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La balada de Donna Helena

Manejando por la ruta alguna noche sin mirar atrás
prendo un faso y en la radio siempre el mismo idiota de la música
Uh..., Helena
la petaca se quedo vacía y son los once en cualquier lugar
una Donna me hace señas sube al coche y empezó a falar
antes, debo confesar, no sentí placer igual
pero la verdad es que ya ven...

Uh..., Helena

empezó por recorrerme con su boca y no estaba mal
y su lengua parecía casi como loca, vamos a chocar...

hasta aquí pude hacerlo bien
después con su pocket me golpeo en la sien
y bajo mis pantalones sin apuro
y trago, trago, trago y había algo puro
me quemo con la luz de un superflash
y algo extraño comenzó a sudar
y tan pronto desapareció este mundo
y así fue como me fui del mundo

antes, debo confesar, no sentí placer igual
pero la verdad es que ya ven...

Donna Helena empezó a llorar,
sola en ese coche lamiendo su sal
por un momento se olvido de la verdad
que todo lo que toca se le esfuma, se le esfuma, se le esfuma...

hay un acuerdo de brujas en Gibraltar
que "todo amor perpetuo deberás matar
cuerpo sobre cuerpo y cuerpos sobre el mar
el mar de los caídos frente a Donna Helena.

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