…conocida también como herbolaria es el uso extractivo de plantas medicinales o sus derivados con fines terapéuticos, para prevención o tratamiento de patologías”, esa es la definición de Fitoterapia que se puede encontrar en Wikipedia.

Pero también existe otro concepto, que es el que Adolfo Cabrales impuso con su pluma y su gportadaantes_pue_cuente_diezuitarra: frases punzantes que para muchos sirven como un libro de autoayuda.

No voy a sentirme mal, si algo no me sale bien. Que he aprendido a derrapar y a chocar con la pared. Que la vida se nos va, como el humo de ese tren, como un beso en un portal antes de que cuente diez”. Las últimas cinco palabras de esta estrofa son las que le dan título al último álbum del español y al primer corte de difusión del mismo.

Las diez canciones que conforman este trabajo, producido por Joe Blaney y el prolífico Carlos Raya –además de ser el guitarrista que lo acompaña-, mantienen esa línea lírica terapéutica que Fito pregona desde Platero y Tú.

En cuanto a lo musical, está claro que Cabrales no incursiona en nuevos sonidos. Solos de guitarra que se extienden más que las voces y el infaltable saxo que levanta siempre el final de cualquier tema. Acaso ese pecado de no renovarse sea el que lo mantiene establecido dentro del rock español. Quizás no evoluciona, pero sí se perfecciona.

Cuestión que puede notarse en las otras nueve pistas que completan “Antes de que cuente diez”. Es por eso que no deja de destacarse ninguna. Ni la balada “Catorce vidas son dos gatos”, la auto referencial “Que necesario es el rock and roll” o la instrumental (con aires country del lejano oeste) “La cuisine de Bernard”.

Más allá de nombrar algunas, es imprescindible escuchar esta obra completa. Aquellos que creían que nada podía superar a “Por la boca vive el pez” (2006), aquí está la prueba de que eso no era cierto. Como dice Fito dentro de su álbum: “Aun queda mucho por vivir“.