20
"Todo es tan inflamable"
No Te Va Gustar
En plena evolución, los músicos de NTVG se exhiben capaces de abrir un abanico tempestuoso de texturas cimentada en la búsqueda de la melodía cancionera y cierta fragilidad anímica. Rock latino con tendencia a lo épico, lo sombrío y a la temática marginal o reclusiva. Y dentro del disco hay un patrón estético basado en una cucharada de buen gusto, teclados suavizantes y cierta congoja inextinguible atravesada en el pecho. Los uruguayos concretaron un álbum que deja atrás al rock barrial al que ellos mismos defienden pero, ningunos huecos, no practican. O quizá si: talvez NTVG sea el paso más evolucionado de una tradición esquinera y popular. Y es raro e interesante que no hayan recurrido a hacer un disco optimista para entrar en el mercado mainstream. Su modo de convencer le escapa a la chatura y demuestra que tienen muy presente que en esto lo más importante es la música.
19
"Fuerte Apache"
Fuerte Apache
Noventa minutos con rimas perspicaces que relatan historias pesadas, biografías de delincuentes, puteadas contra la policía y desafíos a algunos colegas como Mustafá Yoda y Súper A. Y en ese lapso de tiempo los relatos están tan bien narrados que trasladan al oyente hasta las calles más agresivas de Ciudadela. FA traduce la violencia urbana del hip hop neoyorkino allà Wu Tang Clan y lo pone a orbitar en uno de los barrios más jodidos de Argentina. El Fuerte es un lugar donde vivir es complicado y estos juglares modernos fotografían el clima de guerra permanente desde los pasillos de los monoblocks. Con unas melodías de voz algo monocordes y letras que disparan con los vocablos más hirientes de los barrios ("guacho gil", "gato", "cobani", "pendejo", "transa", "verdugueaste", "berretines de narco", "enfierrate" y otras delicias por el estilo) los FA nutren sanguinarios versos que detallan códigos internos de maleantes. Fuerte Apache adapta la fórmula y termina haciendo el mejor hip hop (aunque también hay un poco de raggaton) surgido de estas pampas: los loops pueden ser internacionales, pero los textos son tan argentinos como la corrupción política. Y ojo: ellos saben que hay toda una postura cool alrededor del género, pero en sus rimas afirman que no es cuestión de usar ropa ancha sino que resumen su propuesta en "hacerle la guerra a la yuta y nada más". Bang Bang... Bum Bum… así suena Fuerte Apache.
18
"En otra ciudad"
Bauer
Segunda placa del quinteto de la siempre british y sónica zona sur del Conurbano. Desde su base de operaciones en Lanús, Bauer diseñó un disco lóbrego que empieza con un primer track (el instrumental playerito "Dock Surf") dinámico y ambientador, pero una vez que se termina se van los únicos momentos de rock n roll tradicional. A partir de entonces los músicos se toman todo el tiempo del mundo para desenvolver cuidadosamente melodías como de soundtrack de película oscura y perturbada allà David Lynch (no de casualidad van a musicalizar un homenaje al director en el próximo festival de cine de Mar del Plata). En la presente ocasión el lanzamiento es independiente (su primer álbum, "Astronauta olvidado", había sido editado por Nadar Solos discos) y contó con la producción del ex Jaime Sin Tierra, Juan Stewart. En estos cincuenta minutos permanentemente se cruzan loops de teclados futuristas, guitarras que pueden sonar tiernas o chirriantes según el ánimo, y vocalizaciones angustiadas. Los pasajes crípticos y ensortijados crean un universo de anomalías donde la placidez es la única constante. Entre los once tracks ofrecidos en este esfuerzo hay tres instrumentales y ocho composiciones con letras introvertidas y minimalistas que no saben de convencionalismos. Y a lo largo de ellas se van creando climas que se debaten entre la fragilidad emocional y la exaltación de los solos de guitarras incendiarios. Un futuro promisorio lleno incógnitas e irracionalidad en el que el compromiso esencial parece ser la exploración.
17
"El Hombre Montaña"
Los Natas
A esta altura del partido decir que la de Los Natas es música oscura sería una gran obviedad. Pero por momentos, también, un error. En esta placa el trío de música stoner muestra una faceta opuesta al sombrío cuelgue psicodélico que caracterizó en sus trabajos anteriores. "El hombre montaña" es más impactante, rápido y contundente que el fantasmagórico "Toba Trance" (2004) y si bien es más amable para con el oyente, nunca deja de ser un disco con una poderosa aureola energética y ciertos fulgores místicos que irradian luces cegadoras. El hombre montaña es como una de esas películas que hay que ver con los ojos abiertos porque si sólo se escucha el sonido, la impresión es aún más terrorífica. En resumen, un disco al que únicamente los atrevidos se animaran a enfrentar a solas durante la noche.
16
"Estados"
Sur Oculto
El debut del power trío jazz rocker formado por Fabricio Moras (teclados), Sebastián Teves (bajo) y Pablo Dalmasso (batería) trae una grata sorpresa desde la tierra del cuarteto y el fernet. Estos cordobeses entregan casi una hora de melodías intrincadas, potencia constante y virtuosismo al servicio del caos. Y no se toman el asunto con calma: atropellan con sus revoleos instrumentales desde que el disco está puesto en la compactera hasta que se termina el último segundo de música. La marca de Sur Oculto parece ser la interacción de instrumentaciones pesadas y rústicas. Si bien los músicos demuestran una innegable delicadeza compositiva, parecería que estuvieran aporreando a los instrumentos para sacarle melodías desquiciadas y frenéticas. El primer lanzamiento federal del sello Azione Artegianale deja la sensación de que el interior debe estar poblado de enigmas que enriquecerían valiosamente la cultura nacional. Sin embargo, todos sabemos, Dios y el Diablo atienden en Buenos Aires. Y Sur Oculto se merece un turno, pero habrá que averiguar con quién quieren hablar primero.
15
"Esperando el fin del mundo"
Rubin & los Subtitulados
A principios de 2004 Rubin desarmó Grand Prix, el grupo pop que había fundado siete años antes junto al fotógrafo Sebastián Arpesella. Los motivos de la separación fueron varios: uno de los miembros fundamentales había emigrado a España y otro se había ido a tocar con Los Sultanes (sí, los cumbieros gays). Dolido pero emprendedor, a los cuatro meses Sebastián Rubin publicó un EP ("Viva la vida") con sus primeras composiciones en solitario y ese mismo año colgó en la web un disco en vivo de versiones acústicas de temas propios más algunos clásicos ajenos ("Componé ladrón"). Después, le dedicó el 2005 a la creación y grabación del disco que editó este año, una media hora de canciones potentes y de distorsión prolija escritas al filo de la congoja. Estas once canciones fugaces, sensibles y ajustadas fueron editadas en España y lograron que Rubin haya concretado una gira de presentación en la madre patria durante el pasado octubre. Incluso también hará algún concierto en Brasil, otro país donde se publicó "Esperando el fin del mundo". El subtitulador de películas porno, tal la profesión confesa del músico y referencia del nombre de la banda que lo acompaña en vivo, abre sus alas de compositor para elevarse hasta donde su talento se lo permite. Y Rubin tiene un talento enorme.
14
"Álbum para la juventud Volumen I"
Juan Ravioli
Una generosa cuota de buen gusto y sobriedad llega de la mano de este exquisito instrumentista capaz de tocar teclados, bajo o guitarra. El currículum del artista además lo muestra como ingeniero de grabación y enumera participaciones en Bristol, y también junto a Flopa y Lucas Martí. Ravioli parece uno de esos músicos hechos para bordar los silencios con delicadeza más que para aturdir con el volumen. El álbum, coproducido por Mauro Taranto (sonidista de Pez) está armado con trazados armoniosos y de corte intimista donde no hay nada fuera de foco. Y todas las composiciones que forman este material, excepto tres canciones, fueron concebidas por el músico cuando formaba parte de Paris 1980, quinteto de pop acústico y experimental que armó en 2000 y que parece haberse resumido en un proyecto solista. Hay dos marcas que resumen la manera de trabajar de Ravioli: una es la tendencia a la minuciosidad académica; otra es la suavidad con la que parece tratar a sus instrumentos. Todo lo que hay en este "Álbum para la juventud" parece estar entre algodones y transmite una calma parecida a la que da observar el tránsito vehicular desde la altura. En su desolador debut el artista revela la sensibilidad madura de un poeta abatido y eso invita a esperar de él mucho más. Por lo menos un Volumen II que complete esta obra. Y, ya que estamos, informamos que la grabación de ese material está anunciado para el 2007. Allí Ravioli asegura que, a la inversa de este disco, volcará canciones más cortas y grabadas con la banda que lo acompaña actualmente: Fernando Pereyra en guitarra eléctrica (también integrante de Trip Combo), el bajista Marcos Roca y Lucas Herbin en batería. Desde ahora las estamos esperando.
13
"Ahí vamos"
Gustavo Cerati
Una tarde de domingo Cerati no sabía bien que hacer y se puso a limpiar el sótano. Sin querer se tropezó unas guitarras que estaban tapadas por muebles viejos desde su última mudanza. Al rato se reencontró con un pedal de distorsión que lo esperaba en una baulera desde que desarmó la sala de ensayo de Soda Stereo. Aprovechó que había dejado un poco más de lugar y embaló los samplers y teclados en sus respectivas cajas originales. Y, qué casualidad, también ese día encontró una agenda de teléfonos de los ´80. Se puso a hojearla y en la letra F (de Fricción) estaban los tubos de Richard Coleman y Fernando Samalea. "Bueno -dijo Cerati- podría llamar a los chicos a ver si quieren tocar un rato". Y cómo faltaban un bajista y un tecladista les preguntó a Fernando Nalé y Leandro Fresco si podían ir a ensayar un rato. Más o menos así debe haber sido la génesis de "Ahí vamos", la placa que le devolvió las ganas de aplastar con su música a uno de los compositores más importantes de la historia de la música argentina. Y Cerati no se contentó con el simple hecho de haber logrado un disco templado a fuego, el más humano y poderoso de su carrera solista: montó un show impresionante que fue presentado en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Además, en Buenos Aires llenó más Obras que ningún otro artista (cinco), siendo quizá el músico argentino que más entradas vendió en el año. Además la industria lo premió con un par de Grammys Latinos a la mejor canción y el mejor disco de rock. Cuando se lo estaba acusando, con algo de razón, de viejo choto Cerati reaccionó y se sometió a un lifting musical: para rejuvenecerse volvió atrás y rescató su pulso sanguíneo, sus ganas de demostrarse dinámico. Sólidamente se reconvirtió en un animal de rock que dice "se terminó el recreo". Un paso corto pero preciso de un gigante con ganas de volver a ser el músico más importante de Latinoamérica.
12
"Los Pájaros"
Vicentico
Para su tercer placa solista Gabriel Fernández Capello no tenía urgencias acorralándolo: su carrera solista se encuentra sólidamente cimentada por dos discos que fueron gratamente recibidos por la prensa y el público, sus recitales gozan de una convocatoria importante y es casi imposible que la orquesta que lo acompaña (Daniel Buira en percusión, el bajista Daniel Castro, los teclados de Leandro Bulacio, las guitarras de Gringui Herrera, Valentino y Marcelo Muir y en vientos Juan Escalona, Alejo Von der Phalen y Ervin Stutz) lo deje a pie. "Los Pájaros" es uno de los discos más sanguíneos y percusivos que hayan surgido de este lado del Río de La Plata en 2006 y sirve como un excelente continuación de una obra capaz de pisar fuerte en todas las FMs latinoamericanas. Estos cuarenta minutos se pasan muy rápido y esa es una de las grandes virtudes del álbum. Vicentico se soltó de la mano de Afo Verde (productor de "Vicentino" y "Los Rayos") y se animó a entrarle a la consola él mismo. En Los Pájaros demuestra ser un excelente cocinero (nada de cheff) que sabe como no ponerse salado ni caer pesado. Su mano conoce cuales son las dosis exactas de ritmo, textos y melodía, y con su receta prepara una salsa que le cae bien a los niños y hasta las abuelas. Para mojar el pancito: deja la panza llena y el corazón contento.
11
"Club Atlético Decadente"
Los Auténticos Decadentes
La auténtica decadencia, según Nitzche, se basa en elegir instintivamente lo más dañoso para uno mismo y dejarse atraer por lo banal. Siguiendo esa definición, lo que hacen estos muchachos es indagar en lo cotidiano para generar melodías destinadas a mantener alegre el estado de ánimo del pueblo. El regreso de los reyes de la canción popular argentina es un contagioso y optimista invite a bailar desde su primer segundo. Cumbia, candombe, pop estilizado, ska, canción: cualquier género le queda cómodo a la orquesta más fiestera que haya surgido alguna vez de la ciudad de Buenos Aires. Como cualquiera de sus siete predecesores de estudio, "CAD" es un antídoto imbatible contra los males que agobian nuestro día a día. Y de acá saldrán no menos de tres certeros himnos ("Algo hay que comer", "Me tiro a la basura", "La flecha de cupido") para cualquier fiesta de quince de los próximos años. Representantes por excelencia del argentino fiestero y apasionado, los Decadentes no se rebajan ni se diluyen para entrar a las rotaciones, sino que se ofrecen en su máxima pureza. Las cinco flamantes gemas de Jorge Serrano ofrecen el corazón abierto de un hombre que no puede evitar su instinto popular y sincero. Además la extensa lista de invitados es digna de una alfombra roja: Adrián Dárgelos, Gamexane, Gustavo Cordera, Dani Suarez, Gustavo Bazterrica, el "Condor" Sbarbatti, "Bolsa" González, Juanse, y un par de aportes de vientos fenomenales (Martín Laurino y Richard Nant). Una vez que "CAD" empieza a sonar, las luces de colores invaden el ambiente, baja la bola de espejos, la máquina de humo escupe una nube y aparece una pareja bailando, mirándose a los ojos. Sonrientes, enamorados, divertidos.