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Historia del Rock en Argentina
de Marcelo Fernández Bitar
1980
Escúchame entre el ruido
Ya empiezan a convivir propuestas musicales bastante opuestas. por un lado, surgen grupos nuevos con un sonido nuevo, mientras que al mismo tiempo se llevan a cabo un par de revivals.
Hacen sus primeros shows los émulos locales de The Clash: Los Violadores, banda punk con antecedentes en pequeños grupos como Los Testículos. También se fusionan dos grupos de city Bell: Las Violetas (grupo punk de Federico Moura, Mario y Ricardo Serra) y Marabunta (rock latino hecho por Quique Mugetti, Julio y Marcelo Moura). El resultado es Virus, un "grupo new wave haciendo rock latino". Hoy Federico Moura afirma que: "Sabíamos lo difícil que iba a ser, pero también sabíamos que iba a funcionar porque inevitablemente las cosas se transforman... quizás aquí con cierto desfasaje del tiempo. Sabíamos que nos iba a costar pero creíamos estar en lo acertado. Y ya de entrada tuvimos seguidores, que fueron creciendo con el tiempo" Por otro lado, Zas (formado por Miguel y Alejandro Mateos, Jorge y Tito Infusino) graba una cinta con temas cantados en inglés. Miguel viaja a Estados Unidos y mágicamente logra contactarse con Alfredo Capalbo, quien está contratando a Queen para tocar en Vélez en 1981. Resultado: Zas debutará como grupo soporte de Queen.
Dos razones para la proliferación de grupos con nuevos conceptos de sonido es el fenómeno mundial de la new wave, que aquí fue duramente criticada porque las grabadoras impusieron las agrupaciones más simples de esta música. Pero algunos músicos superaron los prejuicios y se abocaron a hacer música siguiendo al rock foráneo. Otra razón es la visita de grupos extranjeros. Si bien los shows de Peter Frampton y Earth, Wind & Fire no aportaron nada nuevo; otros satisficieron oídos sensibles sin seguir las modas de turno (caso de B.B.King, Chick Corea y Jean-Luc Ponty). También vino un grupo que revolucionaría el sonido del rock de la década de los ochenta: The Police, tocando en Obras y New York City en el mes de diciembre, durante una gira mundial. Aunque gran parte del público de rock rechazó al trío inglés por tener una propuesta bailable y relacionada al público de discotecas (aún perduraba la dicotomía "roqueros vs. chetos"), muchos músicos abrieron sus orejas y empezaron a agregarle nuevos elementos a su música.
Otros apelaban a los recuerdos: vino Moris, se volvió a reunir Almendra (esta vez con mucho material nuevo), y se juntó el trío Manal. La reunión de Manal se dio tras un operativo coordinado por Pedro Pujó, quien fue a Barcelona junto a Claudio Gabis para "rescatar" a Javier Martínez, luego a Nueva York a comprar equipos y a Brasil para ensayar. El 9 y 10 de mayo llenaron el estadio Obras con público joven con ganas de conocer "a los míticos Manal" y gente que lo escuchó 10 años atrás. Al igual que con Almendra un año atrás, se produjeron las inevitables polémicas y conjeturas sobre la causas de la reunión. También se grabaron los shows para un LP, pero discusiones con la grabadora hicieron que ésta editara el material sin consentimiento de los músicos. Más tarde grabarían una placa con material nuevo, "Reunión". El 15 de noviembre, Moris llenó Obras, haciendo nuevos tema ante un público cuyo mayor interés era escuchar "El oso" y "De nada sirve" (que fue exigido insistentemente durante el final al ver que é no lo había preparado). Moris editó sus nuevos discos ("Fiebre de vivir" y "Mundo moderno") y volvió a España dejando satisfecha a la gente y a su grabadora, quien avalará su próximo retorno en el '81. Finalmente, en diciembre, Almendra volvió a juntarse, tras grabar en Estados Unidos un disco nuevo ("El valle interior"). Hicieron un par de Obras e iniciaron otra gran gira nacional.
"Mirás los edificios que dan al puerto, dejando amanecer todo.
Mirás por la ventana de tu ciudad la vida como cierra el paso
y aunque saliendo a la vereda nada te espere ya,
seguís saliendo por tu libertad.
Mirás pasar ancianas que van temprano,
pensando en una feria nueva;
todas con sus luceros sentimentales, viviendo de cualquier novela.
Y les preocupa la limosna y la felicidad,
no somos nada, no señora, ya.
Cerca de la avenida que va al trabajo, el cielo parece nuevo.
Todo lo que tu alma quiere de día, termina por saber de noche.
Y alguien te mira con dulzura, y sigilosa se te va,
y un día como de tantos, se ven solos en un bar.
Cada pequeña cosa que se ilumina es el poder del propio fuego.
Hoy ves tu adolescencia llena de miedos, latiendo en un café distante
Y ella te mira con dulzura, y cadenciosa, se te va,
y un día, como de tantos, quedan solo en un bar.
Y aunque saliendo a la vereda, nada te espere ya,
seguís saliendo por tu libertad"
(Las cosas por hacer, Almendra).
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