Dirección: Bebe Kamín Supervisión: Leopoldo Torre Nilsson
Basada en una idea de Jorge Alvarez Productor ejecutivo: Juan Sires Productores: Leopoldo Torre Nilsson, Jorge Alvarez, Pablo Torre y Casa América Sonido: Pedro Caryevschi y Nerio Berbaris Montaje: Cristian Kaulen Fotografía: Aníbal Di Salvo Cámara: Raymundo Gleyzer Asistentes de dirección: Jorge Mobaied, Ladislao Hlousek y Pablo Torre
Presentada por MBC/Contracuadro
El director
Charly García
El director del film Adiós Sui Generis, Bebe Kamín, comenzó su carrera en el cine como director de sonido. Entre los años 1969 y 1972, cumplió con esa tarea en los films Juan Lamaglia y Sra. de Raúl de la Torre (realizador, una década después, de Pubis angelical, obra en la que Charly García debutó como músico para cine con una antológica banda sonora), Paño verde de Mario David, El habilitado de Jorge Cedrón y Puntos suspensivos de Edgardo Cosarinsky, entre otros. En 1973 se asoció con Néstor Berbari (responsable de la banda sonora de Nazareno Cruz y el Lobo) y con el director Edgardo Kleiman para establecer la productora Zoara Films que financió en 1974, en cooperativa con actores y técnicos, el film El búho, protagonizado por Virginia Lago y Walter Soubrié. Poco después, Leopoldo Torre Nilsson y Jorge Alvarez le propusieron dirigir el documental sobre la despedida de Sui Generis.
"Lo más importante fue encarar (la filmación) como un desconocido en el recital", dijo Kamín a la revista Expreso Imaginario, poco antes del estreno de la película. "Antes, no tenía idea de lo que significaba como manifestación socio-cultural. Y durante el recital me di cuenta en qué medida eso era representativo de un estado más generalizado que abarcaba, sobre todo, el sector amplio de la población joven. No puedo decir que los cuatro muchachos de Sui Generis representen a toda la gente que estaba allí. Pero sí asegurar que mutuamente conformaban un todo indivisible. En ese punto de coincidencia, los músicos encontraban su propia forma de expresión en la platea, y a la inversa".
Nito Mestre
"La comunión, como una forma de exaltación general que revalida los sentimientos, estaba entonces a la vista", agregó el cineasta. "Esa comunión fue posible, entre otras causas, por la existencia de un talento musical que permitió ese nivel de comunicación. Charly García resulta un tipo insoslayable para la historia de la música argentina contemporánea. Sus características vitales, histriónicas y de todo tipo son consecuencia de su propio talento, y sobre todo, de la necesidad social de que ese talento se manifieste. Los momentos culminantes del recital se dieron a partir de esa dualidad aparente: en el momento en que se unen la necesidad de expresarse con la necesidad de recibir".
El cronista del Expreso le preguntó a Kamín cómo hizo para "atrapar la realidad multifacética e individual de aquella noche". Y el director respondió: "Existían muchas posibilidades de abordar el tema. Partir del reportaje a cada uno de los integrantes de Sui Generis, tomarlos en conjunto, confrontarlos con elementos extraños, contar sus vidas. Debido a las características del festival y a formas de producción determinadas, mi enfoque fue de fidelidad extrema en términos de registrar lo que había sucedido. Tanto las cámaras como el sonido fueron diseñados para abarcar la mayor cantidad de acciones paralelas. El material logrado fue objeto luego de un trabajo de compaginado bastante exigente. Creo que la película transmite, en la medida que puede hacerlo el cine, algo que sucedió dentro y fuera del Luna Park. La actuación de Sui Generis, las reacciones del público y las letras no aparecían como elementos suficientes para lograr un largometraje. Si bien las canciones están del principio al final, se incorporaron secuencias de la gente que estaba esperando entrar al estadio. También se realizaron varios reportajes, con la certeza de acceder a una cantidad de respuestas francas. Luego de esa introducción, entramos de lleno al festival, describiendo la presentación con saña. A partir de allí, desarrollamos los distintos temas. Aunque el intento inicial fue de registro, luego pudimos advertir una especie de desarrollo dramático provocado por la oposición de las partes, los distintos tipos de ritmo. Se trata de un desarrollo que se da en el plano de las sensaciones".
"No casualmente la cámara capta ciertas cosas y no otras", agregó Kamín. "Los técnicos tenían indicaciones de cuáles debían ser los objetivos pero, en muchos momentos, se imponía la libertad de cada uno en la medida que no existía una puesta en escena y se filmaba a medida que los acontecimientos se desarrollaban. Lo registrado delató luego que todo era muy coherente. Todo tenía su cuota de belleza en la manifestación de lo espontáneo, de lo vivido muy plenamente en esos momentos".
El contenido
El videoclip de Mr Jones
Con evidentes problemas de sonido y escasísima iluminación en varios tramos, Adiós Sui Generis registró solo una docena de temas: Instituciones, Bubulina (un inédito hasta entonces, luego registrado por La Máquina de Hacer Pájaros en su álbum debut), Confesiones de invierno, Nena (hasta ese momento inédito, luego grabado como Eiti Leda por Seru Giran en su primer álbum), Canción para mi muerte, Aprendizaje, Mr. Jones (ilustrado con un sketch a manera de primitivo video clip), Un hada, un cisne, Rasguña las piedras para el final del show y El blues del levante (otro inédito hasta ese momento) como único bis.
La censura
Nito Mestre
Poco antes de que se produjera el estreno del film, en setiembre de 1976, una noticia cayó como una bomba en el ambiente del rock: el Ente de Calificación Cinematográfica había calificado a la obra como "prohibida para menores de 18 años".
"Sus actores no podrán ver la película de Sui Generis", publicó Pelo entonces. "Es fácil reconocerlos. Apoyados sobre los coches estacionados, sus rostros denotan la frustración. Otros tratan de entablar diálogo con algún eventual transeúnte que se detenga frente a las marquesinas del cine Plaza. Esto es lo que habitualmente sucede en los horarios de exhibición del film Adiós Sui Generis. La desazón de los jóvenes espectadores comienza al comprobar que el film es prohibido para menores de 18 años, y que de no poder llenar ese requisito no es les devolverá el monto de la entrada. Con esta medida, la película se ve económicamente perjudicada, porque si no pueden entrar los protagonistas -los que asistieron al recital-, ¿quién puede verla".
La opinión de Charly
"Con la película no tuve nada que ver", dijo Charly a Daniel Chirom para el libro Charly. "Me dijeron que la película iba a salir bien y yo dije: 'Bueno, que salga'. Y cuando vi la que la habían prohibido para menores, pensé que era una reafirmación de que yo estaba diciendo cosas que no eran muy digeribles para el sistema. Yo quería poner algunas partes pornográficas para aprovechar la situación".
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