Valentina y su jardín
La joven pintora argentina, radicada en México ya hace un par de años, con motivo de dar a luz a su primogénito Santino, aterrizó hace unos meses en Argentina, alejándose de Buenos Aires, y dividiéndose entre su San Martín de los Andes natal y el cielo de La Pampa. Con toda la vida que ya de por sí traía Valentina Medrano en su panza, qué mejor momento que sumarle creación y volver a exponer en su país sus bellas pinturas, con la presencia de quien hoy le potencia al infinito su ya instintiva energía de amor, con un vendaval de emociones mágicas exactas, para salir a colorear este otoño soleado. Por eso dos que la conocen bien, Sofía y Francisco, hermanos de la artista, organizaron esta muestra que inaugura el viernes 7, y se podrá ver hasta el día 17 de mayo, en el honorable Espacio CHT.
El proceso de sabiduría y de enamoramiento que convivió dentro de Valentina Medrano con la vida misma, pero sobre todo, con su espíritu, debería ser una nota aparte de esta misma, sobre todo para los que aun creen en las casualidades y descreen de la energía en movimiento. Su vida del sur a Buenos Aires fue acorde a sus necesidades, tiempo y edad, espacios y contextos de una persona talentosa, agradable e inquieta. Y en este punto de curiosidad, cuando alguien tiene capacidad de expresión y encuentra los caminos para hacerlo, a veces el ímpetu por hacer de todo termina colmándonos de actividades que ninguna nos representa en totalidad para lo más hondo de nuestra vida, y todo se sujeta a esos momentos. La cronología contará que después de un viaje que la exportó a otros continentes, regreso a estos lares con una desnudez en su mirada como para poder percibir exactamente que sucedía a su alrededor y, mas que nunca, en su interior. Y a partir de ese momento, sin valijas ni pasajes, comenzó el viaje que más nos cuesta llevar adelante a todos: el interno. Desconociendo y sin venir al caso, causas y consecuencias, lo valedero es que a veces estamos tan metidos en nosotros que no llegamos a ver que eso ni siquiera es conocernos, y por ende, necesitamos una distancia literal que nos permita redescubrirnos hasta poder abrazar la esencia de lo que somos. Valentina puede dar fe de esto, y de mucho más… veamos.
Año 2005 comienza a explorar este mundo del arte visual, reciclando materiales de distintos tipos de texturas y formas. En su afán y con su luz autodidacta, logra expandirse ella misma en su arte, volcando su mirada renacentista y comulgando con los espacios, más allá de lo lúdico, un fuerte sentido que evoca a la naturaleza y las necesidades básicas del sentir. Esa fusión de pinturas acrílicas, purpurinas y pinturas dimensionales, generan tales figuras que irremediablemente lo hacen a uno penetrar y profundizar la mirada en la obra que nos ofrece. El anhelo que se genera es el de ser sentidamente una musa más de Medrano, en el momento en que decida comenzar una nueva creación, porque el sentimiento que cada pieza desprende habla de la limpieza espiritual con la que ella encara su trabajo, no siendo simplemente una pintura sino un mandamiento para rescatar la concepción de la vida misma. Entre aquellos años iniciales a la fecha, expuso en diferentes lugares reconocidos, hasta que viaja a México, donde se queda a vivir allí, pero nada la detiene en su acción, y sigue con sus actividades, no solo exponiendo, sino que experimentando nuevas maneras crecer en lo que por fin le daba a su alma, el puente con el lenguaje universal para lograr sus deseos de expresión.

Para aquellos que no han podido verla en otras ocasiones, o directamente la desconocen, este viernes 7 a partir de las 20 hs., en el Espacio CHT (Cience, Harmony & Technology) - Cabrera 5216, Palermo, Capital Federal – se inaugura la muestra “Floreciendo”, en la que se podrá disfrutar de doce cuadros de Valentina Medrano. Organizada por sus dos hermanos, Sofía y Francisco, el lugar elegido para llevar a cabo esta bienvenida a su país y, sobre todo, celebrar el acto creativo más natural y florido que el ser pueda tener, como es dar vida, es más que el indicado. En el Espacio CHT se exponen obras del grupo Reciclarte, y se pueden ver diferentes actividades realizadas con el fin de embellecer el hábitat, sin necesidad de destruirlo (más).
No minimicen la percepción de quienes están detrás de este evento, creyendo que todo cierra a la perfección en contexto y forma por los lazos que los unen, porque ciertamente, es conocido por muchos, no solo por aquellas personas más cercanas, sino por los conocedores del bello arte que los integrantes de la familia Medrano Mayoral sienten y promueven, como ha sido su crianza y la influencia pura de vida que los vientos sureños de San Martín de los Andes, cobijados por los ríos y las montañas, les han dado. Con esa coherencia y lealtad a sus convicciones, es que se realizará este ciclo, que como dijimos, arranca el viernes 7, con música para volar y DJ para bailar suavecito llegando así, a una nueva noche de otoño. “Floreciendo” se podrá visitar hasta el 17 de mayo.
Queda por ser literal, y decirlo directamente: recomendamos que asistan. Valentina Medrano logra con sus cuadros un chapuzón de agua cristalina al alma. Es literalmente un nuevo bautismo dentro de un mundo donde se busca la sensación desde la violencia y generando temores, en vez de intentar despertar los sentidos más natos del hombre. Por eso es que su arte funciona en el aura de cada uno, como un simple llamado de atención para que podamos volver a nuestro foco, y valorar la Tierra que pisamos sin dejar de escuchar como late nuestro interior.