Solistas pero juntos y con compromiso
Desde sus años más jóvenes se los ha visto interesados en mirar más allá de lo que su propia realidad podría plantearles. Por aquellos tiempos sus canciones revolucionaban el mercado local e Illya Kuryaki se convertía en un refugio o salida de emergencia para la década infame de las patillas (y algo más). Para lo que en ese momento muchos lo vivíamos con la naturalidad de encontrar pertenecer a un mundillo dentro del mundo, los años demostraron que el sacudón fue mucho más profundo que simplemente el comercial, porque instalaron nuevos géneros, formas y modos de hacer la música, de sentirla y para los que tenemos “poco más de veintipico-más de treinta”, en muchos casos fueron de los primeros contemporáneos nacionales a ser elegidos por motus propio, dejando de lado la herencia de los discos de nuestros padres. Ambos crecieron, y como debe ser, las necesidades más obvias y más profundas, como las de expresión, los llevaron a seguir caminos musicales por separados. Sin escándalos, fieles a una relación fraternal desde antes de ser paridos, ambos siguieron haciendo su historia, que para muchos puede ya no ser tan cercana como lo fue en nuestra adolescencia (y más luego de ella también), pero es imposible no nombrarlos como dos nombres de los que mejor reflejan a los que padecimos, sobrevivimos y quisimos hacer algo con la ceguera noventosa.

Hoy, con muchos cambios que no quieren decir que hayamos aprendido, también hay cosas por hacer y sin culpa queremos vivir mejor, sin dejar de saber que pasa afuera, e incluso, siendo parte de todo lo que se pueda. Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur, juntos, fueron de los que nos llevaron a elegir que ir escuchando o que atajos tomar en esto de descubrir el arte, de descubrir quienes somos y serán algunos de los privilegiados, algún día, de formar parte de la charla con nuestros hijos sobre cuales fueron los primeros cassettes que compramos. Lo mejor, es que separados aun siguen dando que hablar, que cantar, que contar… y siguen haciendo.
Hay bandas que marcan más allá de lo musical y estético, por que marcan al ser humano un “abrir”, y eso las hace únicas. ¿Abrir “qué”? se preguntará algún dormido que desconoció los ’90. Abrir cuerpo, mente y alma, dentro de una sociedad cerrada por los planteos sociopolíticos implementados a lo largo de su historia (si tan solo hubiera sido un década… pero no, atrás de esa década hay otras tantas anesteciadas). Hay una “vieja generación” que cambió la historia de la música y marco la historia de muchos de “mi generación”. Así como afuera hubo movimientos que cambiaron las cabezas y vidas de muchos, acompañados por Zeppelin, Doors, Trex, Velvet, Bowie, etc. (la lista es genialmente interminable entre los ’50 y ’70) acá pasó lo mismo. Nuestros padres nos criaron benditamente junto a sus discos, los nacionales y extranjeros que pudieron sobrevivir a la limpieza impune de la dictadura.
Lo que ahora moja y emociona por el largo recorrido y la valoración a un laburo, antes no solo mojaba sino que emocionaba por lo “grande” que generaba y conmocionaba desde un despertar a un mundo diferente al que mostraban en la secundaria. En un párrafo netamente personal y habiendo crecido con ellos, a mí lo de Emmanuel me emociona, me alegra y lo festejo por que es un laburante, un gran artista que labura desde lo natural que le sale hacer lo que hace. Me encantaría que mucha más gente reciba el mensaje de Dante, sin embargo se van sumando voces y en paralelo, no importa la cantidad sino que ver bien a “El Dante” también me alegra y lo festejo. El éxito pasa por eso: por dejarnos ser y hacerlo lo mejor posible, y en eso, ambos la rompen sin necesitar de radios de grandes volúmenes de sonido, pero sí estando y pasando por ellas, quizás hasta rompiéndoles mucho el bocho a quienes manejan las grillas. A punto de empezar una nueva década, habran sumado modales, pero siguen teniendo mucho que decir y lo mejor, es que no se lo callan y encima, lo acompañan en hechos.

Dante Spinetta divide sus presentaciones de set como DJ con las que lo llevan a presentar a sus discos solistas: Elevado (2002) y El Apagón (2007), sabemos que hay un documental por ahí dando vueltas de la mano de Hernán Corera pero no es ético hablar de lo que se sabe poco, así que volvemos a esta actualidad que también lo acerca al gran concierto gran de las últimas décadas, o bien, permítanme decir del siglo, con total pasión y debilidad frente al protagonista que es nada más ni nada menos el Maestro Luis Alberto (¿alguien no sabe que es este viernes en Vélez?). No podemos olvidar su programa de radio “La guerra del Audio”, si bien no tiene asistencia perfecta en la conducción es el padre (o productor) de la criatura que sale en la Rock & Pop todas las madrugadas de los sábados (de 3am a 7 am) copando una programación en la que la diversidad y la rebeldía del “rock argento” (que no es exactamente el verdadero sentido del rock), no solían mirar con afecto años atrás el género. Pero claro, justamente fue él con menos edad, quién derrumbó uno de esos muros a nivel FM para que ésta música suene más. (ésta, no Black Eyes Peace!)

La carrera de Dante post IKV fue acentuando y amoldándolo, hasta dejarlo como el referente por excelencia del Hip Hop nacional, y aun más latinoamericano. Cualquiera que haya podido verlo en vivo disfrutará de la absoluta madurez y convicción con la que maneja no solo sus letras y música, sino sus ideas, su forma de encararlas y de llevarlas ya sean en un escenario, atrás de la consola o caminando por las calles que sean… aunque se sabe… “El Dante” es de Villa Urquiza, y lo muestra, es su bandera, es su ser, por que él es lo que canta y hace lo que dice. Previo a su participación en el festival Pepsi Music, intercalando con noches en las que se calzó los auriculares y pasó música, acercó su obra hasta Villa Lugano para un festival de rap gratis para contribuir por la Paz, difundir los daños y repudiar el problema social en constante ascenso, y poco tratado, como es el uso del Paco. Dante es acción, creación y crudeza. Su poesía está allí, no necesita metáforas para hacerla, sin embargo es exponente, porque de nada sirve escribir las palabras más hermosas sino se sienten, y él bien lo sabe, aun con la connotación que sus letras tienen, con su cuerpo moviéndose y su mano en su gesto más conocido por todos, con la arenga del “eh loco”, se arremanga las mangas y pide reacción. Le pide a Santa Rosa que si es tan santa recuerde que hay gente sin techo, le agradece a Mercedes Sosa su arte, disfruta de las películas de ciencia ficción de esas que a cualquier novia (bueno, me hago cargo, que yo como mujer) jamás iría a ver, sin embargo en todas sus utopías, su cuerpo y mirada profunda invaden su presencia de realidad, con la certeza que será mucho mejor si entre todos nos ayudamos a despertar. Una forma de hacer música, de estar presente, de ser moderno en el sentido de no quedar en el olvido (que es el que vale), de disfrutar del lugar que le toca y de acercar lo mejor de sí para que todos disfruten como él, y sino, que se ponga el lomo para que así sea. Pero siempre es bueno tener entre los artistas que pertenecen a uno o contemporáneos a uno a alguien como Dante.

Emmanuel Horvilleur ha ido mutando. “Música y Delirio” (2003) es un disco para oír incansablemente, incluso a seis años aun sigue sorprendiendo ciertas bases o mismo su suavidad vocal, tanto en los tonos más agudos como en los susurros (usar esta palabra es extraño para hablar de música que no sea melódica y latinosa al estilo romance barato, pero que se entienda en amplio sentido… el de sentir). Tal vez la ausencia en las presentaciones en vivo de grandes de sus canciones lo hacen aun más de culto, pero es un disco que es un buen regalo para todos: hombres y mujeres sin edades, y que siempre es sabio darle “play” para acompañar los días. El EP “Mimosa” (2004) incluyendo justamente esa canción, es el corto que guarda “ese” tema que no puede faltar en ningún recital. Pocos artistas de un EP logran sacar un clásico, sin tanta difusión, no contado por nadie y visto por estos mismos ojos, cuando empieza el sonido electriquísimo inicial previo al “Hola mimosa” nadie puede quedarse quieto, sumado al carisma y el perfeccionamiento que el cantante ha ido desparramando por tantos escenarios muy bien pisados, o, bailados. “Rocanrolero” (2005) coincide con un gran cambio personal, ya convertido en padre del bello André, es un reflejo de cómo las influencias más vulnerables que rozan el ser padre no cambia la esencia de jugar con lo erótico, lo divertido, el romance, el desencuentro, lo inestable, el deseo, las ganas y hasta incluso con el doble sentido, porque como decimos siempre, uno recibe las canciones y las dispara como quiere, y luego resulta que el compositor explica que las escribió para cualquier otro lado. Al márgen de lo que hace a la composición, en vivo comienza también a fortalecerse la clave de cualquier éxito: el funcionamiento de banda, y Horvilleur está muy bien rodeado desde la logística hasta el audio pasando, por supuesto, por su banda. Lo que todo es -al margen de los caos, defasajes e imprevistos, y de lo que implica un aglutinamiento humano- una escalera eléctrica que permite un ascenso sabiendo que hay sostenes “por cualquier cosa” y así, en este disco comienza una consolidación absoluta de Emma solista, partiendo de una buena comunión de él con lo sonoro y de aquellos que lo respaldan para con las necesidades que él requiere. A partir de éste larga duración, se logra una buena fusión entre aquél que fue y éste que es en esos momento de su vida, hasta hoy, y se provoca un notable recambio generacional en sus seguidores. “Mordisco” (2007) tiene mucho que ver con todo este proceso evolutivo, que seguramente sorprenderá, de nuevo, con el disco que está por venir. Pero nada es casualidad ni suerte en la vida de Horvilleur, hay ensayos, busquedas, influencias, buenos gustos, errores y aciertos, hay pura humanidad de esa que genera puentes de creatividad, y aunque se lo haya encasillado ultimamente como músico de adolescentes, se equivocan, porque las canciones las canta un hombre, que como todos, está en su proceso de adultez constante y la recepción de las mismas se amolda justamente a eso, a quienes la reciben y se atreven a seguir bailando, cantando, sintiendo y sin temor alguno de poses ni de alejarse del piso.

Lo que para muchos es una crítica o una traición, para quien escribe es una reacción natural del crecer y del mismo desarrollo de la vida el modificar formas y fondos. Habla muy bien de él que en sus canciones, mucho más cerca al pop hitero que a aquél Hip Hop revolucionario, se sigan diciendo cosas a pesar de las alegres melodías (no por eso menos complejas que las anteriores), no cualquiera hace hits que tengan aceptación masiva de sexo y edad, ubicándolo en un referente que ha sobrevivido a la generación que él mismo “rescató” de bandas que sí hacen (o hacían) hits vacíos, y que se comprenda que a veces el contenido es tan solo un sentimiento – un color bien detallado – una letra hecha de puño propio con muchas formas de decir buenas cosas sin necesariamente hablar o usar el mismo lenguaje, y la diversión también es un mensaje por sí solo, como la necesidad de contagiarla o de buscarla. Emmanuel Horvilleur a logrado sobrevivir a su propia metamorfosis y ha sumado a ella una amplitud de público que no distingue entre varones y mujeres, lo que sigue ubicándolo en un lugar diferente al resto de aquellos que se dedican a cierto rock/pop, y siendo de los pocos (¿únicos?) a los que se les puede creer lo que canta.

Este último tiempo, no solo han seguido compartiendo su vida personal, sino que se los ha vuelto a ver en escenario compartiendo algunos temas. Quedará al margen la sensación de cada uno de volver a verlos o no como algo bueno o no tanto, si es claro, ya nada será lo mismo. Ellos no lo son, el público tampoco, y la realidad ha ido (de)-formándose sin parar. No quiere decir que sea peor o mejor, simplemente no será igual, pero será bienvenido una oficialización de regreso. Aunque en la coherencia de nuestros deseos no sea por millonadas sino por ese vínculo que los unió, los une y lo unirá como grandes amigos, dueños de grandes canciones, creadores de grandes momentos de nuestra historia del rock y grandes personas tal como unánimemente se puede comprobar en el ambiente.

Como decimos siempre acerca de todas las vocaciones y profesiones, uno puede elegir en cumplir su trabajo y vivir con lo que éste le acredita, o bien, entregar cuerpo – mente – alma a disposición de lo que el Universo requiere, y salir del “título colgado en la pared” (o disco de oro o premio a la mejor…) e intentar caminar el mundo que está lleno de baldosas rotas, y a partir de allí comenzar a arreglarlas, desde donde se puede, con lo que se sabe, siendo lo que somos, pero entendiendo que siendo mejor uno y lo que lo rodea, contagiamos al alrededor. La única clase de matemática que recuerdo es la que decía “+ x + = +”, y que así sea!
El 1° de Diciembre como es sabido es el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Emmanuel llevará sus canciones mostrando que siempre hay tiempo en su agenda para sumar. Será a beneficio de la Fundación HELIOS Salud, en Ciudad Cultural Konex, a partir de las 17 hs. junto a otros músicos invitados. Las entradas cuestan $50.- y se pueden conseguir en:
- Luis M. Campos 1385, 2do Piso (Belgrano)
- Perú 1515 (San Telmo)
En ambas direcciones el horario es de 8:30 hs a 19:30 hs y también se puede hacer telefónicamente al 4300-0515//4896-1868
Los fondos recaudados por la venta de entrada serán destinados a:
- Hogar de niños con HIV, Fundación COR para reacondicionar las habitaciones de los niños.
- Hogar de niños con HIV, Casa MANU para terminar la obra en construcción del nuevo hogar.
- Actividades de prevención destinadas a niños y adolescentes de la fundación.

Así como las bandas, los músicos, las canciones, crecen con uno. Así como siempre nos acompañan y necesitamos de ese mix, hay un día en que parece que la máxima lucha de la humanidad toma la importancia que debería tomar a diario, o mejor aun, a cada instante. Tiempos que alguna vez serán bien ubicados, por lo pronto es importante la presencia, pero no solo desde el disfrutar del buen espectáculo sino para seguir educando la conciencia. Mientras mas crecen los rumores acerca de las curas que están ocultas, mientras ciertamente hay avances que alivian el modo de vida, mientras nos acostumbramos a los diferentes “mientras” participemos activamente de todo aquello que podamos, que este nuestro alcance. Uno solo no salva al mundo, pero entre todos los haremos mejor y dejaremos en manos de los que vienen mucho menos para hacer, seremos generosos con ellos y evitémosle pasar lo que nos pasa a nosotros, recordemos que los que nos quisieron evitar muchos males han sido desaparecidos, entonces no desmerezcamos los medios que hoy tenemos ni las voces ni las herramientas para potenciar lo que otros incitan, porque a veces ni siquiera se trata de hacer, tan solo de acercarse y decir “presente”. Ya sabemos, uno puede olvidarse de muchas cosas, pero “1 + 1″ siempre será “2″… no dejemos de sumar…
(Fotografías tomadas de los sitios oficiales de cada uno de ellos dos, archivo personal de Hernán Corera, de Barb Pistoia y de Rock.com.ar. Agradecimiento especial a Claudio Rodriguez por la información facilitada.)

One Response to “Solistas pero juntos y con compromiso”
Trackbacks/Pingbacks
Leave a Reply