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Historia del Rock en Argentina
de Marcelo Fernández Bitar
1968
La cadena se rompió
En mayo de 1968, mientras en Buenos Aires cumple 14 años el monopolio de La Escala Musical en Francia estalla la hora de los estudiantes. Sin entrar en detalles, vale la pena conocer algunas frases que leían los porteños veinteañeros, entre absortos y maravillados. El líder estudiantil Danny CohnBendit (pelirrojo estudiante en la Sorbona) aconsejaba marcar contra la cana ("les flics") con una sonrisa en los labios y una canción en el corazón. Se reflotaron frases de Shakespeare ("Hay método en nuestra locura"), Heráclito ("El combate es el padre de todas las cosas"), Rimbaud ("Hay que cambiar la vida") y el slogan más movilizante: "Seamos realistas, exijamos lo imposible".
Por supuesto que los medio argentinos reflejaban "otra" juventud, con canal 2 pasando series como "Los Dakotas", "Surf side six", "Sugarfoot" y "Pop news 68"; canal 7 mostrando a Antonio Carrizo con "Completísimo"; y la radio con "Modart en la noche" (de Ricardo Keinman) y "Thompson y Wiliams" (de Fito Salinas), donde uno podía esperar con paciencia los temas de los Beatles escondidos entre el "Patapata" de Miriam Makeba, o alguna cosa de Los Gatos.
En abril aparece la revista Pinap, con información sobre música nueva, pero también con una banal superficialidad que se reflejaba en notas donde describían el duelo entre la moda "King's Road vs. Carnaby St". Eso sí, había abundantes reportajes a los Beatles y los Rolling Stones, e información sobre Los Gatos, Los Abuelos de la Nada, Manal y Almendra. Describieron a Los Abuelos como "lo más bohemio que se puede encontrar en Buenos Aires"... "quienes mejor interpretan los recientes ritmos psicodélicos de Londres, adaptándolos al gusto de nuestro país". Tampoco escatimaron adjetivos al elogiar a Litto Nebbia como "una especie de geniecito, algo así como un pequeño Lennon nacional".
En esa época después de su estadía en Córdoba, Pipo escribe una "Carta a los náufragos (hippies) porteños", que decía lo siguiente: "Seamos indestructibles como las estaciones. Aparezcamos a iluminar con golpes de amor el escenario gris en que nos han metido. Y a cada odio respondamos con una mejilla; a cada mueca con una mirada y una caricia. Y esperemos en silencio el momento de salir y besar a todos, el tiempo en que podamos bailar en la calle bajo el sol. Sentados, con la piernas cruzadas, mirándonos, dejando en libertad lo que tenemos y lo que nos pasa, guardando la luz de la primavera en las manos y en los ojos, hilamos la hora de regalar a nuestros hermanos la fe en lo que soy, es él, sos vos".
Un lugar donde muchos náufragos porteños confluyeron fue el hotel "El Melancólico", en Belgrano R. Ahí paraban Silvia Washington, Carlos Cutaia, "la Negra Renee" y todo un grupo atraído por el ocultismo. Ahí se juntaba el sector más pesado de los náufragos, siempre con la Negra Renee creando el clima apropiado.
Mientras tanto, a Salta empieza a llegar gente de Buenos Aires, Córdoba y otros lugares del país... Salta es una virtual Meca para los pelilargos y hasta para algunos pibes de 14 o 15 años. Pero el sitio no duró más de tres meses y fueron unas pocas e intensas semanas durante las cuales se iba enterando más gente por medio de cartas o "bolas" que circulaban. Pero ocurrió lo de siempre: una especie de Sociedad de Madres se escandalizó por rumores de que "había drogas", y el revuelo que causaron hizo que la policía se volviera, digamos, "excesivamente inquieta". Así es como la mayoría dejó Salta y enfiló hacia Brasil.
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