Polacos del Cielo y Tierra
La noche de Parque Centenario fue testigo una vez más de lo que Gary y Faca logran construir en su inmenso mundo de sonidos, pero sobre todo, desde sus almas folk, con curiosidad intensa de niños prodigios. Como una especie de ying yang en constante tránsito perpetuo, lo que ambos logran hacer con su arte musical y su esencia de destellos lumínicos, es una experiencia de tal magnitud, que el trance romántico – que abren en las mentes de los que visualizan su obra – no se interrumpe ni con las sonrisas – carcajadas – que sus puestas en escena también convidan. Polaco Sunshine está entre nosotros y eso incluye: excelente disco debut recién parido; fechas para todos los gustos espirituales y del mapa nacional; y el alma tan colmada de delirio musical que nos empapan por doquier… casi sin quererlo, casi notándolo y casi sin poder escaparles.

Por Barb Pistoia
Cruzando Av. Ángel Gallardo, antes de llegar a una esquina, esa casita de pasillo, al fondo, con escaleras diminutas y terraza cercana al techo estrellado, fue una vez más testigo del ritual Polaco, que definitivamente crece y, en su expansión, se devela una convicción creativa creíble, palpable, versátil y oxigenada, que se retroalimenta en absoluta interacción con el ambiente como hábitat, y el espacio que se colorea en el aire, para los cada vez más adeptos que gozan del ofrecimiento psicodélico que el dúo de rubios sabe brindar.
Mientras ellos se acomodan y comienzan a tocar, el show transcurre, los visitantes se pueden asegurar su relajación, gracias a los elementos orientales que generosamente se comparten para masajear cabelleras, hacer cosquillitas, y agregarle afrodisíaco social al clima en sí, que ya de por sí, sabe a exquisito. Sobrevolar una presentación de Polaco Sunshine es una vuelta por el Universo, sin jamás dejar de sentir los pies en la Tierra. Porque conscientemente el espíritu propio se ve alimentado y atraído por la absoluta libertad compositora que los protagonistas curten, y se eleva traspasando fronteras imaginativas, sin ayuda alguna de visuales proyectadas, dado que todo se dibuja desde la misma acción del hacer música en el modo que la hacen. El arraigo terráqueo, es básicamente una sensación de celebrar que en estos suelos haya seres que dejan aflorar a los “grandes” que llevamos dentro, para poder darle sabiduría y decisión de ser, a esos niños que salen por la vida generosos con su don para que el resto celebre la ofrenda.

El súper poblado set, tiene más densidad que la demografía porteña que padecemos, y claramente, tiene un aura por demás brillante que como sociedad carecemos. Todo está allí, en el tacto y en los diferentes planos que surgen de las realidades. Grabadores portátiles, cassettes con ejercicios de relajación, vasos con bombillas para hacer burbujas, arpa, teclados, melódicas, bombos, flautas, clarinete, percusiones de todo tipo y forma… y la lista de enumeración instrumental es tan infinita que se seca la lengua pero se endulzan los oídos frente a semejante orquesta.
“Semejante orquesta” de dos cuerpos, que como pulpos magnéticos hacen con cada milímetro de sus lomos “algo preciosamente exacto” para que las melodías se empalaguen de magia bien sentida, con voces que cuentan historias de esas dignas de ser contadas en casitas de árboles, mientras nos agarramos de las manos rodeando algún objeto mítico de nuestra vida. Sí, estamos frente a una banda que es para ser culto, de mitos y misterios.
Faca y Gary no están solos. Los acompaña Kame, un presentador todo terreno, de todos los terrenos posibles, que la fantasía de lugares nos hace dispersar por la mente. Humor, ironía, cinismo… desconcierto, interacción y comunismo emocional… Todo eso abarca el show paralelo que el tercero, no en discordia, ofrece, con una lectura muy fílmica de los días y carnalizando un stand up rítmico, que potencia a los Polacos. Porque en esa concentración de energía que los músicos contagian, la gente comparte sus sentidos entre unos y otros frentes que suceden en la escena, y nada se pierde, todo está como debe estar, y ninguno se sale de su vaina, por ende, el viaje está en orden y no llegamos a ningún lado más que el estallido cráneo de sacarnos un gustazo: si no podemos ver a Mars Volta a diario; no accedimos a las horas heroicas y profetas de Morrison; no sanamos la angustia de no haber sido parte de la Factory con la Velvet de Reed descosiendo cabezas, Zeppelin no vino ni siquiera a vernos en su reencuentro, lo mejor de la Alicia de Burton fue solo el 3D… ok… dejemos los parámetros pisados en el pasado, y pasemos a prestar atención: no es una orden ni una recomendación, es un derecho asistir a una presentación de Polaco Sunshine, y es un inevitable juntarse unos mangos más para llevarse el disco…
Y he aquí una pieza fundamental en este puente experimental. El abanico de canciones y de situaciones que ellos montan, tiene todo un mundo (sur)realista que los cobija, y disparatadamente nos absorbe a todos hacia las secuencias más hondas en el País del Daia Dada. Personajes indescifrables recrean una odisea en la que literalmente, el gran disco debut se convierte además, en un bello libro para leer y coleccionar entre los cuentos que ameritan un brindis de hongos y ron.
Parte de todo esto, tiene como responsable en su concreción a una señorita, y esto demuestra que los muchachos se saben rodear. Y si dicen que atrás de todo gran hombre, hay una gran mujer… si dos tipos depositan la confianza de su obra en manos de la misma, sabrán entonces que estamos frente a una doble “gran gran” mujer. Lula Bauer a esta altura en nuestra escena musical, y volviendo a caer en esa lista de comparaciones anterior dada (comparaciones oh diosas! si las hay…) es una Tim Burton recreando personajes y duplicando apuestas en diseños. Capa en eso de las artes de discos, ni hablar en cuestión de fotografías el lugar que ocupa, el cual la lleva a ser una de las artistas visuales en esa rama, que a más personas inspira a seguir su estilo oscuramente brillante, que siempre deja como halos de hada en los fondos que cubre.
Compañera inseparable de los Polacos, junto a ellos dieron forma a esta genialidad de sacar un disco que viene de regalo con los anteojitos bicolores. Y no es para facilitarte el tema con Alicia ni para recordar las épocas de Anteojito y sus figuritas anatómicas… Para seguir con la coherencia de originalidad y de descoloque que se traen entre canciones esta gente, el arte que acompaña la historia de Hernán O. y el País del Daia Dada, viene con fotografías 3D para que si algún niño, no pudo derrocar al grande que muchos llevan por afuera, ya comiencen a hacerlo.

Nueve canciones por demás fértiles conforman el larga duración. Compuestas e interpretadas por los mismísimos multiinstrumentistas lúdicos de Faca y Gary, más invitados hermosos, amigos más que cercanos a ellos, con los cuales se los suele ver compartiendo escenarios constantemente para el bien de todos los corazones que defendemos la expresión emocional, libre e intensa en riesgos, pero ante todo en sentimientos. El disco es una joyita por donde se lo mire y escuche. Destacamos a puro egoísmo auditivo “Color del sol”, “Cielo y Tierra” y ambos “I Ching”.
Todo este palabrerillo que se rinde en admiración a la dupla, es para básicamente redondear que el mayor logro de Polaco Sunshine, más allá de la belleza musical, es, aunque usted no lo crea, un logro netamente humano. Son una clase de cómo no perdernos en la razón vacía de razones, de quebrar el muro entre lo cotidiano y la imaginación… de dejar las leyes del pensar y sentir para simplemente poder hacerlo… Ni hay que cerrar los ojos, ni hay que trasladarse a la montaña, ni hay agregar consumaciones extravagantes a nuestra vida, sabemos que todo eso también puede hacernos bien al alma, sin caer en apologías de abuso claramente, pero lo que esta obra nos ofrece es justamente un instante para leer, escuchar y por ese solo hecho, ser diferente a lo que nos van llevando con el mandato del paso de los años, y volver a reencontrarnos integramente adultos en la inmensidad más compleja de la niñez.
Próximas presentaciones & algo más:
* Sáb. 08/05, en esa casita Visha… a dos cuadras de Parque Centenario…
* Vier. 14/08 en Despacio Martinez
Desde las páginas que se enlazan desde aquí, que son los sitios personales, se pueden saber todas las fechas e incluso, la prontísima gira nacional que emprenden en breve.
Aquí! para ver uno de los videos grabados por Vincent Moon en su paso por la Argentina:
Todas las fotografías por Lula Bauer, excepto la foto en vivo.