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Historia del Rock en Argentina
de Marcelo Fernández Bitar
1967
Sueña y corre
Apenas Kay llega a Buenos Aires, los cuatro se proponen armar un conjunto. Litto, Ciro, Alfredo y Kay. Aún falta un baterista... Kay recuerda un amigo que trabaja como florista en Rosario y que además le pega a los parches. Se trata de Oscar Moro, quien acude al llamado en febrero, pero en realidad lo hace principalmente con la idea de pasear un poco por la Capital. Igualmente trae consigo su batería y el célebre "traje de madera", su único traje, de un color tan indefinido que motivó interminables bromas. Era medio rojizo y servía para toda ocasión: dormir, actuar, vestir de gala... al poco tiempo ese traje de seis mil pesos se hizo famosísimo. Finalmente, Moro decide no volver a Rosario. Inmediatamente escribe dos cartas: una a sus padre, y otra renunciando a su trabajo. El grupo ya está completo. ¡Voilá Los Gatos!
Ensayan en el departamento de un amigo, en la calle Tres Sargentos.- Luego consiguen ir a la famosa sala de Callao 11, a pocas cuadras del hotel Santa Rosa, donde paraban. Lo incómodo era que todos los días debían llevar las cosas del hotel hasta la sala de ensayos... Ya en otoño, consiguen algunos shows en Athos, el dueño (Claudio Milanesi) les propone tocar en un boliche que tenía con su socio Nybardo Bravo: La Cueva, la misma que aglutinaba a jazzeros y rockeros, la que no tenía mesas, la que tenía un escenario tan grande como el resto de la sala.
Los Gatos tocan los jueves en La Cueva y, según Litto, llegan a tener un repertorio de 50 canciones. Estuvieron allí ocho meses, haciendo hasta seis horas por día y ganando 4400 pesos por noche. Detalla Litto, "Ahí sí empezamos a conocer gente, como al Gordo Martínez,, Moris, Pajarito, Tango, Javier, Miguel Abuelo, Pipo...a toda la gente que iba, cada uno con su raye, su historieta. Nos encontrábamos todos los días... iban para levantarse una mina, para joder, para chupar, para tocar la viola".
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