La Filarmónica en La Castorera cósmica
Durante los jueves de dios santo, qué bello abril, se pudo disfrutar de noches lúdicas colmadas de colores sonoros y enérgicos, que demostraron con fortaleza, la connotación vital que los nombres imponen sobre el aura de las personas que lo llevan. Este grupo de personajes maravillosos que copó La Castorera, con La Filarmónica Cósmica como anfitriona, dio paso a un cruce artístico para que todos traspasemos la dimensión que nos asfixia, y comulguemos un mismo efecto afectuoso, hacia las melodías que ofrecen. Si hasta acá no los viste, te queda una noche más para elegir si seguís tu vida caminando o la empezas a llevar flotando…
Por Barb Pistoia
Se viene el cierre del “Ciclo Bravárdico” con más propuestas para aumentar las alegrías, sin perder el camino de la buena sensación. La presentación, a la que se le pondrá el moño este jueves próximo, es multitudinariamente imperdible, y que no nos acusen de exagerados, porque realmente hay que aplaudir la música comunitaria, dentro de un mundo en el que los egos se atropellan unos a otros, incluso hasta terminar manchando sus propias canciones, y terminar devaluando su carisma sobre la misma cancha en la que se ven los pingos. Por eso ver este puente sostenido por tantos seres, que profundizan en la experimentación de conceptos, sin perder la lucidez de la diversión frente a ello y con la seriedad de hacer algo realmente bueno, es un motivo más que excelsior para no quedarse afuera de lo que acontece. Apoyamos estos proyectos, estas acciones y todo lo que salga de la unión de nombres maestros, que llegan con su haber colmado de corazonadas, a sumar historias para que el aire no se vuelva espeso, y se siga respirando creación con coherencia de dichos y buenos hechos.
Cuando las puertas de los espacios culturales comenzaban a cerrarse cortando la indispensable fotosíntesis de una ciudad en llamas, los músicos y sus instrumentos ajusticiaron el panorama a puro lomo, para que no los callen ni les arrebaten la cadena de expresión y devolución de amor que la gente necesita dar cuando se le comparte semejante tesorito artístico. Casualmente en este ciclo de abril, se los vio a muchos de estos eléctricos guerreros, que no le temen al acusticazo pero no dejan de energizar sus canciones, y le ponen pañitos de agua fresca a Buenos Aires para que se cure y pueda sumarse a bailar con el cosmos. El “había una vez” acumula kilómetros desde el año 2003, pero para no hacer de esta nota un tango agarrado al farol, con el reconocimiento amoroso que quienes han dejado su huella en esta Filarmónica merecen y sepan recibir, vamos a pararnos en la erupción tan poderosa con la que traspasaron del 2009 a este actual. La consolidación de los integrantes y el ritmo de ir de escenario en escenario juntos, los potenció musicalmente instalándolos en la cabecera de estas buenas opciones que desbordan buenos sonidos, paridos desde diferentes lugares en cuestión de géneros, pero apuntando hacia un costado del rock.

Talentosos y arriesgados, inquietos y curiosos, sensibles de poesías que ahondan en las alfombras mágicas de alegres musiquitas; los siderales que dan cuerpo, corazón y alma a La Filarmónica son: Pablo Bendov en batería, Martín Pantuso en bajo, Manuel Toyos en teclados, Juan Suárez en trompeta y percusión, Ezequiel Borra en guitarra eléctrica y voces, y Martín “El Gnomo” Reznik en guitarra acústica, cuatro, armónica y voz. Así de una, esta muchachada patria, tienen en paralelo – juntos y separados – tanto show curtido que casi por una cabeza no podrían ser los “cinco grandes del buen humor” pero se llevan el mote de “los seis grandes de la cosmocanción”, fusionando y funcionando a la par, unos con otros, no descuidan este crecimiento que los amotina desde el año pasado, y siguen pensando en grande para lo que resta de este 2010.
De hecho, aun antes de promediar este ciclo en La Castorera, ya se comenzaban a escuchar voces festejando una presentación de la hostia, para junio, que hoy podemos aplaudir que ya está confirmada: el día 10 de dicho mes, el genio loco supremo de estos tiempos, Tomás Lebrero y El Puchero Misterioso, más la apreciadísima Filarmónica Cósmica, llegan a Niceto Club, y acá sí, joder qué no! Esto es un gran regalo para quienes los siguen de cerca y se bancan los pormenores de heridas mayores, de ir tras sus pasos por lugares en los cuales no siempre se pude disfrutar de todo el arte para expandir que esta gente tiene, por lo que suma un premio mayor a la consistencia de lo que realizan, y la convicción que los mueve, de no dejar matar sus dones al lado de políticas que caminan hacia la destrucción de las buenas obras, sentidas para el alcance de todos, y realizadas con literal trabajo de hormiga y corazón imperial.

“El Gnomo” es quien nos ayuda a redondear su propia presentación contándonos que “es un proyecto grupal, donde todos tenemos roles claros, que cumplimos y alimentamos porque todos tiramos para el mismo lado… cada uno sabe que puede sumar, y eso hacemos, sumamos cada uno lo mejor en función de lo que vamos haciendo, para complementarnos y sacar lo mejor de todos.” En una breve charla telefónica, Reznik rescata que “hay mucho laburo de sala de ensayo, y de ahí mismo, de compartir tantas horas tirando arreglos, cruces e ideas, todo siempre con la música dominando la comunicación, salió todo esto… Si bien entre algunos ya éramos amigos, con otros arrancamos así a serlo, y este ciclo en La Castorera tuvo mucho de eso: fueron noches de amigos.” Para que no se manche esa aura familiar en este último suspiro de abril, quienes completan la cartelera son Ezequiel Borra y Les Amateurs.

De Borra ya hemos hablado y nos hemos desecho en elogios, desde aquella última vez a hoy el diccionario no sumó nuevas palabras para seguir mimando y abrazando las maravillas que nacen, crecen y desprenden de su ser. Más suenan sus canciones, parece más aireada su sensibilidad, su suavidad y su crudeza en la lectura de lo absoluto: desde la desesperación del vacío hasta el sentir más barroco, todo tiene una noción del arte que Ezequiel alcanza, nos cuenta, nos enseña y nos canta, con notable simpleza de profunda intensidad. Valga el idealismo de la imaginación, y el despegue que sus canciones encienden, para querer tanto sus cosas del mundo y anclarlas para que sean parte de todos los días de esta Tierra, como lavarnos la cara cuando nos despertamos. De Les Amateurs, admitimos la deuda – o mejo dicho - aquí pido perdón, pero fiel a mi sentido gonzo, la haré 100% en primera persona la mea culpa: admito la deuda, por lo que espero con ansias verlos para disfrutar ese reclutamiento de nombres geniales, que se alzan a generar sonidos inquietantes, con la libertad más amplia del hacer música jugando – profesional y pasionalmente – como niños grandes. Las recomendaciones sobre Les Amateurs llueven a cantaros sin inundar la ciudad, al contrario, limpiando la mugre que tanto despojo cultural nos ha dejado…
“(…) Quien viaja por el cosmos, es un cosmonauta, y el que viaja por la eternidad, es El Eternauta”. A los clásicos no se los contradice, pero sí sucede que el tiempo los puede mejorar, aunque sea para cada uno de nosotros, y a la vez sabiendo que mucho de todo lo que digamos hoy, será tanto montón de nada mañana, o no, todo lo contrario, logramos aun más fundamentar el goce de la infinidad, con la bendición del movimiento de los hechos. Los filarmónicos desde acá, aquí y ahora, trascienden, y aunque se crea que no podremos corroborar si le robarán el viaje al eterno, en nuestro interior sabemos la verdad. Y así será, las canciones no tienen fin y el cosmos ya dejó en claro estar entregado a ser parte de ellas, cada vez que ellos empiecen a tocarlas…
Dos noches más y un nuevo 3… 2… 1… Fuego…
- Siguiente punto de despegue:
Jueves 29/04 – 22:30 hs.
La Castorera, Av. Córdoba 6237
Reserva de entradas:
Mail: info@castorera.com
Teléfono: 4555 – 4199 (Martes y miércoles de 15 hs. a 18 hs.)
- Próxima estación
Jueves 10/06
Niceto Club
(Proximamente más información)
- De yapa, adelantamos otra linda fecha:
Ezequiel Borra
22 y 29 de Mayo, 23:45 hs.
Café Vinilo, Gorriti 3780
Para estar al tanto de los viajes de estas constelaciones andantes, escuchar sus músicas y contactarlos, sobre cada nombre están enlazados a sus espacios. Atentos con la fecha entonces del 10 de junio en Niceto, no sea cosa que se queden afuera…
Agradecimiento especial para Lula Bauer que cedió las fotografías más lindas del cosmos.