August 25th, 2008
Rock & Pop
Cuando Richard Hamilton, artista plástico inglés, acuñó el término POP por primera vez (oficialmente hablando) probablemente no pensó que esta palabra cobraría tanto significado en las futuras generaciones.
Cuando Richard Hamilton, artista plástico inglés, acuñó el término POP por primera vez (oficialmente hablando) probablemente no pensó que esta palabra cobraría tanto significado en las futuras generaciones.
No creo que a ningún rockero le interese demasiado lo que los medios puedan llegar a decir sobre Cromañón, en definitiva, lo único que hacemos es seguir enroscando la tragedia con nuestra opinión, lo cual creo que no aporta nada productivo.
Aún así, si me interesa saber lo que los lectores piensan sobre este hecho ocurrido hace ya casi 4 años, porque lo que si me parece muy triste y puedo decir, es que ya nadie recuerda ese día como el día de un concierto de Rock, ahora sólo quedan vestigios de la inconsciencia colectiva, de la cual me hago cargo en plena conciencia. Hace muchos años que disfruto de distintos recitales, pero en la medida que cada vez se ponían más peligrosos, no sólo por la cantidad de gente sino por la inseguridad dentro y fuera del evento. Yo…en vez de denunciar una puerta clausurada, en vez de quejarme por la falta de aire y estar super amontonada, preferí quedarme en mi casa y sólo asistir a los recitales al aire libre o lugares más tranquilos. Y eso se llama cobardía, y la cobardía no es un patrón representativo del ROCK, sino más bien todo lo contrario y no hay día que no me arrepienta de mi actitud.
Así que los invito ahora a el que quiera compartir algún mal momento que haya vivido a modo de confesión, si quieren contar algún relato de una mala experiencia vivida en un recital, y si se arrepienten de no haber dicho nada. Sería bueno que también propongamos algo para poder modificarlo, creo que todos somos culpables, pero es obvio que siempre es más fácil culpar al de al lado. Dejemos de perder el tiempo en buscar culpables y pongámonos a resolver desde nuestro lugar esta situación, tratemos de prevenir un nuevo Cromañón para que no se repita, porque cada día que pasa y nosotros no hacemos nada el Rock muere un poco más.
Dicen que las segundas partes siempre son malas, y puede que sea muy cierto. Pero aún así, en esta sección seguimos buscando aquellos temas de Rock que suenen parecidos pero diferentes.
Escuchen la melodía y emitan su propio juicio de valor. Aunque planteo un interrogante: para bien o para mal, ¿¡Qué demonios está pasando con Guasones?!
Siempre que nos sugieren leer un libro entramos en la eterna dicotomía de si sacarle fotocopias o comprar el original que excede nuestro presupuesto. Pero de algo podemos estar seguros, de que no hay nada como el olor a libro y si es usado mejor. De hecho, no hay nada más romántico que prestar un libro sin esperar que este sea verdaderamente devuelto, por lo tanto el verbo prestar entraría en una categoría retórica, con su origen en la Grecia clásica. Inconscientemente estamos persuadiendo al lector para que lo lea, aunque el precio que debamos pagar sea que nunca nos lo reintegren.
Seguramente muchos lectores de este blog habrán escuchado a Sabina y sin, necesariamente, ser profundos estudiosos de su lírica no hay que ser demasiado ducho como para darse cuenta de que en Buenos Aires hay una fotocopia (mal sacada) de este cantautor. Cabe interpretar que, entonces, escuchar a las Pastillas del Abuelo es casi tan angustiante como admirar un Van Gogh en una diapositiva.
Muchas veces el Rock quiso conmover a través de sus letras, pero no podemos negar que se torna un poco irritante que un cantante recite, a modo de juglar, canciones en las cuales el plano musical entra una segunda instancia de análisis, un plano en que la melodía se perfila como acompañamiento instrumental. Uno se pregunta entonces por qué el autor en vez de escribir canciones, no publicó un libro de poemas.
Volvamos a los libros originales! Joaquín hay uno solo..nos alcanza y nos sobra.
Constantemente indago sobre qué tienen de diferente un cheto, un emo, un gótico, un floguer o un rolinga?, y llego a la misma conclusión: absolutamente nada!, y eso es porque en realidad son todos hijos de una misma moda. Muchos de ellos quieren estar fuera de la moda, del sistema, del mercado, entonces, me pregunto si ¿es válido estar fuera de la moda ingresando a otro circuito que maneja otra moda, pero que definitiva no deja de ser una moda del sistema también? Por favor, no me van a decir ahora que vestirse todos de negro exactamente igual, los diferencia de algo.Y ¿qué tan fuera del mercado se puede posicionar un adolescente salido de la Bond Street, que se junta frente a la Plaza del Ministerio de Cultura si calza y viste lo mismo que cientos de los que pertenecen al mismo grupo?.
Por consiguiente, creo fehacientemente que la Industria Cultural sólo se dedica a la estandarización y producción en serie y ha destrozado aquello por lo cual la lógica de la obra de arte se diferenciaba de la lógica del sistema social. Por lo tanto, cuando una rama artística evoluciona bajo una misma receta exitosa, los resultados serán efectivamente los esperados o especulados. La constitución del público, que en teoría y de hecho favorece al sistema de la industria cultural, es una parte del sistema, y no su excepción. Por eso no sorprende que en el plano de la música surjan y surjan bandas de “rock” usualmente conocidas como las bandas LA: La Colosa, La Mocosa, La Babosa, La Pulposa, La 25, etc.
Al mismo tiempo, el Indie y el Mainstream se consagran como distinciones que más que servir para clasificar sirven para manipular a los consumidores. Para todos hay algo previsto, a fin de que ninguno pueda escapar; las diferencias están creadas artificialmente. Cada uno debe comportarse, por así decirlo, espontáneamente de acuerdo con su nivel, que le ha sido asignado previamente sobre la base de índices estadísticos, y empaparse de la categoría de productos de masa que ha sido fabricada para su tipo. Reducidos a material estadístico, los consumidores se transforman en meras investigaciones de mercado.
El esquematismo del procedimiento es lo que lleva, finalmente, a que los productos musicales mecánicamente diferenciados se revelen tarde o temprano, como lo mismo (bah, aunque en general en el caso de las bandas LA se revelan a partir del segundo acorde!). Lo mismo sucede con las presentaciones de la mayoría de las series norteamericanas. Las diferencias de valor presupuestadas por la industria cultural no tienen nada que ver con diferencias objetivas, con el significado de los productos, sino con los intereses que se generan entorno a ella.
No solo se mantienen cíclicamente los tipos de canciones de moda y las estrellas como entidadades invariables, sino que la breve sucesión de intervalos que ha resultado eficaz en una canción exitosa son clichés que se utilizan a antojo aquí y allá. Así como en el plano del cine, se puede captar de inmediato en una película que podemos intuir como va a terminar, quien va a ser el héroe, también en la música ligera el oído ya preparado puede adivinar desde los primeros compases del motivo, la continuación de este y sentirse feliz cuando así efectivamente ocurre.
El mundo entero es conducido a través del filtro de la industria cultural. La atrofia de la imaginación y de la espontaneidad del actual consumidor cultural no necesita ser reducida a mecanismos psicológicos, ya que se ha inhibido directamente la actividad pensante del espectador. La tensión que se crea es, por cierto, tan automática que no necesita ser actualizada, y sin embargo logra reprimir la imaginación.
Finalmente, la estereotipación de todo, incluso de aquello que aún no ha sido pensado, en el esquema de productividad mecánica supera el rigor y la validez de todo verdadero estilo. Y si creen que no es así por qué se rien tanto cuando ven a Capusotto?.
Muchos (de los que leen/leerán este blog) saben que Paranoid de Black Sabbath es catalogado en la jerga rocker como un T-E-M-A-Z-O, lo cual es completamente cierto. Claro que a la hora de componer muchos músicos del género toman a Black Sabbath como modelo, lo cual también es completamente cierto y acertado.
Paranoid - Black Sabbath
Ahora, era necesario semejante atentado contra el Patrimonio Cultural Rockero…? Creían que no nos íbamos a dar cuenta, la próxima chicos dismúlenla un poco!
Acá los tienen Wolfmother, una banda australiana, que rescata el espíritu Hard Rock pero un poco más Hi-Fi, “¿versionando?” a Black Sabbath. No se lo pierdan.
Woman - Wolfmother
El Rock actual murió y con esto no quiero decir que hace un alegato contra el rock del pasado, no tiene sentido pensar que el pasado sea algo de lo cual haya que liberarse, incluso aunque sea absolutamente diferente del rock actual en general. En cierto sentido, lo que define al rock contemporáneo es que dispone del rock del pasado para su uso propio. Por lo tanto, manifiesta una conciencia de lo que está ocurriendo, pero no la lleva mucho más lejos.
El problema es que ya no hay plano diferente para distinguir realidades artísticas, ni esas realidades son tan distantes entre sí. Esto se debe a que la percepción básica del rock contemporáneo se formó sobre el principio de una institución discrográfica donde todo el Rock tenía un criterio a priori de cómo debía sonar. Es decir, si escuchamos tres discos de bandas diferentes, pero producidos por el mismo productor artístico, probablemente se nos venga a la cabeza la famosa frase “Uh! esto me hace acordar a…”. Hoy los músicos no consideran estar produciendo arte muerto, sino que están llenos de opciones artísticas vivas. Aunque, aún así, se haya producido un agotamiento interno del género.
Al mismo tiempo, se habla de la relativa pérdida de fe a raíz de la vuelta de muchas bandas nacionales e internacionales que creíamos separadas, o bien, en el estado “carrera solista (mode)”. Lamentablemente, se han convertido en artistas de lo que queda. Probablemente, puede que estemos en una etapa de transición.
Qué necesitaremos entonces? que el músico se suicide arriba del escenario para lograr generar algo post-contemporáneo?
Uno se pregunta cómo pueden llegar a convivir en un mismo blog Cage, Zappa y Pity. La respuesta es muy sencilla, la filosofía contemporánea, hoy por hoy, se encarga de plantear los interrogantes más que preocuparse de resolverlos. En este caso, hacemos un paréntesis para darle lugar a dos de los más interesantes compositores del siglo XX: John Cage y Frank Zappa.
John Cage, uno de los compositores e instrumentistas estadounidenses más influyentes de la música clásica contemporánea, fue de gran influencia en Frank Zappa. No sólo por el lenguaje caótico que proponía Cage en sus composiciones, sino por la capacidad de ensamblar distintas atonalidades logrando una nueva perspectiva, marcando un antes y un después. Pero por sobre todo utilizando el azar como elemento fundamental, creando una revolución que podría haber sido digna de un rockero.
Cage tenía una forma bastante particular de componer, tomaba una hoja en blanco y a partir de las grietas o marcas naturales de la hoja, realizaba en ella unas nuevas. Acto seguido, colocaba una hoja de calcar por encima de esta, copiaba las marcas y las traducía en notas que luego colocaba en un pentagrama. Otra opción, es que tiraba unos dados y revoleaba unas monedas a la manera del I-Ching, uno de los libros de filosofía china más antiguos. Realmente, no sabemos si Frank Zappa utilizaba las mismas “técnicas”, de lo que si estamos seguros es que, de manera retrospectiva, rescatar a Zappa es introducirse en Cage.
Compruébenlo ustedes mismos.
Peaches en Regalia - Frank Zappa
Sonata V Piano Preparado - John Cage
Parece que la herencia Calamariana da de que hablar…de cantar y hasta de comer.
Por eso, El Pity se merece un lugar especial en este blog. Porque sin su presencia el declive del Rock Argentino sería menos notorio, y este blog no tendría razón de ser.
Los invito a analizar algunas de las prosas de nuestro querido Pity.
10 años atrás Calamaro escribió los siguientes versos:
“La vida es una gran sala de espera,
la otra es una caja de madera.”
Y 10 años después…Pity:
“La vida me la regalaron
La muerte en cuotas voy pagando…”
Acá notamos que el mundo avanzado habla en términos de tarjetas de crédito, el tema de la caja de madera ya no va más. Un Calamaro reciclado.
Calamaro escribió:
“Se ve que para algo usé la cuchara,
que no encuentro sopa, postre ni ensalada,
hay botellas vacías de marcas extrañas,
las debo haber tomado, que resaca.”
El Salmón (Andrés Calamaro-1997)
Y Pity escribió:
“Tengo muchas ganas de escribir una canción,
pero no se me ocurre nada.
Entonces agarro la cuchara el tenedor,
el cuchillo y empiezo a cocinar.
Después de hacer esta mezcla,
yo pensaba tirarme una siestita.
Para estar por la noche,
pila pila, pila pila.
Ahí va de vuelta…
Tengo muchas ganas de escribir una canción…”
Pila Pila (Intoxicados-2008)
Bueno acá Pity pensó: para qué voy a hablar de lo que pasó la noche anterior?… si puedo hablar de lo que está pasando mientras estoy en pleno “proceso creativo”. Un Calamaro Reloaded.
Calamaro escribió:
“Me llego una carta
que me dice The End,
no tiene remitente
dejame de joder.”
Andrés, fijate, quizás fue Pity antes de darse cuenta que su disco se llamaría Thend y en la vorágine se le chispoteó una letra.
Con la próxima entrega: “Cómo lograr la voz ronca y desgastada de El Salmón en 5 pasos básicos”.
Un blog sobre la muerte del rock?! En una Web de rock?! A quién se lo ocurre?! Hace tiempo que venimos diagramando esta idea con el equipo de trabajo de Rock.com.ar. Todo surgió como un pequeño proyecto de enciclopedia del rock argentino y , afortunadamente, hoy nos encontramos frente a 1 millón de visitas mensuales, que para un medio independiente es más que excelente.