10
"Sistema nervioso central"
Estelares
Paralelamente al momento en que empezó a bajar la espuma de la exaltación rasa del rocanrol callejero, en el mercado mainstream local empezó a subir la cotización de la canción bella. En ese orden, Estelares saco un disco que toca un nervio sensible de la audiencia argentina. A lo largo de estas catorce canciones que festejan los pequeños triunfos cotidianos logran una empatía sin fisuras con el joven argentino promedio y muestran una manera de solucionar los problemas sin derrumbarse anímicamente. Las nuevas canciones de Estelares no le sacan ventaja a las de sus discos previos, pero seguramente los llevaran mucho más lejos y más alto. Si, puede ser que estén más redondeadas y la producción de Juanchi Bailerón las haga brillar, pero la materia prima que amasaron en quince años de trayectoria no presenta alteraciones en su fórmula. Sigue habiendo un compositor (Manuel Moretti) que abre su corazón sin pudores para describir con talento lo que ven los ojos de sus personajes; los textos siempre estuvieron armados por palabras simples y exactas. Quizá la mayor diferencia radique en que los personajes de Moretti ahora disfrutan del pasto y el sol en la plaza en vez de instalarse al atardecer bajo de un puente.
9
"Raro"
El Cuarteto de Nos
¿Será el mejor disco uruguayo de rock del 2006? Habrá que preguntarle a un uruguayo que haya escuchado mucha música. Por lo pronto es uno de los mejores álbumes de habla hispana editados en los últimos doce meses que hayan pasado por los oídos de este comentarista. El duodécimo álbum de estudio de este legendario grupo oriental llega después de más de veinticinco años de trayectoria y seis desde su último trabajo editado. Y un dato interesante que define el sonido logrado es que por primera vez la banda no autoprodujo el material sino que contó con la colaboración del productor Juan Campodónico (Bajofondo, ex Peyote Asesino). Y más allá de eso el fuerte del Cuarteto de Nos sigue siendo una inteligente visión llena de ironía indie que se vuelca en las elaboradas letras escritas por Roberto Musso. No se puede decir que sea un disco maduro por el simple hecho que los músicos que tocan en el Cuarteto de Nos ya superaron la barrera de las cuatro décadas hace un tiempo. La madurez musical la lograron hace mucho, pero mantienen el pulso adrenalítico de la juventud y se permiten más riesgos y actitud adolescente que muchos rockeros conservadores que no tienen ni la mitad de su edad. "Raro" trae desparpajo, acidez y una catarata de guitarras energizantes en doce canciones prolijamente cerradas.
8
"Achacandá"
Doris
La psicodelia desde una visión enmarañada nos palpa y nos invitan a jugar. Las melodías de Doris detonan en el espacio y le dan forma a un caos acuático sin bordes ni marcos que provoca algo parecido al (t)error musical. Allí se incrustan sensaciones psicodélicas y místicas que toman cuerpo en trece aventuras parecidas a canciones. El resultado de este trabajo, producido por Nacho Rodríguez (cantante y guitarrista de la banda), da la sensación de que los integrantes de Doris nunca hubieran escuchado música. Todo suena raro, esquizoide, desbordado y sin equilibrio. Y allí radica su belleza, en esa desbordante capacidad de sorprender a los posibles escuchas. Bossa nova, arreglos de música clásica, cuarteto, rock enfermo, instantes delicados, guitarras que zumban un noise armonioso... todos los ingredientes en medidas inéditas forman el caldo curativo de Doris que fluye sin atascos por los oídos de los que se atreven a este mar de placer onírico. Con no poca precisión Andrea Prodan le mencionó a este cronista que Doris era lo de lo más recomendable de lo nuevo que había escuchado, hace ya tres años. Evidentemente el oído musical del conductor radial, actor y miembro de Maltratan Hamsters (proyecto basado en melodías vocales) está afinadísimo y adelantado. Mientras se escucha el disco de Doris la música se filtra en el cuerpo y las palabras emanadas hacen que las luces de la ciudad se difuminen en el horizonte. Por un instante todo es menos gris. El sol practica una danza lasciva alrededor de la luna hasta que la penetra. Y en el punto culmine estalla un río de colores sobre nosotros.
7
"Bicicletas"
Bicicletas
Los elementos oníricos y alucinatorios que conforman al caos creativo de Bicicletas son tan fuertes que el título de su disco debut bien podría haber sido el del falso umplugged de Soda: "Confort y música para volar". Aunque pensándolo bien, el confort estaría de más ya que muchas de las composiciones del grupo parecen escritas desde el trauma y el panic atack por un músico acurrucado debajo de su cama. Canciones con melodías simples pero con instrumentaciones actuales y sonido moderno que refrescan el sonido del rock de acá. Canciones precipitadas que hablan de volar sin necesidad de aterrizar, amigos de colores, cien camellos volando en la habitación, un avión bajo el agua, seis avenidas inundadas y un mar de lágrimas lloradas. Once canciones abatidas, soñadoras, ansiosas, punks, espaciales, psicodélicas, febriles. Todo en cincuenta minutos gloriosos que sólo dejan espacio a ilusionarse con el porvenir del proyecto. Bicicletas le da aire a un rock asfixiado, agua a una escena chamuscada, vuelo a una pose chata y alivio a los oídos necesitados de buen gusto. El grupo está al frente de una generación de músicos porteños que va a definir el futuro inmediato de la música argentina y su principal arma parecería ser el potencial de hacer volar a quienes se expongan a sus obras. Amarrensé y disfruten.
6
"El palacio de las Flores"
Andrés Calamaro, Litto Nebbia & La Luz
A pesar de la decisiva participación de Nebbia y la Luz, es el regreso más sincero y puro de Calamaro. Desde la salida de El Salmón (00) que se aguardaba un disco de canciones frescas compuestas por Andrés, y hubo que esperar seis años en los que el artista calmó los ánimos con tres discos interesantes (El Cantante, El regreso y Tinta roja) pero de algún modo ajenos o añejos. Y "El Palacio de las Flores" tiene un jardín de canciones lindas arrancadas de un amor a punto de caramelo que hizo olvidar al corazón desgarrado y la actitud agorafóbica que marcó la discografía del artista. El nuevo material se debate entre diásporas de El Salmón compuestas en la oscuridad y el aporte luminoso del grupo estable de Litto Nebbia. Todavía el Calamaro hitero no volvió, pero eso quedará seguramente para el próximo paso del Cantante: ya anunció un disco con material cien por cien a estrenar que será producido por su ex compañero en los Abuelos, Cachorro López (una sociedad que promete ser de las más vendedoras del 2007). Mientras tanto, "El Palacio de las Flores" es un disco amable, cálido y compañero. Y da la sensación de que Calamaro se alejó un poco de lo que se suponía que tenía que hacer. Un regreso como Dios manda hubiera sido volver al modelo de la canción calamariana hitera que tanto se le plagió en los últimos años. Pero si de algo no se lo puede acusar al Salmón es de ser un artista previsible: nuevamente fue contra la corriente y extirpó todos los estribillos del disco. Un esfuerzo en clave de homenaje a Nebbia en el que parecería que Calamaro vió La Luz.
5
"Todo lo sólido se desvanece en el aire"
Gabo
El segundo lanzamiento de Ferro confirma con creces que la cálida recepción del público y la crítica hacia su primer álbum no fue infundada. Hay algunas diferencias para con "Canciones que un hombre no debería cantar" (05); acá las instrumentaciones fueron registradas por una veintena de músicos en cuatro estudios distintos (aunque el tecladista Leopoldo Limeres, el guitarrista Claudio Lafalce y el contrabajo de Federico Ghazarossian son los nombres más repetidos en los créditos). Y a pesar de mantener la indiferencia comercial en el sentido hitero del término, Gabo se muestra más extrovertido y polifacético. Y en la tapa (austero fondo blanco y ¡texto!) arremete contra el mercadeo de la imagen de los músicos y reclama poner en primer plano lo realmente trascendente: la música. Gabo sigue siendo un heredero natural de Miguel Abuelo, pero en sus creaciones demuestra una habilidad congénita para evitar ser encasillado. Las consecuencias de haber consumado semejante placa son inciertas, pero seguramente su próximo disco tendrá un obstáculo hasta ahora inédito: las demandantes expectativas de una audiencia, a esta altura, demasiado mimada.
4
"Avenido"
Aca Seca Trío
Se trata del segundo disco de un trío formado en 1998 por tres prodigiosos músicos dueños de una idoneidad enorme: el guitarrista, cantante y compositor tucumano Juan Quintero, el pianista olavarriense Andrés Beeuwsaert (ex Javier Malosetti, actual Pedro Aznar) y el percusionista santafesino Mariano Cantero (hoy músico de Liliana Herrero). En estos cuarenta minutos de música hay canciones eminentemente folklóricas y otras que toman del género algunas texturas o conceptos para los textos pero que exceden la etiqueta. Es que a fuerza de talento creativo, lucidez instrumental y una profunda sensibilidad Aca Seca remueve los mojones del folklore y los lleva más allá de lo que alguna vez estuvieron. La web de Aca Seca muestra un paisaje con un cerro sobre el que sobrevuelan pájaros y cuando uno elige un ítem la ventana se toma su tiempo para abrirse. Al hacerlo muestra algo delicado, pacientemente armado, exacto. Esa misma sensación produce la música generada por el trío: "Avenido" transmite tanta placidez y tranquilidad como la contemplación en vivo y en directo de un horizonte equilibrado. Estas elevadas interpretaciones incluyen abundantes arreglos corales e instrumentaciones demarcadas con una delicadeza excelsa. Y tanta poesía invita a relajarse. Uno de esos discos para escuchar examinando el techo o, mejor aún, admirando el cielo ancho hasta el infinito.
3
"Rock 2 tonos"
Norma
Los catorce tracks del debut de este trío platense irradian una energía epiléptica desde el primer segundo. Las pulsaciones que provocan son altas y se mantienen estables durante los treinta y cortos minutos que se necesitan para escuchar el disco entero. Las canciones proponen una estética entre dark y new wave con matices punk, y una vez que empiezan a sonar desarrollan sensaciones de perturbación y malestar... estamos ante algo apocalíptico, como de último disco compuesto por seres humanos antes de la rebelión de los robots. El título del álbum satiriza sobre la simplicidad volcada en la construcción de las canciones, aunque es evidente un trabajo fino en los arreglos y yeites. Y como la mayoría de las producciones artísticas originadas en la ciudad de las diagonales, se trata de música con un sentido conceptual para nada hueco. La placa quizá resulte reiterativa, sobre todo para quienes prefieren los discos fáciles de escuchar. Pero para aquellos que gustan de los guiños para melómanos y el descaro a prueba de convencionalismos, la música de Norma puede representar la oportunidad de hacerse una panzada.
2
"Hickie"
Mataplantas
Sexo púber, sangre caliente y sudor frío son los ingredientes primordiales del descollante segundo álbum de los todavía casi adolescentes músicos de Mataplantas. La tapa negra preanuncia una mirada sombría y dolorosa, pero eso no evita que el cuarteto se muestre más concedente que en su primer álbum. Y si "El sueño del hombre pulpo" (05) se exponía como una continuidad de la indagación melódica intrincada de los Peligrosos Gorriones, Hickie se acerca un poco más al sonido que tendría Turf de haber sido un grupo más interesado en el uso de los instrumentos musicales que en los desfiles de moda y las modelos. Definitivamente algo debe tener que ver la producción de Manza, ya que se nota que están cortados por la misma tijera que los uruguayos de Astroboy (aunque acá el idioma en que se cantan las letras no es una barrera complicada de superar). Ahora independientes, ya sin el cobijo de Isopo Records, se muestran más urgentes y consistentes. Muchas de estas catorce canciones podrían entrar en un chart de pop nacional y popular, pero eso no quiere decir que se hallan vuelto específicamente comerciales, sino que hay una madurez y un brusco giro de timón que hace que puedan entrarle a un espectro amplio de oídos. Abandonaron un enmarañado camino psicodélico por otro más lineal, directo y adrenalítico que los lleva más rápido hacia su siguiente parada. Y por si fuera poco rescataron del ostracismo a Jazzy Mel, quién cumple con un notable papel en la demoníaca "Swing Lobo en Puerto Rico". Intachables, jóvenes y con la camiseta de la Capital Federal bien puesta... el futuro es suyo.
1
"Hoy"
Pez
¿Será contagiosa la opulencia compositiva? Minimal comprueba que sí. En los últimos tres años grabó dos placas solistas, dos con Pez (uno doble en vivo) y tres con Litto Nebbia y la Luz (uno de ellos, el flamante "El Palacio de Flores" de Andrés Calamaro). Y todas sus intervenciones delatan que su vida está atravesada por la felicidad y marcada por la dicha de sentirse realizado. Está haciendo más música que nunca y cada disco editado es un placer para cualquier clase de oídos. Y en Hoy ofrece espumosos mid tempos, limpios y acústicos con apenas unas gotas de distorsión. Pez presenta una hora de música tranquilita, pausada y hogareña, más minimalista que nunca y más amable con el oyente circunstancial que con el fan de la vieja época. De hecho no faltaran los que se queden con ganas de distorsión, solos revirados y progresismo musical. Pero ¿cuánto vale el dibujo de un sol amaneciendo hecho canción?