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Historia del Rock en Argentina
de Marcelo Fernández Bitar
1978
Informe de un día
En 1978 ya no existen Crucis ni La Máquina de Hacer Pájaros, mientras que surgen más grupos de rock para seguir los pasos de Plus. Por ejemplo, con la vista más cercana a los Rolling Stones que a Led Zeppelin, está actuando Carolina, con Gringui Herrera, Suri y Miguel "Botafogo", quien a mediados de año emigra a España junto a Pappo y Darío.
Durante el verano se separa el grupo Alas, sin llegar siquiera a editar su segundo disco, grabado con Pedro Aznar en el bajo (y que saldrá a la venta muchos años después). Alejandro Lerner empieza a formar Solopororo, un grupo que combina sus canciones con una fuerte dosis de jazz-latino A pesar del juguetón nombre ("Sólo por oro"), no llegan a editar más que un simple que no tuvo difusión alguna, y se limitan ala creciente escena de los pubs.
Parten a Estados Unidos tres ex-integrantes de Crucis y La Máquina de Hacer Pájaros: Pino Marrone, Aníbal Kerpel y José Luis Fernández, uniéndose al éxodo iniciado por Edelmiro Molinari y Gabriela, y coronado por la partida -en agosto- de Gustavo Santaolalla (quien eventualmente formará -en Los Angeles- Wet Picnic junto a Aníbal Kerpel). Otros músicos que parten al Norte son Litto Nebbia (quien recalará en México a mediados de año) y Gonzalo Farrugia (quien emigra en noviembre).
Contrastando con las partidas al exterior, los músicos del grupo tucumano Redd no muestran señales de ceder ante las adversidades. En abril se acercan a Buenos Aires para desembolsar el gasto de 16 horas de estudio de grabación y hacer su disco en forma independiente. Como reducto musical se inaugura Jazz & Pop (en Chacabuco 508), una idea de Astarita y González para crear un lugar donde cada día pueda tocar un grupo distinto. Con capacidad para 100 personas, es uno de los primeros ejemplos de lo que será la escena de los pubs, ámbitos ideales para zapeadas, grupos nuevos y solistas en busca de tocar en lugares más cálidos que los teatros. En Jazz & Pop, Rodolfo García escucha por primera vez a Claudia Puyó, una cantante que anteriormente integrara Anagris (junto a Aníbal Forcada) y Trigémino (con Marco Pusineri, Jorge Minissale y el Pollo Raffo). El productor Oscar López se entera y se interesa en ella; años después, cuando su agencia pierde a Celeste Carballo, contrata a Claudia y muy lentamente le produce un disco.
En mayo debuta y presenta su disco la gente de Saloma, quienes musicalizan poesías bien porteñas en un marco de música urbana y cuidadosos arreglos vocales. Una banda que empieza a tomar cada vez más importancia es Raíces, liderado por Roberto Valencia y Beto Satragni, quienes fusionan el rock con el jazz y el candombe. A mediados de año, Roberto se va a su rol de tecladista lo cubre un chico de 17 años llamado Andrés Calamaro. A fin de año realizan un memorable recital en el teatro Cómico, con un apoteótico final: una legión de tamborileros paseándose entre el público. Si se relacionan a estas dos bandas con el trabajo de Rodolfo Mederos con Generación Cero, se puede ver claramente que empieza a cristalizarse cada vez más la música del Río de la Plata, donde conviven el candombe con el tango, el jazz y el rock.
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