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Introducción

por Luis A.Spinetta (1987)

Rock no significa más que todas éstas y aquellas capitales excrecentes donde la vida anula a la vida, donde el sonido a veces trae un ensordecedor murmullo: el de las gargantas humanas.

Y está el roll, el movimiento de esa mirada de roca que sólo busca salir de sí misma para irse siendo piedra. Más allá de los cursos de la decadencia de la civilización.

Este gesto es el que debe crear a la vez un modelo para lo punitivo. Debe crear la reacción de pudor en aquello que no quiere mostrar su desnudez ante el rock; pero que luego para acorralar a aquello que se le opone, desnudará sí el poder de su castigo y de su humillación, justamente en nombre de lo bueno. Lo bueno del mal (algo con toques de lo bueno, indeclinable y decadente del rock’n'roll).

El rock aquí es todo ese sentido que como felicidad o angustia, trasgrede permanentemente un delgado hilo de la realidad argentina, aún a costa de que al crecer luego uno se sienta como un turista marciano (¿Acaso no pareció por momentos que éramos extranjeros todos?). Rock es esa visión de haber sentido en serio (para mover, apenas algo. y eso es lo que hay que bancar) miles de sonidos de guitarras, baterías, bajos y todos los otros instrumentos, más letras y líricas nacidas de individualismos hacia afuera; para tratar de arrimar todo un antipostulado que, envenenado por Argentina misma, tiene como ésta la eficiencia de lo que somos. (Quizás de aquello con lo cual hemos generado al que se erige como lo que somos).

Y... nada. Somos muchísimos más de lo que yo me imaginaba cuando en el 69 me profetizaban que “no iba a andar”. Esta nada, anda. Tocar música desde la realidad es la idea avasallante que crea rock por doquier, sin más que “al vivir” en la intensidad de los lugares y a la vez desear una profunda cadencia que corte la húmeda tanguinolencia de río antiguo de Buenos Aires.

Una guitarra que aulla es un acople que recoge tanto margen de nuestras propias vidas que ya es todo. Y cualquier cosa que une ame.

Habiendo nacido y vivido en Buenos Aires desde hace 37 años, tengo, vale decirio, “el viaje” de la locura ya inscripto en mi vida. Esta locura es, es todo lugar, simplemente rock. O sea, el rock en Argentina es para mí todo ese viaje.

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Marcelo Fernández Bitar
Marcelo Fernández Bitar

Marcelo Fernández Bitar

Periodista especializado en música popular. Se desempeñó como Secretario de Redacción del diario El Cronista y Editor de Espectáculos en los diarios Perfil y Crítica. Se desempeñó como Secretario de Redacción de las revistas Rock & Pop, Pelo y La Mano. Fue corresponsal en Argentina de la revista Billboard. Publicó los libros Historia del Rock en Argentina (1987); Soda Stereo, la biografía (1990) e Historia del Rock en Argentina (edición ampliada, 1993). Durante 2007 acompañó a Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio durante toda la gira de Soda Stereo y escribió Diario de gira, un relato detallado del reencuentro de esa banda.

@fernandezbitar

Prólogo a la edición digital (2006)