María llena eres de rosas
En un barcito de esos lindos para respirar del centro, a plena luz de día y en plena lucha con temperaturas de las más húmedas e incómodas, nos juntamos con María Ezquiaga para que nos lleve a esa casa interior, donde la noche siempre muestra diferentes formas que ella ha sabido ir criando a lo largo de estos años de carrera, sin dejar la veracidad y la fantasía a un lado. Desde ese centro donde duermen, amanecen y viven las trece canciones del último larga duración de Rosal, pudimos dispararnos para diferentes momentos y espacios que comprenden el camino recorrido hasta llegar a la próxima estación, que será de fiesta lunar: este sábado “la Casa de la Noche” se muda a Studio Samsung para lo que será su presentación oficial.
Foto: Luciana Damiao
Por Barb Pistoia
Sí hay alguien con quien siempre es hermoso conversar y a la que vale escuchar no solo cuando canta con su adorable voz, sino también cuando habla, esa persona es María Ezquiaga. Aun cuando la entrevista de ante mano es complicada por ser alguien – tanto desde lo musical como de la persona – cercana a una y el límite entre lo que es obvio desde ese lugar y en realidad no para otros, siempre está ahí como una puerta a medio abrir que atenta contra todo lo que se debería tratar pero termina quedando a medio pintar. Sin embargo ella, con su calidez habitual y cero caretaje, simplificó este encuentro a un buen momento de café para ir entrando en calor respecto a la presentación del próximo sábado y no ha quedado nada en el tintero. Repasemos un poco.
En el año 2004, entre melodías frescas con una mirada muy intensa de femineidad y poesía, pero que básicamente resultaban seductoras más allá de un género particular, Rosal y su “Educación sentimental” comenzaban una creciente carrera en la que se permitieron ser disfrutados mucho en vivo, por su apego a presentarse a tocar y no quedarse con las canciones guardadas en un lp. Causalmente, todos estos años han logrado mostrar diferentes caras de los mismos temas, y aun, de su conformación como banda, reflejando siempre el despegue para no quedar demasiado encasillados ni siquiera en los tantísimos halagos que suelen recibir. Inquietos y profundos, han ido corriendo riesgos sin medir tiempos, incluso en pleno proceso de crecimiento de los discos de cada momento han apostado al atrevimiento para dar otras vueltas sonoras y estéticas sobre lo ya grabado, madurando sobre sí cada nuevo elemento a compartir. Ese encare musical y lírico es un registro propio del grupo, aún con este último disco que es el más lejano a los anteriores y que a su vez, les sienta a la perfección con un lado oscuro hasta aquí desconocido, pero que naturalmente todos tenemos.
Coqueteando con el pop sin temerle a los hits – y sabiéndose burlar de los mandamientos que componen ese tipo de tracks – con honda suavidad en melodías complejas que alteran aun más la fertilidad de sus letras, hasta el año pasado con la obra en construcción de “La Casa de la Noche”, el aroma a flores y la sensación primaveral no menguaban ni banalizaban una luminosidad que los supo cargar -bajo ese estilo de titulares que poco importan y pesan más en la mirada ajena que la propia- como “la gran promesa del indie argentino”. Los años no pasan solos, y si vemos lo que somos y escribimos desde nuestro ser, así como cada disco editado se mostraba diferente al anterior, no tanto como el que será presentado el sábado pero sí benditamente delatando que la curtida que van dando los show, las giras y la vida misma no les ha pasado en vano por sus venas, con este discípulo nocturno se ve otra nueva forma de mantener un mismo espíritu, sin quedarse en un mismo lugar y sobre todo, sin ser los mismos. Viva así la evolución, que no solo queda expuesta en lo que a primera vista vemos y oímos, sino también en lo que leemos, porque este disco es tan agradable para escuchar como para leer y conversarlo, para regalarlo con una invitación a viajar en los ruidos propios de cada hábitat personal y uno no quedarse fuera de esa experiencia.

“La Casa de la Noche” es de esas obras que se amoldan a los diferentes ratos que ocurren en un día, pero que cada vez que se lo escucha abre una ventana introspectiva como para limpiar y equilibrar la limpieza que la ciudad nos va quitando al caminarla. La música llega como un túnel absolviendo emociones que están tan bien pintadas que uno puede imaginarse el volumen de cada canción –con forma y movimiento propio cada tema- y no por mucho que estén colmadas de sensaciones, poesía y matices paisajísticos –sin ser lugares específicamente- resultan ser barrocas. Al ganar visual, ganan colores y sin perder lecturas simples, fecundan aun más silencios y encuentros de los que uno sabe bien guardar dentro de su ser, como varios momentos íntimos que terminan siendo espejo de una etapa de nuestro ser.
“Yo escribía muchos temas autorreferenciales. Y en un momento me empezó a aburrir eso… Cuando componíamos con Julieta había cierto equilibrio de eso porque ella tiene más tendencia a darle una visión con humor a las cosas, y a mí, con eso autorreferencial que tengo y sumado a que soy más colgada con la música más que con la letra, me copaba esa diferencia de encare a la hora de escribir, porque salían canciones como medio femeninas y neuróticas pero desde un lugar de risas… pero sí hubo un momento en que sin hablar todo de mí, empecé a hacer mucha referencia personal, y ahí si veía que la canción ya venía con una vida y se me volvió aburrido” Así María explica un poco la necesidad del cambio y como se fue dando de modo natural, pero con sentido lúdico consciente esa metamorfosis que deja parado al último disco como una bisagra en lo que hasta aquí venían mostrando. “Cuando empecé a escribir canciones nuevas, que estábamos con el tercer disco y vi que no le encontraba la vuelta tuve que parar la mano y pensar bien para donde íbamos. Justo me empecé juntar con Guada Gaona (fotógrafa), que escribe poesías, y en esas noches mientras jugábamos al “Cadáver Exquisito” – que es algo que me copa mucho- salían diferentes cosas, varias muy buenas y así escribimos varias canciones juntas hasta que hicimos una que le dimos ya otra forma más consciente de canción. Cuando vimos que encontramos una forma de juntarnos a componer desde la diversión, y desde el hablar de nosotras sin ser algo puntualmente de cada una pero muy nuestro, seguimos haciéndolo y así se fueron dando las canciones. Guada lo que sumó fue su capacidad visual con las imágenes que le surgían y la capacidad de poder volcarlas gracias a su relación con la poesía.”
Foto: Luciana Damiao
A lo largo de estos años los nombres que pasaron contribuyeron a ese cambio de piel constante que Rosal supo mostrar, gambeteando los estancamientos y sin acomodarse a los momentos más populares que la banda pudo alcanzar. En ningún momento su esencia fue modificada, y de esas búsquedas para no repetirse sin mostrar lo mismo, hay que destacar que lograron ir fortaleciendo su identidad y su relación con el público, que ya sabe lo que recibirá al acercarse a verlos, pero que también tendrá espacio para la sorpresa experimental. La voz de María es el registro por excelencia de Rosal, y no por ser la cara del grupo, sino por su potencial vocal que de hecho la hace ser exponente aun al margen de su propia banda. Siempre oírla es un placer que penetra profundo en los sentidos de quien la escucha, sin jamás perder dulzura y, de lo contrario, ir ganando pasión en la interpretación. Cálida, sensible, intensa y con actitud firme sin perder sensualidad, es de las mejores voces que tenemos, aun si la contamos entre cantantes masculinos. Ezequiel Kronenberg que es una especie de enciclopedia musical viviente de nuestros tiempos, con sus miles de horas de estudio en su cuerpo, sus tiempos de jazz, sus gustos de rock y su presente que lo alimenta entre el bajo sobre los escenario y como uno de los grandes productores de la escena debajo de ellos, ha de ser clave en la ejecución y proyección de conceptos para justamente lograr esa mutación constante y salir ilesos, o más bien, inmensos. Martín Camaño, gran guitarrista gran, es quizás un claro ejemplo de referencia al crecimiento de Rosal, porque él mismo fue dando saltos agigantados a medida que tomó trote y es hoy parte indiscutida del trío, característico desde su forma y modo de tocar, de pisar el escenario y saber acompañar con total personalidad. “Este año la idea no es tocar acústico, así que todos los show serán con banda completa” nos cuenta María, que agrega “Yo nunca toque con un baterista que toque fuerte”, pero sí sabe tocar con dos ases de la percusión y los platillos. Por un lado Juan Jacinto, que es parte de la familia Rosal hace tiempo largo ya, y con su estilo categórico y soft es una compañía ideal para la voz de la cantante y a la vez para nutrir los matices de las canciones, aunque vale resaltar que el también integrante de Viajantes, que hace un par de años irrumpió mostrando sus canciones solistas y dando a luz al hermoso disco “Cerca del Cereal”, es un músico de tal virtuosismo que sienta bien en cualquier formación, y de hecho, no todos pueden darse el lujo de pasar de un instrumento a otro, componer con la mirada tan fina en el ser y poner la voz a esas composiciones, haciendo de cada una de las acciones algo que vale la pena presenciar. Y el último en sumar su talento, su fuerza y carisma es Manu Caizza. Codiciado batero de la escena, justamente por su energía y por su adaptación tan natural a diferentes estilos, maneja los ritmos con muchísima libertad y suelto de los géneros, dando siempre un estilo personal que hace más rica las presentaciones en vivo. “Mi voz marca mucho la banda y los cambios de la banda por eso comentaba lo de la batería, y así es en general… En los tiempos de ‘Su Majestad’ hubo momentos que superamos ciertos niveles, en vivo, en el disco no, pero en los show sí, y no encontraba una forma de sentirme cómoda para poder expresar lo que cantaba, y tuve que pedir de frenar, y ahí ver como seguíamos.”
- Es una banda que toca mucho en vivo, la misma seguidilla de presentaciones afianza y genera más elevación también…
María: - Sí, tocamos mucho en vivo, nos gusta hacerlo, de hecho para mí la música es en vivo antes que en un disco o mejor dicho son dos cosas diferentes, pero el vivo te permite encontrar formas nuevas en interpretaciones y mismo en la música, podes acercarte o despegarte del disco pero siempre con algo diferente. “Su Majestad” en los show tomó otra fuerza, y a eso se le sumo que se dio un defasaje de tiempos, porque se reeditaron los primeros discos, se demoró la salida del tercero, y empezó a haber una diferencia entre lo que veníamos haciendo en el escenario y lo que ya estaba saliendo para el próximo.
- De ahí la necesidad de tantas reversiones también?
María: – Claro, es que van saliendo, porque por lo general no me canso de hacer las canciones, incluso algunas de hace muchos años porque se van actualizando y la interpretación misma es diferente porque está mas ligada a hoy, aunque sí me pasa que hay otras que no volvería a hacer… Sobre todo con “Educación” que siento que hay temas que no volvería a escribir directamente, no al menos de esa forma, como algunas palabras en inglés, que hoy escucho y pienso ¿por qué? pero en ese momento salieron así…
- ¿Y cómo llegas, más allá de lo lúdico del cadáver exquisito, a estas trece canciones que sí marcan una diferencia a lo anterior, y desde el vamos, desde la grabación en sí?
María: – Dio la casualidad que siempre nos juntábamos, y lo seguimos haciendo, de noche, con esos tiempos que la noche te da y todo el contexto mismo de la situación… y terminábamos en mi casa, empezando a tirar palabras o frases y así se fue dando, por eso lo de “La Casa de la Noche” porque además era una palabra que usábamos mucho, y había un hilo conductor entre todas… Pero también hay algo muy personal que yo siento que mi casa es mi voz, y que si yo no estoy cómoda en un lugar, mi voz no va a salir, no va a poder decir lo que quiero realmente decir…
Este sábado 20 se inicia el camino para que todo el año “La Casa de la Noche” se vuelva rodante y no deje de tener esa vida que caracteriza a los Rosal yendo de escenario en escenario. “Queremos presentarlo mucho pero cuidando el sonido por el tipo de disco que es, así que este año trataremos de hacer mas presentaciones en auditorios, y también porque al ser un disco que tiene mucho de cinematográfico por su estilo de música, no solo tiene que tener un sonido cuidado sino que también da para que la escenografía juegue y potencie lo que se escucha, así que estamos trabajando mucho en eso y las luces.” explica María.
La cita es a las 22:30 hs en Pasaje 5 de Julio 444 (San Telmo, a la vuelta de La Trastienda). Las entradas las podes comprar en puerta -$20- o bien enviar un mail a rosalvirtual@hotmail.com para ser anotado en la lista de descuento -$15- aclarando nombre y apellido.
Entre los temas que quedaron afuera de “La Casa de la Noche”, hay dos que se pueden bajar desde el siguiente link:
http://www.mediafire.com/?05izz4qlzwm
Para ver el video del primer corte “En Circulos” dirigido por Ignacio Masllorens:
http://www.youtube.com/watch?v=u4Xr2BOhssY
En caso de no tener el disco o alguno anterior, se podrán conseguir ahí mismo. Sino podes mandar un mail y acceder a la siguiente promoción para completar tu discografía:
1 DISCO $22
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-Entrega a a domicilio sin cargo
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Escucha la opinión de María acerca de como está la escena del rock nacional y cuales son los artistas que le presta atención:
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