecas Tupro, Jirafas Ardiendo, Todos Tus Muertos, San Camaleón, Negusa Negast, Fuera De Tiempo, Kameleba, Hormigas Negras, In Puribus, La Brizuela Méndez, Alika, Sirte Tirco, entre más.

De hecho, Villafañe acaba de producir artísticamente el último material de Pucha Che!, “Colores”, que foguearon juntos en el Salón Rock Sur de Capital. Goy ha dicho: “Muy pocas cosas tienen lo cristalino que tiene la música. Yo he perdido mucho tiempo produciendo bandas de las que, de algún modo, me siento orgulloso, pero que en el fondo me quitaron tiempo para hacer más canciones, aclarar mis cosas a través de mis canciones.

Después, tal vez también me arrepienta de no haberles hecho el aguante a algunos integrantes que necesitaban quedarse, pero que ya no podían estar en la banda por una razón física o psíquica. Pienso que me hubiera gustado que estuvieran en estos viajes, que visitáramos estos lugares juntos. Me hubiera gustado tener un poco más de paciencia pero me enorgullezco de haber subido a esta aventura tan loca y de la voluntad que tuve para no abandonar la carrera”.
Piro está más en este plano: “Me parece una maravilla que la gente baile y disfrute con nuestra música. Un recital de Karamelo tiene mucha más libertad”, dice el vocalista entre el circo urbano y la pista de dancing.

La nota completa en Los Andes on-line.

 

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