Si hay una palabra que pueda describir a Madre Maravilla es fusión. No existe género musical en esta banda. Podemos escuchar desde un bolero hasta electrónica, pasando por bossa nova, folklore, rock… Madre Maravilla es un género en sí mismo.

Su sonido minimalista puede cambiar radicalmente desde un punto de ebullición salvaje hasta llegar a la ezquizofrenia, para calmarse de repente con una dosis de melodías suaves que te transportan a donde quieras trascender.

Voces que brotan y sonidos que logran realizarse a partir de la combinación de herramientas tecnológicas (computadora y sampler) con elementos armónicos, melódicos y rítmicos de la música popular, conservando siempre la estructura del formato canción.

Hay música para escuchar durante el transcurso de un día. Madre Maravilla no es eso, hay que hallar el momento adecuado para hacerlo, ya que te puede llevar a trasladar a viajes astrales, deja vu, fábulas, leyendas o la realidad de uno mismo.

Cuatro integrantes: Roberta Ainstein, Juan Manuel Antar, Federico Lanzi y Diana Molina, logran plasmar lo que realmente sienten, sin límites, y jugar con lo que más le gusta hacer, que abarca todo lo que es la Música.

En vivo transmiten todo eso. Tuve esas sensaciones que lograron invadirme en ese momento. Me dejé llevar por la melodía de una cumbia, la de un rock furioso, una simple bossa nova cantada suavecita al oído; saltar con un punk frenético comprimido o escuchar de repente un sonido que simulaba ser la palpitación de un corazón relajado.

Todo eso es el universo Madre Maravilla.

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