¿Por qué estos cincuenta álbums?
En este resumen rock.com.ar quiere mostrar lo más destacado que nos dejó el último año. No se busco enumerar los mejores discos argentinos del 2007, sino más bien de un listado de las placas más interesantes y demostrativas de la escena musical argentina durante ese período, aunque por una cuestión de proximidad también se incluyeron un par de discos generados por artistas uruguayos. Para su confección se tomó en cuenta al material editado oficialmente con al menos un tema inédito escrito por los artistas. Y se trató de hacer más hincapié en los artistas under que en los consagrados, por una cuestión de equilibrio con las posibilidades promocionales de cada sector. En definitiva: aquí están, estos son. Pasen y lean.
Uno de los momentos más sarcásticos del año musical argentino llegó de la mano de los ¿ex? Demonios de Tasmania. Con su duodécimo disco esta especie de Franz Ferdinand criollos destinados a rebotar en el under proponen un poco más de lima nocturna, loops para descontrolar en un pogo freak y esa cuota de agresividad innecesaria que hace falta para lanzar una botella llena al aire sólo para ver cómo se rompe contra el pavimento.
Se trata de un disco que exige estar en la misma sintonía química de sus autores, y quizá allí resida su punto débil. Aunque seguro que para aquellos que gustan de vivir en permanente estado de weekend ese aspecto sea algo más que positivo. Los DDT prenden las maquinas y las guitarras se alinean con las lucecitas. Quién quiera saber cómo suena un guitarrazo en la cabeza propia puede ir a pedirles un acústico con temas que sepamos todos...
Algo de surrealismo pop, un poco de contemplación introspectiva y los tanteos típicos de la primer experiencia en estudio para una banda del interior que trata de asomarse al under. Después de meter un tema en el compilado homenaje a Spinetta ("Al maestro dale gracias", 2006) el entonces trío publicó un álbum pretencioso, con mucho terciopelo pop y donde se aprecia talento de sobra en sus integrantes. En este manojo de canciones poperas con cuelgues casi jazzeros, casi funkeros se puede percibir el volumen del silencio.
Luego de la edición de esta placa la banda cambió baterista, sumo una guitarra, presentó el disco oficialmente y dejó la puerta abierta a una serie de nuevas canciones más concisas y pulsionales que las de "Laberinto". Como todo primer intento puede no ser perfecto en su totalidad, pero la consistencia melódica supera los detalles a pulir. Los próximos pasos serán más firmes y, seguramente, mejores.
Para alguien que cree que la psicología no merece la categoría de ciencia por suponer que la esencia del ser humano es tan particular que no pueden existir recetas comunes, un psicólogo es poco menos que un consejero, un tipo que hace llorar para que le paguen, un gran ladri producto de una sociedad generadora de miedos, trastornos y paranoias. Imagínense entonces con cuanta seriedad se puede mirar a alguien que se autodefine como "psicólogo especializado en bandas de rock"...
En estos "Trapos al sol" el Doctor Poroto saca a relucir su talento como compositor y reconforta tanto como una sesión de diván positiva. Digno producto de una época donde los cantautores independientes tienen una presencia notable, lo de este señor se destaca por su calidez instrumental, humor autocrítico y unas letras cargadas con juegos de palabras. Esos mensajes se mezclan a través de melodías que bordean el reggae low fi, percusiones rioplantenses, acústicas permanentes y una voz clara, firme y con tono amistoso. Hay que pedirle un turno urgente...
Cómo si se tratara de un experto diseñador de indumentaria, este cuarteto platense combina a la perfección unas guitarras con el toque justo de distorsión, bajos profundos, baterías guiadas por un marcapasos y una voluntad pop techno que contagia tanto glamour que pueden convertir un ranchito en una pista de baile o en un refugio acústico para las sensaciones de despedida.
Con Ideal la música nos invita a pasear en stereo por las luces de los fines de semana a la noche, pero también por la amargura de los domingos después de una pelea de pareja. Son una excelente razón para creer que el pop cruzado con el dance tiene mucho más que productos semi bochornosos para aportar al mercado. Claro que todo tiene su precio: un chico glamoroso tiene que cambiarse la ropa para ir a hacer los mandados, pedir trabajo o entrar a la cancha. Aunque quién sabe si les interesa algo de eso. Seguro que no.
Un poquito de asco social, algunos traumas que se convierten en miedos, y las ganas de patear cabezas de varios joputas. Todo eso se conjuga en este buen disco de ñu metal platense. Seguramente se trata de la punta de un iceberg, pero ya asoman las instrumentaciones sólidas y las voces desgarradoras que estremecen al instante.
No se puede pensar que "The blood of Jesus" sea un disco definitivo. La excelente calidad de sonido lograda (el disco se grabó en La Plata, pero se mezcló en Bélgica) es un excelente ejemplo de cómo podrían sonar las bandas argentinas con un nivel más actual y complejos de laboratorios sonoros. Inblood es una de esas bandas cuyo crecimiento sólo depende de su capacidad de gambetear sus propias limitaciones. Nos deja a la expectativa de su próximo paso.
El elocuente debut de este quinteto suburbano y orillero demuestra que se puede celebrar frente a la adversidad. Música esencialmente porteña, sorprende por sus justas pretensiones, sus generosas metamorfosis y sus nulos prejuicios. La capacidad de fundir estéticas tangueras, balcánicas y hasta cuarteteras le abre a Locura Roquefort un vistoso abanico de posibilidades resolutivas para un seguramente profuso futuro musical. El concepto se completa con una poesía simple que facilita la identificación y que sostiene una vasta capacidad de trasladar historias a las canciones. Y en estas letras aparecen notables frases salidas de la pluma incisiva y sombría de Rodolfo Chaneton, cantante-poeta y compositor.
No sabemos qué habrá detrás y adelante de Locura Roquefort, pero este puñadito de canciones sorprende. Acá hay algo de la temática oscura recurrente en Palo Pandolfo y un imperecedero tono barrial. Exhiben una cuota de talento capaz de remover el avispero y gambetear los clishés más obvios. Además, tienen el innegable crédito de haber encontraron una veta propia en la no muy difundida fusión de tango, rock y música balcánica. Convencen, aunque todavía no mostraron más que los compases seminales de la locura, bajo una actitud como de Navidark Decadente. Locura Roquefort es delirio divertido y encantador.
El cálido debut de una banda de rock algo deformable que puede pasar por el reggae, el hard rock, las ganas de bailar y los aires funkies sin despeinarse. "Dale que queda" es un pequeño temblor de letras agresivas pensadas desde la crítica social, destellante prolijidad instrumental y la combustión instantánea de un fuego abrasador.
Después de cinco años de pelear para salir de una ciudad chica los Cinco Litros se ponen a la altura de cualquier banda que quiera dar un primer paso firme: editaron un disco de canciones concretas, de fácil escucha y capaces de hacernos apretar los dientes. Tal vez les haya faltado una tijera más afilada para que los temas no sean tan largos. Pero lo bueno, si no es tan breve, dura más.
La nueva placa del octeto uruguayo nos muestra un ejemplo de fortaleza sonora y madurez literaria. Siguen tejiendo melodías épicas, sigue habiendo un lado oscuro preponderante, pero se percibe un paso adelante en la manera de concebir y redondear los temas. Y si le sumamos que Gustavo Santaolalla no aparece en los créditos, podríamos hablar de una placa en la que el grupo se para de manos y pelea sin la protección de su hermano mayor. Y al final de este largo round de casi cincuenta minutos quedan con un poco de sangre en el rostro, pero se puede hablar de un batallado triunfo puerco.
El disco no defrauda expectativas, pero la verdad es que no hicieron nada que no se pueda esperar de ellos. Al principio se insinúa que la banda tiene una faceta más rockera, pero después hay canciones que se parecen mucho a la obra previa de La Vela ("Con el destino", "Sanar", "Me pierdo", "Su ración", "Neutro"). Parecería ser que el factor riesgo no tuvo tanto peso al momento de dar las puntadas finales, pero eso no quita que se pueda hablar de un disco muy pulido y elaborado, variado y de ninguna manera exento de encanto. Tal vez sea un poco empalagoso ese clima de libro de autoayuda, aunque también es cierto que unas palabras de aliento nunca están de más.
El trío platense de punk pop noise nos invita a acercarnos a sus arpegios sónicos convidándonos con apenas tres temitas. En ellos vemos a una banda agazapada en estado de autosuperación, con una producción casera editada desde una computadora personal. Las melodías se contornean sin chirriar y entran en una dramática catarsis de distorsión estructurada desde la sencillez del pop.
Las influencias son tan amplias que pueden ir de los Pixies a Cerati, de The Cure a los Peligrosos Gorriones o de Sonic Youth a Massacre. Cuando "Búsqueda" resuena un manto denso recubre la sala y los músicos hacen todo lo posible para sacárselo de encima sin dejar de tocar.
|
|
41 "Cuando salga el sol" Arbolito
|
Hace una década que los integrantes de Arbolito trabajan para dar el paso que separa su artesanal esencia under de la masividad y la profesionalidad. En ese lapso habían grabado dos discos de estudio y uno en vivo que lograban definir claramente un sonido propio donde confluyen en idénticas proporciones los instrumentos de rock, los ritmos folklóricos, cierto pulso bailable y letras decididamente políticas. Y quizá la traba más grande para pasar de estar entre las bandas en crecimiento a las definitivamente consagradas haya sido su independencia musical, un aspecto que limita la difusión radial y televisiva de cualquier proyecto musical.
En esta placa Arbolito logra la edición de Sony y si bien eso no alcanza para que las cosas funcionen a otro nivel, es innegable que levantaron el pie para dar ese pequeño gran paso. Por su permanente vocación pedagógica tal vez sea la banda de sonido ideal para explicarle a un niño algunos aspectos de la historia argentina actual. Arbolito renueva los lugares que ocuparon Arco Iris y León Gieco décadas atrás y que nadie supo llenar. En "Cuando salga el sol" nos regalan una cuota de optimismo costumbrista donde los géneros populares y la calidad musical e instrumental se reencuentran con las ganas de sentir la libertad fluyendo por las venas.