Espuma de locura condensada en un ovillo de guitarras sónicas, pedales transmiten un caos madchesteriano, un bajo da un poco de miedo, la pandereta aquí y allá y las voces fantasmales confunden todo... el rock argentino vive una grata sensación de alivio después de vomitar estas tres canciones que estaban atragantadas desde una larga noche de atracón tóxico que incluyó ingesta de hongos, cartones y vino tinto.
El grupo de músicos nacidos en Comodoro Rivadavia y radicados en La Plata descree de Dios y le grita al viento reclamando más tormentas. A oscuras esperan el amanecer encerrados en una habitación y mientras tanto componen instantáneas paranoicas ¿Qué significan los cuestionamientos cuando no se entiende nada?.
Un álbum en vivo de una banda no tan conocida gestada por una cabeza fundamental para la proyección de las bandas under porteñas. El grupo liderado por el omnipresente productor Manza Esaín publicó un conjuntito de canciones en formato acústico que señala un excelente momento de la banda a nivel instrumental. "Todo lo que toco se hunde" dice Manza en sus canciones, cuando en realidad sabemos que lo que entra en contacto con sus manos brilla con luz propia.
"Folk" es un claro reflejo de la época: su concepción acústica responde a las restricciones del Gobierno de la Ciudad para tocar en formato eléctrico, lo que derivó en que la banda rescate otra faceta de sí misma. Pero también es un sobrio rejunte de reversiones sentidas, covers de culto (Neil Young, Violent Femmes y The Shadows) y cuatro gemas inéditas. Un precioso caudal de emociones que merecía salvarse antes de pasar al segundo disco de estudio de la banda.
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28 "Espontáneos momentos de 2 x 2, 16 canciones es oda al dada tunes" Boom Boom Kid
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¿Qué le vamos a hacer? Parece que el principito punk argentino se quiere cagar en todo y sigue sacando discos tan breves y, aparentemente, poco articulados que desconcierta un poco. No se sabe si quiere demostrar que su personalidad y creatividad están por encima de las convenciones o si tiene que vender disquitos con lo primero que se le ocurre cada seis meses para pagar el alquiler. Lo cierto es que cada tanto aparece una serie de canciones emocionantes, adrenalíticas y con perfume a desodorante de espíritu adolescente.
Este trabajo combina momentos de tenacidad grindcore con esas pequeñas canciones que, de tan perfectas, encienden las luces del alma. En este caso "Vida fané", "Cómo empezar" y "Angellito´s lullabily". Y dejémoslo en paz: si lanzar estos discos tan raros, cortos y con tanto relleno termina siendo un error en su carrera, que se siga equivocando. Por más que Nekro no quiera siempre alguna joya se va a colar en el producto final. Y los oídos sensibles, agradecidos.
Argentino residente en el primer mundo, nos cocina una particular receta donde se fusionan el ritmo dub y el electroreggae con fuertes influencias de géneros más naturales: tango, flamenco, y algo de pop acústico y oscuro. Aubele es un músico desconocido en estas latitudes pero que produjo un álbum con cadencias contagiosas, pleno de buen gusto, y capaz de generar cierta melancolía.
Escuchar estas canciones puede hacer reír, llorar... contagian vida. Si las hubiera firmado Manu Chao una consorte de periodistas que gustan del misticismo de la mochila y el pantalón roto hablarían maravillas. Si las hubiera firmado Gustavo Santaolalla dirían que Bajofondo le abrió la puerta a las canciones no tan comerciales. Pero como es un muchacho surgido del under argentino que vive en el lugar que todos quisiéramos visitar, mejor ignorarlo un poco.
Se forma una banda, define una estética, graba un buen disco. La prensa especializada lo recibe con ganas y, tal vez por no tener un gran sello detrás, pasa desapercibido. La banda graba otra placa y repite el mecanismo de cosechar elogios y mantener estable su caudal de público. Y otra vez hasta llegar al cuarto álbum de estudio. Ese capítulo, en la biografía de Los Látigos, se refleja en estos "Primeros auxilios", una forma armoniosa y bailable de comunicarse con el mundo exterior.
Allí vemos una completa caja de herramientas pop con muchos circuitos techno, tal vez perfectas para trabajar en el oído convencional de las radios fm argentinas. En lo que tal vez sea el disco de pop más lindo y equilibrado de la temporada Los Látigos inducen a los sentimientos en coincidencia. Y nos ofrecen un protohit como "Tan tan tan", digno de ser la cortina de alguna telenovela juvenil del 2008. No se podía esperar menos de una banda que llega en un estado saludable a su cuarto disco.
Un oasis de desfachatez en el infernal desierto de las convenciones punks. Las Kumbia Queers muestran sus respetos y amor hacia sus leyendas del rock & pop (The Cure, Ramones, Black Sabbath, Madonna) resucitando sus melodías desde la rítmica de la "kumbia dark". Cuarenta minutos de húmeda energía femenina en una misa pagana donde el DF mexicano, Lima y La Paz tienen tanta influencia como Londres y Nueva York. Y no son sólo reversiones: los temas propios invitan a pensar en una proyección enorme para estas chicas que cumplen a rajatabla con el mandamiento que indica que el rock debe ser divertido y despreocuparse por los encasillamientos.
Más allá de lo bizarro, suenan increíblemente ajustadas. Paradójicamente los años de militancia en el punk más honesto y trabajador de la Argentina se solidificaron en un caldo de cultivo cumbiero para Patricia, Pilar, Inés, Juana, Rocktavia y la mexicana Ali Gua Gua (también miembros de She Devils, los Wookies). El oído rocker se toma vacaciones y las Kumbia Queers son las chicas de tapa de ese verano irresponsable.
De entrada lo primero que se capta es, como lo definiría un amigo fóbico, la presencia una explícita apología al optimismo. Y si vemos una tapa con la imagen de los músicos paseando en una motito Vespa sobre un arco iris, poco se podrá alegar en su defensa. En el segundo opus de este combo del Oeste del Conurbano bonaerense podemos encontrar eficacia rítmica, armonías a-veces-acústicas-a-veces-eléctricas (incluso electrónicas), más charangos y cajas peruanas latinizando las composiciones. Por si fuera poco las doce canciones tienen el sello prolijo y el corte sabio de la producción de Guyot-Toth, lo que parece haber permitido que el sonido de la banda se condense.
Escuchar el trabajo de La Zurda en una época atiborrada de innovaciones banales, preocupaciones narcisistas y donde el regateo tiene tanto éxito, es recordar que la formación técnica, el fluir de la imaginación y la búsqueda de la emoción ajena son las principales virtudes del arte en general. "Para Viajar" tiene todos los condimentos necesarios para ser un disco emblema del 2007: acá se resumen buena parte de las tendencias vigentes y eso subraya la profunda capacidad de lectura social y absorción sonora del trío. Estamos ante una placa muy bien equilibrada que no debería quedar olvidada en un rincón esperando una reivindicación tardía. Hoy La Zurda está al dente.
"Control Obrero" llega cuando las Manos de Filippi tendrían que estar festejando sus quince años con fiesta, torta y piñata (pero con pasamontañas; nada de vestidito angelical). Y, al contrario, seguramente fue el disco más difícil de parir en la carrera del ahora quinteto. El divorcio musical con el Moski por aparentes "diferencias ideológicas" dejó una herida grave abierta, ya que significó el alejamiento de una cabeza visible del grupo. Entonces, es un mérito impresionante que hayan cicatrizado sus lesiones para reinventarse y desde ahí lograr una placa donde (casi) no se extraña al ex cantante y guitarrista.
Las Manos suenan decididamente mejor que nunca. Más fuertes, más compactas y a un volumen más fogoso. El disco está muy bien tocado y tomado, aunque quizá les falte cierta relajación ideológica y la convicción de buscar que la música fluya para alcanzar su plenitud como banda. Igualmente terminan dando la sensación de que los atraviesa cierto ánimo de explorar sus propios límites y, como dejaron lo mejor para el final, logran que el oyente quede con ganas de más. El resultado de "Control Obrero" invita a pensar que estamos ante una etapa de crecimiento de la banda y que el mejor disco de su carrera está todavía por llegar.
La banda de Gustavo Cordera se sacó de encima un disco sólido y arrogante justo en el momento en el que el rumor de la separación corría con fuerza. Y en este álbum, que ostenta la fuerza sagrada de los grandes artistas populares, demostraron que no existen motivos musicales para cortar la carrera del grupo. A lo largo de cincuenta excitantes minutos la Bersuit se pasea por el rock, la cumbia y las canciones basadas en ese estilo tan propio y sagaz que construyeron con esfuerzo y pasión en veinte años de trayectoria.
La preocupación ecológica se pone en primer plano, junto a las intoxicaciones sentimentales, el humor más chabacano, las reflexiones sociológicas y las paranoias propias tomadas con sorna. Gustavo Cordera se comporta como una usina de verborragia a la que las palabras soeces le fluyen con especial candor. En el año en que llegaron (de pie por favor) a llenar el Monumental, los músicos de la Bersuit demuestran ser capaces de mucho más que una diversión banal que putea a los cuatro costados. Acá los vemos transmitir su magia suburbana desde una placa quizá un poco apresurada pero con el particular sabor de la producción personal (esta vez Santaolalla no estuvo detrás de la consola). Tercer disco en cuatro años, incluyendo uno doble: una incansable orquesta de borrachines que parece obsesionada por aportarle su arte a la incubación de un mundo mejor.
En su disco más profesional y cuidado Miranda! buscó crear un sonido tan potente como para aplastar a nivel Latinoamericano. Llegaron a su gestación como figuras de nivel internacional, contrataron a Cachorro López como productor y con "El disco de tu corazón" justificaron su nivel de exposición mediática a partir de casi cuarenta minutos de pop con ingenuidad macabra y concordancia sentimental conflictiva. Como esas chicas que visten jumpers y se acortan la pollera al máximo, Miranda! quiere pasar por banda para adolescentes pero en constante edad de merecer.
Ni siquiera los que habían dado señales de aprobación a su disco anterior podían esperar una placa tan ambiciosa, prolífica y desenvuelta. Los integrantes de Miranda! se muestran como generadores profesionales del baile y sacan a relucir sus ropas nuevas con la majestuosidad que los caracteriza. Desde la desesperanza reggae de "Perfecta" al hitazo cortina de Lalola "Hola", en este disco podemos ver funcionar perfectamente a una aceitada maquina para elaborar estribillos techno pop. Entre lo más creíble y elaborado que nos vendió el mainstream argentino este año.