$theTitle=wp_title(" - ", false); if($theTitle != "") { ?>

En invierno, Los Gatos logran grabar una prueba en RCA, haciendo temas como “La balsa” y “El rey lloró”. La anécdota de estas grabaciones es que Moris estaba con ellos en los estudios TNT mientras registraban “”Madre, escúchame”… y terminó tocando “De nada sirve” en la guitarra de 12 cuerdas de Litto. El dueño del estudio le dio la cinta y él la guardó hasta editarlo en su primer LP (1970). El tema en sí duraba unos dos minutos, pero Moris siempre improvisaba sobre la parte central. Incluso la versión editada por Mandioca tiene un corte y algunos efectos sobregrabados más tarde: un bajo puesto por Moris usando la sexta cuerda de una guitarra Kuc, y un sonido de bombo logrado por Javier al golpear con un palito un trapo puesto sobre un Leslie.
De la prueba de Los Gatos, RCA sacó un simple con La balsa y “Ayer nomás”. Las ventas fueron impresionantes, alcanzando las 200 mil placas y unas 20 versiones de distintos intérpretes.
“Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado,
Tengo una idea: es la de irme al lugar que yo más quiera.
Me falta algo para ir pues caminando yo no puedo,
construiré una balsa y me iré a naufragar.
Tengo que conseguir mucha madera,
tengo que conseguir de donde pueda.
Y cuando mi balsa está lista partiré hacia la locura,
con mi balsa yo me iré a naufragar.”
Detrás de los dos temas del simple de Los Gatos hay un par de historias muy conocidas. “La balsa” fue compuesta en el baño de La Perla del Once, cuando Tanguito desgranaba la frase “Estoy muy solo y triste acá en este mundo de mierda”. Litto se entusiasmó con la melodía y con su habitual ímpetu compuso el resto del tema. Con respecto a “Ayer nomás”, la letra de Pipo era mucho más fuerte que la grabada por Los Gatos. Basta con escuchar la versión original que grabó Moris. Quizás se trata del primer atisbo de censura “desde arriba”, dado que la gente del sello grabador le dijo a Litto que la canción no podía salir con la letra original; pero como la consigna era grabar, Pipo le dio piedra libre a Litto para modificar el texto y convertirlo en una historia de amor. Cuenta Pipo, “En ese momento, en el ’67, era muy importante que Los Gatos pudieran grabar. Ese detalle era lo de menos. No importaba que Los Gatos hicieran canciones de amor porque era otra cuestión: Los Gatos no eran como cualquier grupo comercial de esa época”.
Por esos días se realizó otro recital que juntaba intelectuales con músicos. Fue en el Theatrón, y se conjugó la poesía de los grupos Sunda, Opium, Eco Contemporáneo, El Angel del Altillo, y La Loca Poesía, con la música de Litto Nebbia, Moris y su hermano.
¿Qué opinaba Litto ante el éxito de “La balsa”? Imagínenlo con los infaltables Wembley que entonces fumaba, y con los Kinks como música de fondo: “Nosotros no hicimos la canción para los hippies ni beatniks ni nada: somos músicos. Por ejemplo los Shakers son muy buenos músicos, tal vez mejores que nosotros. Pero la ventaja que tienen Los Gatos es la de cantar en castellano y que las letras no pretenden ser deliberadamente intelectuales. Son, en cambio, frescas y simples, hablan de cosas de todos los días sin caer en la chabacanería de cierta ola que alguna vez inundó la música de los argentinos”.
“Recuerdo una vez, en un viejo país,
un rey a un hombre campesino le habló,
le dijo: ‘Te ofrezco lujos y placeres
si tú me enseñas a vivir feliz’.
El humilde hombre le dijo: ‘No puedo,
no puedo enseñarte yo a vivir feliz,
tú con tu dinero, lujos y placeres,
jamás podrás ya vivir feliz’
El rey lloró… y le contó su dolor,
el rey lloró… y le contó su dolor.”
(El rey lloró, Los Gatos)
Este blog está basado en el libro "Historia del Rock en Argentina", escrito por el periodista Marcelo Fernández Bitar.
Deja un comentario.