40
"EP Adelanto"
Villelisa
Es raro que a Villelisa solamente le hayan bastado tres tracks en un simple sin tapa y sin nombre para entrar en este conteo. Pero lo cierto es que las composiciones tienen tanto encanto y buen gusto que es imposible rendirse ante ellas. Gustavo "el Tano" Caccavo, factótum de la "editorial musical" platense Cala Discos, deja de planificar en la trinchera para ponerle el pecho a las melodías. Y lo hace con hidalguía, al frente de un trío que resuelve con tanta facilidad y simpleza como los jugadores de fútbol encargados de ejecutar penales. Y no les tiembla el pulso: al momento de tocar música por estas seis manos corre sangre fría. Los fantasmas de Bochatón y Federico Moura sobrevuelan el ambiente y nos dejan una cucharada de rock pulsional, sanguíneo y británico que causa adicción instantánea. Y nos deja con ganas de mucho más. Sin dudas el 2007 los verá crecer y hacerse un lugar.
39
"Algo tiene que pasar"
Satélite Kingston
Aires caribeños inmediatos y fiesteros que acarician los oídos con la ternura del agua en la costa del mar. El segundo larga duración de esta orquesta de ska jamaiquino porteña es tan cálido que no queda otra que imaginarse escuchándolo en el consabido atardecer en la playa durante las inminentes vacaciones veraniegas. El eslabón entre Mimí Maura y Dancing Mood trae la heladerita llena de felicidad y alegría, y es la mejor recomendación para los reproductores de mp3 de aquellos que opten por las olas y la arena. La producción de Flavio Cianciarullo le hizo ganar sustancia a un disco sin fisuras ni pretensiones desmedidas. Satélite Kingston está a punto de caramelo: no sólo hay exquisitas composiciones, mejores arreglos y sólidas instrumentaciones; la cucharada más grande la pone el groove. "Algo tiene que pasar" posiciona al grupo en el pelotón que encabeza la movida reggae porteña e invita a hacer alguna apuesta por su futuro inminente.
38
"Redondo"
Dauler
Azuleño de nacimiento y porteño por adopción, el productor de sonidos electrónicos Martín Daulerio compuso cinco tracks que lograron conmover al dueño del sello alemán Blackfish y así es que "Redondo" tuvo su edición digital. Media hora de house en general downtempo marcada por un gusto sibarita para mezclar bajos que retumban en la panza y agudos súper expresivos que crean melodías voladoras. Dauler demuestra ser un minimalista que navega por constelaciones de sonidos; se relaja para dejarse volar ("Upstairs"), se instala en la pista bajo la bola de espejos ("Anchi"), samplea una armónica psicodélica ("Parapente") o parece mezclar un solo de guitarra funkera ("Valbuena"). Todo lo deja bien parado y tiene el innegable talento de hacer levitar al escucha.
37
"En vivo"
Yamila Cafrune
La agraciada voz de la hija del enorme Jorge Cafrune despliega su capacidad de interpretar con poder o sutileza en un álbum que recoge la dulce experiencia de sus recitales. Fue grabado en diciembre de 2005 y editado de modo independiente con el apoyo del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires. El trabajo está cimentado sobre canciones del repertorio foklórico popular: "La finadita", "Camino al rodeo", "Padre", "Herencia" y "el himno del folklore argentino, Zamba de mi esperanza". El sonido de la banda estable de la cantante está marcado por una búsqueda sofisticada, vanguardista y renovadora, que se palpa en la inclusión de instrumentos eléctricos. El director artístico del proyecto es Daniel Sarlenga, tandilense, bajista y pareja de la cantante. También se destacan el tecladista Adrián Fernández Fazio, quién no tiene problemas en meter solos jazz rockers en la poderosa versión de "Juana Azurduy", y el agudo baterista Gastón Ibarguren. El regalo de Cafrune para el mundo es música bella, sentida y cálida.
36
"Visiones de un rompecabezas"
El Soldado
El alguna vez plomo de los Redondos tardó seis años en sacar un nuevo disco de estudio, el cuarto de su carrera. Y el resultado es un rock clásico y de songwriter que se debate entre el canturreo afligido de Bob Dylan y el costado folk de Neil Young. La voz de whisky y tabaco del cantante, que destila sensaciones profundas y pasión noctámbula, logra hacer verosímil la poesía de bar de unas letras que siguen la línea testimonial de Joaquín Sabina. El disco fue grabado en los estudios Del Abasto al Pasto y contó con la producción del músico y poeta Pedro Conde, quién acompaña al músico en estudios desde su primer disco ("Tren de fugitivos", 96). El sonido del registro es uno de los puntos fuertes de la placa: los instrumentos dejan que la voz se destaque, las guitarras suenan a viejo, hay atmósfera. "Visiones de un rompecabezas" es un disco maduro, generoso y con estrella que devuelve a las pistas a un compositor agazapado que husmea el aire buscando donde hincar el colmillo.
35
"Hijo de la barbarie"
Zumbadores
El segundo disco de este quinteto de La Paternal trae una grata sorpresa. Cuando se podía esperar no mucho más que un disco con covers rockeritos de Los Redondos camuflados, ellos expusieron un talento enorme que esquiva los lugares comunes que transitan ese puñado de bandas que tomaron a la obra de Patricio Rey como principal fuente de inspiración. Los samples, el banjo, la gaita y los vientos de Dancing Mood le aportan diversidad y calidad de vestuario a una docena de tracks que apartan a Zumbadores de la mezquina pose del rock barrial. Los dos años que pasaron desde la salida de "Frutilla y almeja" (2004), el disco debut del conjunto, le sirvieron a Zumbadores para armar una producción inspirada, pulsional y urbana.
34
"Life in hell"
Motosierra
Como rockean estos salvajes!!! Y uno que cree que los uruguayos son puro mate y murga. Estos tipos contaminan los oídos como si fueran cuatro papeleras funcionando a todo vapor. No salen nunca de la fórmula de canciones de tres tonos, voz aguerrida, guitarras al recontrafrente y una batería en permanente estado de exaltación. Y si acá suponemos que Joaquín Levinton es un chico malo, a los Motosierra no se animaría ni a mirarlos a la cara. El problemita que tienen estos tipos es que creen que todo el mundo disfruta de recibir descargas eléctricas en los oídos todo el tiempo. Pero seguramente ellos dirían que se cagan en cualquier persona que no les quiera seguir el juego. Y en los que se lo quieran seguir también. Son unos animales.
33
"Truenotierra"
La Renga
El único deber del manifiesto rengo indica en sus tres artículos que: 1) nunca habrá un disco light de La Renga, 2) nunca van a rebajar su potencia, y 3) nunca se podrá decir de ellos que se ablandaron. Claro que duro no quiere decir rústico, y menos aún torpe. Pase lo que pase siempre van a encarnar el ejemplo perfecto del concepto de power trío (+ vientos). Entonces ¿Intransigencia? ¿Conservadurismo? ¿Poca capacidad de sorprender? Nah... De hecho en "Truenotierra" se permitieron un par de gustos inéditos, hasta ahora, en su discografía: la sorpresiva y positiva inclusión de un tema compuesto y cantado por el armonicista Manu (la violenta "Entre la niebla"), y el paso adelante que dan con la media hora de fulminantes zapadas instrumentales que regalan como segundo disco. Además hay una evolución: los riffs de Chizzo son más vigorosos que nunca, los fraseos alternativos no tan visitados hasta ahora se lucen, y la batería y el bajo de los hermanos Iglesias construyen una montaña compacta en cuyas laderas se cuelan los vientos huracanados de Manu. Y las letras pueden trasladar fácilmente a las altas cumbres cordobesas, a los ambientes naturales, a la noche más solitaria sobre un motor furioso o a las mismísimas puertas del infierno. En "Truenotierra" todo suena muy La Renga, no hacen casi nada que no se pueda esperar de ellos. Por supuesto: no lo pidamos a ellos que se transformen en los adalides de la renovación del sonido rock argentino porque el día que haya un loop en un tema de los de Mataderos va a haber una fogata pública para quemar remeras negras. Dejemos al monstruo así que está bien: robusto, sano y viril.
32
"Son"
Juana Molina
Se trata de un disco concebido con tanta delicadeza que irremediablemente debe ser escuchado mientras el cuerpo se relaja. No hay nada en "Son" que invite a mover las articulaciones, ésta música hipnotiza al oyente para hacerlo caer en un trance psicodélico y luminoso. La placa parecería estar hecha para escuchar en todos los aeropuertos del mundo: nunca se sabe bien en que parte de la canción está el tema, pero siempre transmite la misma sensación de confortabilidad. No hay principios. No hay finales. Y todo parece estar cosido con tanta prolijidad que no se ven las costuras. Por momentos esta música desconcierta porque no parece surgida de ningún lado: no hay elementos que permitan suponer que estas melodías tengan alguna relación con algún rincón de la tierra en particular. Hay cierta poesía como de haiku, los ruidos naturales que parecen salidos de esa combinación de elementos que son los parques japoneses. 55 minutos que permiten conocer la sensación de flotar a quién se anime a escucharlos. Música ideal para oír durante meditaciones o para algo mágico e imposible como un paseo por el arco iris.
31
"Mitad de Junio"
Hamacas al río
Algo así como la sutileza femenina cristalizada en canciones. El segundo álbum del ya consolidado sexteto marca un marcado crecimiento corporal en cuanto a su debut, ya que ahora todo parece más lleno y, en algún sentido, más barroco. Los arreglos de teclados de Fernando Bellver acolchan las dulces melodías vocales de Laura Ciuffo para darle forma a una dupla compositiva que demuestra una productiva conexión espiritual. Además, el ingreso a los estudios Del Cielito les permitió una clara evolución sonora y cierto misticismo impregnado a las once indagadoras canciones de "Mitad de junio". Climas otoñales, tonalidades ocres y cierta compunción en música ideal para aquellos que están esperando que las hojas se caigan de los árboles para salir a caminar por un parque crujiente. Un reposado espejo de agua que esculpe jirones de imágenes borrosas, herméticas, escarchosas.