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Historia del Rock en Argentina
de Marcelo Fernández Bitar
1982
Entre lágrimas y euforia
Una consecuencia de la Guerra de las Malvinas fue la total difusión de temas cantados en castellano, en parte por una pauta de las radios (que de golpe descubrieron la amplia discografía del rock en castellano) y también porque en los primeros días de abril al gente llamaba para protestar si se pasaba algún tema en inglés. Así, los temas más escuchados fueron "Botas sucias" de los españoles Barón Rojo, "Ayer te ví" de Rada, "Ando rodando" de Santaolalla, "Va por vos" de Zas, "Sólo le pido a Dios" de León, "Era en abril" y Mirta, de regreso de Baglietto, y todo el disco de Sandra Mihanovich, quizás el primer LP de "rock FM". En la búsqueda de material discográfico, se pudieron escuchar piezas olvidadas y prohibidas (ya que se levantó la prohibición de difundir algunos temas por radios): Materia Gris, Pescado Rabioso... todo volvió a fluir por el éter.
"De regreso, Mirta, ya sabes: tres años a la sombra.
No quiero saber si me fuiste fiel,
yo sé que una mujer valiente se inclina igual
por el lado de la sed.
Servime algo, Mirta, parece mentira verte como antes,
pero para el que vuelve del infierno
ya no hay más fantasías, sólo existe un tiempo blando.
Mirta, contame cómo andás.
No es necesario que estás alegre ni que prendas la luz,
entré despacio sin que me viera nadie.
La noche se abre como un abrigo, Mirta,
y es un sábado más, como dice el tango.
Mirta, contame cómo andás.
Hacé de cuenta que estuve navegando;
esa casi lo mismo, sólo cambia el paisaje:
abajo el mar que nunca se ve, arriba el cielo -el cielo raso-
y tu foto en la pared.
La moda ha cambiado un poco, Mirta,
ya no hay ni un pelo largo, todos parecen soldados.
Me siento parado en un cementerio, Mirta,
me recibió el frío y un nuevo gobierno.
Mirta, no recuerdo ni tu cuerpo.
Y ahora me voy, Mirta, para vos soy un extraño conocido,
si no estoy llorando, ¿no ves cómo me la aguanto?
Debajo de la cama, asoman sus zapatos,
Mirta, gracias por todo.
Salgo a la verja, parece que ha llovido,
en la estación retumba el Estrella del Norte.
'Vení a verme cuando salgas', me dijo el Turco,
'comés todos los días y no hay problemas de laburo.
Sólo algunas noches, sólo algunas noches, salís a trabajar".
Aún sin saber qué hacer ante la guerra -como figuras públicas ante los jóvenes- los músicos locales atinaron a seguir su ritmo de trabajo, algunos ilusionados con la posibilidad de realmente recuperar las islas y otros descorazonados ante la ceguera de la gente que apoyó la justa causa. Insólitamente, a mediados de abril se estrena una obra que se venía ensayando de antemano, una versión "moderna" de "Romeo y Julieta", con dirección de Matilde Bensignor, escenografía de Edgardo Giménez (con sus característicos puffs gigantescos y multicolores), música de Carlos Cutaia y con la gente e Suéter tocando en vivo. Lo malo es que la obra tenía un guión absurdo, ya que se dirigía a un público roquero pero con todos los yeites de "la otra juventud" )(cheta, bolichera y con moto). Músicos como Miguel Cantilo, el Chango Farías Gómez, Chany Suárez y Antonio Tarragó Ros, optaron por hacer el ciclo Música Sin Rutina, en el teatro Payró. Empezaron a surgir infinidad de pubs, cafés y bares con un pequeño escenario y capacidad para 100 a 200 personas; quedando la escena formada por jazz & Pop, Satchmo, El Ciudadano, Entreacto, La Peluquería, Shams, Bar Latino y el Café de Agosto. A nivel masivo, Nito Mestre grabó para ATC el tema central y la música de una adaptación de "La Cenicienta". Y llenando el estadio Obras el 14 de mayo, Juan Carlos Baglietto se convirtió súbitamente en una importante figura del panorama local, cristalizando así el trabajo de tantos años.
El momento cumbre para el rock durante Malvinas fue el 16 de mayo, en los campos de juego del club Obras, cuando se llevó el Festival de Solidaridad Latinoamericana. Una idea inicial fue la de Javier Martínez y Pappo a Luis Alberto Spinetta, charlando que bien podrían ratificar el deseo de paz y ayudar de alguna manera. Otro proyecto paralelo surgió de Edelmiro Molinari, quien pensó que se podría recaudar dinero en una gran reunión de Almendra, Sui Generis y León Gieco. Sin embargo, el primer festival a beneficio de los soldados en Malvinas fue a principios de mayo en el Luna Park, donde se mezclaron artistas de diferentes rubros y no tuvo presencia el rock. Las autoridades querían hacer un concierto con la firme participación del rock: hubo una reunión inicial con el productor Daniel Grinbank, quien a fines del año pasado y había acudido junto a Charly a una invitación de un asesor de Viola para "charlar sobre la música joven". Grinbank dejó claro que no se debían mezclar géneros y que la convocatoria superaría ampliamente la capacidad del Luna Park, quizás recordando que Seru Girán llenó la Rural con 60 mil personas. A principios de mayo ser reúnen los productores Alberto Ohanian, Pity Yñurigarro y Daniel Grinbank para organizar el evento, y el día 10 ya tienen planeada la parte de la infraestructura, pero aún sin decidir si hacer 2 Obras (para 16 mil personas) o hacerlo en la calle frente a Obras. Igualmente se ponen en venta las entradas, con la premisa de no recaudar dinero (para evitar problemas) sino ropa de abrigo, cigarrillos, pañuelos y comida. Cuatro días antes del Festival, los organizadores tienen una reunión con las autoridades, quienes prometen toda reunión con las autoridades, quienes prometen toda la ayuda posible en cuanto a cerrar calles, construir tablados y colocar valles. Se define el lugar en la calle Udaondo, detrás de River Plata, pero también se descarta porque los encargados del escenario (Oski Amante, Miguel Scalise y Amílcar Gilaberyt) deciden que no se puede hacer un escenario tan grande con techo, y también que no contaban con suficientes vallas. Tres días antes se corre el sitio a las canchas de rugby de Obras. Se imprimen más entradas y se acercan camiones del Ejército para llevar lo recaudado. Para el sonido se llama a Milrud, para luces a Quarante, y se opta por no cambiar los instrumentos, sino que todos tocarán con los mismos equipos (como en La Falda '82). Se cambia una vez más el techo y casi todo está listo. Sin embargo, Policía Federal envía 18 hombres en ves de 150 (para prevenir un desastre ante tanta gente) y más de uno quiere suspender todo... no hay ambulancias ni bomberos adentro.
Finalmente, a las 3 de la tarde -con 40 mil personas afuera- se abren las puertas y la voz de José Luis "Conejo" García pide tranquilidad y orden. Tras pasar el himno y hacer un minuto de silencio en honor a los caídos, a las 5 empezó el Festival. Dos radios (Del Plata y Rivadavia) y un canal de televisión transmitieron en directo. Aunque algunos esperaban escenas al mejor estilo Wooddstock, con músicos quemando sus libretas de enrolamiento, no ocurrió nadada de eso, y el festival transcurrió con una emoción y mensaje implícito, apenas aclarado por Cantilo y Spinetta, quienes dijeron que era un evento por la paz (y no apoyando a la guerra). Duró 4 horas y por el escenario desfilaron el Dúo Fantasía, Ricardo Soule con Edelmiro Molinari, Cantilo-Durietz (con el elocuente "La gente del futuro"), Dulces 16, (con Pappo), Rubén Rada, Oscar Moro con Beto Satragni, Litto Nebbia, Tantor, Spinetta, y un final con Charly, David, Porchetto, León, Nito y Tarragó... cerrando con "Rasguña las piedras" luego de haber coreado entre todos un elocuente "Algo de paz".
En el diario Clarín, Roque de Pedro escribió: "El Festival de Solidaridad tenía vario objetos y los cumplió ampliamente. Permitió, por ejemplo, que estos miles de jóvenes se solidarizaran con la situación de los soldados en el sur argentino, aportando decenas de miles de prendas de abrigo, único precio exigido para la entrada. También sirvió para que ellos y todos los músicos actuantes (a los que se sumaron muchos otros que estuvieron presentes para ofrecer su colaboración) definieran su mensaje musical hondamente nacional, a manera de agradecimiento para los pueblos latinoamericanos que apoyan a la Argentina en este momento. Y por sobre todo esto, la comprobación de la representatividad que tiene el rock local, personificado a través de artistas que saben compartir el escenario más allá de personalismos. Tal vez este canto mancomunado de la juventud sea también una oración que ayude a la paz".
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