6º
El 38
Divididos
En el otoño de 1991,
Divididos editó su segundo disco,
Acariciando lo áspero, que en principio, según contó alguna vez Diego Arnedo, iba a llamarse algo así como
Los pibes remontaban barriletes y la virgen pasó haciendo ala delta. Estrenando baterista -había llegado Federico Gil Solá, se había ido Gustavo Collado-, el trío dio, con este álbum, el primer paso hacia la que sería su gran consagración, apenas dos años después, con
La era de la boludez. Abría el trabajo
El 38, un rock directo que pasó a ser, desde aquel momento, un punto indiscutido de los shows del grupo. "En el Oeste está el agite", anunciaba; luego estaría en todos lados. Con
El 38 como uno de sus principales argumentos.