Carli y Tomás Aristide más Tomás Aristimuño, llevan el nombre del libro de Javier Marías por los escenarios en paquete familiar. Con sus canciones, dueños de un clima personal que podría ser narrado en otras obras literarias gracias a la capacidad lírica y el estilo sonoro, este trío ya tiene programada la fecha para cerrar un buen año de presentaciones en Capital Federal. Antes de eso, el norte de nuestro país los disfrutará en dos fechas que serán, como cada vez que se presentan, para encuadrar.

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Nadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos y que ya no verá más su rostro cuyo nombre recuerda.” El libro de Marías en sus hojas recorre una dualidad existencial en esa línea tan finita –casi invisible- que separa los inicios de los finales, y más aún, la vida con la muerte. A partir de allí la capacidad narradora del autor sirve en bandeja al lector un sin fin de sentimientos encontrados a verse reflejados en un transcurso sorprendente a lo largo de su lectura.

Más allá entonces del título, hay cuestiones en común con la banda que el par de hermanos y el primo conforman. Porque la transmisión de sintonía parece ser esa misma línea. Voces íntimas que invitan a dejarse intimar con las voces más profundas de nuestro interior, en las letras que conectan directo a ese centro de la panza por donde todos los sentimientos tienen paso obligado y contracturan para detenernos allí por ratos, y luego quien sabe para donde disparar, pero sí sabemos que todo tiene esa tendencia de principios y finales continuos, aunque quizás el tiempo sea el que termina mostrando cada ocasión hasta esfumarla. Con música de la buena, sí es que vale decirlo en género no tropical, Mañana en la batalla piensa en mí, te empuja a abrazar al aire y te protege de no caer al piso, porque todo es envoltura y suavidad, lejos de liviandades, apostando a hacer un estilo que no se ve en ninguna otra banda local, pero por los aromas que salen de su obra cargada de conceptualismo audiovisual, el trío se puede entablar con las experimentadísimas Cocorosie, con el plus de la cercanía a lo autóctono.

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(foto. Rafael Cardelli)

Sumergirse en sus canciones lo deja a uno en trance con esos costados que más duelen cuando bajamos la voz hasta quedarnos en silencio. Pero así como de chiquitos nos cortábamos y enseguida venía el algodón con alcohol o aquél liquido que por ese entonces no era incoloro, y sabíamos que al pasarlo por la herida nos ardería mucho potenciando ese dolor, también sabíamos que nuestras madres o abuelas nos soplarían para refrescar esa quemazón. Es igual la reversión emergente, introspectiva y emotiva que proponen Carli Aristide en guitarras, ronroco, bajo y voz; Tomás Aristide en percusión y Tomás Aristimuño en guitarras y voz. Tres que se conocen muy bien desde un vinculo nato y eso hace que en sus presentaciones cada uno tome vuelo propio, se luzcan levitadamente y a la vez, sean independientes de sí con el gran logro de potenciar cada uno al otro. No hay puntos flojos, y desde ese reconocimiento de estados que la música les genera al hacerla, van logrando el mejor clima convirtiéndose en guías de los sentidos que quieran despertar.

n61352377154_2239684_6025148Están próximos a grabar su primer disco, que será producido por Lisandro Aristimuño. Tal como sus canciones los delatan, como un paréntesis de velocidades y un remolino de exploraciones, Mañana en la batalla piensa en mí, es la causante de la mayor expectativa en ser oída en formato larga duración dentro de nuestro under. Porque han tenido la constancia de tocar por varios escenarios, de diferentes contextos, en los cuales los climas ambiente  no siempre son los que mejores pueden sentarle a ellos, sin embargo siempre salieron ilesos y con galantería del saber que ellos mismos son su propio “hábitat”. Es cierto que nacen como banda ya con un extra de madurez en su acción y el ruedo los fue ubicando en un lugar en el que es urgente tener el disco en las manos porque sus sitios de canciones subidas ya no alcanza para lo que uno quiere de ellos, y los demos quedan chicos, aunque seguramente estén listos para ser guardados en el mejor de los alajeros de maderas alrededor de flores frescas cuidando todo ese arte allí volcado con dedicación, fantasía, dolores y amores de todas las formas posibles . El mejor favor a disposición de la canción es que el estar tanto tiempo juntos, compartir viajes y giras por sus labores en el escenario (de frente o de costado) con los Azules Turquesas (la banda que acompaña al que será su productor) hace que tanto zapar y tanto respirar música que además ya les descansa en las venas, sea la vida un eterno ensayo convertido en obra y movimiento latente de ideas, sensaciones y proyecciones. Y aunque ellos mismos hagan referencia a sí  como “una búsqueda musical interna y sin apuros”, han generado tanta hidratación desde lo que brindan como esa necesidad de escuchar más de lo que hay a mano hoy en día, o bien empezar a tocar a diario para disfrutarlos más ratos, pero no creo que esta segunda opción sea posible aun siendo dicha en el mes de los milagros.

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No había mejor cierre que el 2009 de cara a un 2010, que entonces nos dará ese gusto en disco compacto, que terminar tocando, y mucho, como lo han sabido hacer los once meses anteriores. Los privilegiados serán pocos, pero a la vez estamos hablando de un privilegio expansivo y nacional, porque se mandan para el norte del país con tres fechas a realizar. El jueves arrancan en Tucumán tocando en Árbol de Galeano (Rivadavia 435), sábado se van a estar presentando en el Hostal Prisamata de Salta (Mitre 833) y el 16 los tenemos de vuelta en Capital Federal presentándose en Ultra Bar (San Martín 678, entrada gratis en la última fecha del ciclo Folkadelic).

“La paz permanente de la vida es la paz permanente de la muerte. La agonía puede matar o puede sustentar la vida” decía Bukowski, aunque no sé si a Farías le gustaba su escritura –si es que existe alguien que no guste del viejo extraordinario ese- su libro anda por esa cornisa. Siguiendo con Charles, sabemos que esa es la batalla que vale, las propias, las que nos destruyen para volver a construirnos diferente que antes, y quizás con el buen aura de poder hacerlo hasta un poco mejor. Mientras sabemos el papel que la música y sus artistas cumplen en la lucha, valga contradicción, por conseguir la anhelada Paz a nivel universal y mundial desde el generar conciencia, con éste elemento que calma las fieras y limpia las almas, festejemos que no estamos solos porque Carli y el par de Tomás hacen música para ser escuchada y escucharnos a nosotros allí, donde más nos cuesta llegar. Pero que valga ese sentir tal cómo lo vale sabiendo que Mañana en la batalla piensa en mí

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    One Response to “Mañana en la batalla piensa en mí”

    1. grosos grosos grosos
      no me pierdo un recital más, aguante la batalla.

      saludos

      Flor Garcia

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