Había una vez…
“Fotografiar es poner en la misma línea de mira, la cabeza, el ojo y el corazón”. Cierto, y agreguemos también querido (queridísimo) Henri, las hormonas. Por eso nuestra dupla es tan fantástica, más que cualquier fiesta de Rafaella y más sensible al buen gusto, que el mismo “gusto”. Eugenia Kais y Lula Bauer, son dos hermosas fotografas argentinas, que ademas, son amigas y no por casualidad sino por pura atracción irremediable del talento por el talento, del amor por el arte literal y sentido, libre en concepción y en dedicación, con la espalda ancha y el cueste lo que cueste a flor de piel, para nunca callar esa sensibilidad que es realmente para colgar en cuadritos.

Es una pena que nuestro gobierno de la ciudad – sí así, porque no merece mayúscula ni subrayado institucional como nombre, aunque nuestro Buenos Aires no tiene la culpa de muchas cosas, entre ellas de sus votantes y de sus autogolpes anti-educativos y culturales – no se dedique a fomentar ni a facilitar medios para la acción y reacción debida, o no se permita disfrutar y hacer disfrutar de la notoria e intensa movida que tenemos por nuestras calles, en todas las formas y presentaciones posibles.
Una de esas tantas maneras de hacerse eco del buen momento creativo, que no viene sujeto, insisto, de un buen momento motivador y generador en espacios y medios para poder crecer al mismo ritmo que la inspiración aflora, madura y deslumbra, y que sí pone bueno a Buenos Aires, viene de la mano de estas dos señoritas. Fotógrafas reconocidas sobre todo en el ámbito musical, por sus hermosas tomas no solo de conciertos sino por sesiones de todos colores, o mejor dicho notas y tonos, pero siempre rodeadas de la cantera que hace fuerza por sostener la escena local en un nivel de cuidadosos mimos en esas cuestiones de pentagramas, las chicas han publicado para diferentes medios gráficos, y no le temen a pasearse por diferentes rubros. ¿Por qué habrían de temer si más allá del foco siguen logrando su marca personal? Por eso, demos por derrumbado que las fotografías roban las almas, y empecemos a darle vuelo a la noticia real: hay artistas que no solo no roban las almas (entre otras cosas) sino que expanden la propia creando nuevos mundos para querer visitar en la imaginación de quienes ven sus obras, y más aun, como toque de varita mágica, le dan alma propia más allá de las digitalizaciones que tanto corazón le han quitado a la vieja frase, y a veces útil: hacele caso a la primera impresión.
Lula y Euge parecen sacadas de un cuento, en el que no se busca el final feliz de sueño “americano”. Claro, nacimos y hablamos desde el cono sur, quizás en el sur nos gustan los finales felices con pasión, con sudor y lágrimas, con bipolaridad plena y full time para la vida misma. ¡¿Qué mejores cuentos que los cuentos que se cuentan desde nuestro cuerpo!? Bueno así son ellas dos desde las cosquillas en la panza, los pies con la sensación de “chasqui boom” al llegar a casa y mas de una vez los nudos en la nuca, con los ojos abiertos aun detrás de sus cámaras y los brazos abiertos para armar grillas maratónicas en las que el arte, la vida, el amor y la esencia puedan seguir en plan maduración con un único bono contribución: sus propias fotos que también son de cuento. Acá un poco de la historia de las dos amigas que hacen de sus obras, la escenografía más potencial de sus seres.
Son de la generación que adoleció los años noventa. Lula es leonina, Euge es pisciana.
(Foto por Lula Bauer)
El león es la reina de la selva en la que el elemento fuego no es bienvenido, pero ella lo lleva en su interior, y enciende desde su visual y sus visiones. Es tan fotógrafa como actriz, es tan fotografiadora como fotografiable, es tan foto como fotogénica. En sus diversos trabajos, sin importar contextos ni temas y mas allá del arte de cada uno de ellos a nivel vestuario o escena, se pueden sentir los gestos de las personas al modo de llegar a vibrar en uno o hasta de generar una reacción emocional cómplice y carnal. Dan intriga los espacios que las profundidades de cada fotografía genera desde el juego que la locación y todos los ingredientes que hacen a la misma generan. Lula es profundidad, y cruje estados de ánimo por doquier dejando en el aire la sensación que por más escalera que trepe no se golpeará la cabeza con ningún techo.
(Foto por Euge Kais)
El pez es la reina de los mares que se vuelven océanos y ríos, que arrasa en limpieza o en inundaciones, porque es inmanejable su poder y fuerza bruta, pura, salada y dulce. Sus fotos son submundos dentro del gran mundo de agua en el que ella nada, ella se ahoga y se salva, porque así son los peces que saben tanto de acercarse a quienes pueden comerlo, pero van con la idea de convidarles un plato de entrada, y seguramente antes de ser comidos le dan el beso en la frente a otro que lo necesite antes de irse a otros rumbos. Conversadora por naturaleza, inquieta e inquietante, enérgica e inspiradora a la misma par que su inspiración se alimenta barrenando las acuarelas que da la vida, como las postales típicas de expositores que se venden con la misma imagen sacada en diferentes estaciones del año, Euge es tan firme desde el renacer constante como evolutiva.
Ambas, tan nenas como grandes mujeres, tan artistas como tan libres, que podrían saltar a la pantalla grande o encuadrarse ellas mismas cada noche para que todos pasen a visitarlas, como una propia revolución de su revolucionar.
Mujeres modelo. Literalmente modelo. Musas de sí mismas y confianza garantizada para los que necesitan retractar sus canciones, sus productos, sus fantasías, sus ilusiones y hasta su respiración, sabiendo que no en vano ellas sabrán pujar hasta al mismísimo Glaciar si es necesario para poder cuidar la estética mejor lograda, esa que es el hacerle el amor a la vocación que nos sale de las entraña, y que comunitariamente necesita de las demás costillas para que la estructura siga sosteniendo la cruz de este hermoso sur que nos tocó pisar. Mujeres modelo para reubicar ese sexto sentido que se le atribuye al sexo femenino, con buena dosis de esta generación de hembras tan hembras que podrían vivir vestidas de azul cielo festejando ser las mejores amigos (sí, amigos) de sus amigas y claramente, de sus amigos (sí, amigos y en éste caso con “eso” incluido para hacerlo literal) y que se atreven a ponerle trabas al congelamiento digital para que en la misma línea de miradas, celebren “la cabeza, el ojo y el corazón” y estén donde estén aquellos que las llevaron desde sus transgresiones a seguir este camino, sonrían para ellas sin velarles ningún rollo a la medianoche, así el cuento continua como Lula Bauer y Euge Kais más desea en el poder del desear…
Euge Kais x tres (quién mañana viernes 03/12 de 19 a 20hs musicalizará en Chick Habit por Radio Royale )


Lula Bauer x tres



Haciendo el famoso “click”, sobre sus nombres… disparan a sus sitios, luego dispararán ustedes a sus mundos propios. Buen viaje en buena compañia de buenas chicas amigas del flash.
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