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29.10.2001.-

La banda que divide las aguas

Adrián Dárgelos, cantante y líder del sexteto, habla sobre el estado actual del rock, del under y de la necesidad de la acción. La entrevista de Sebastián Ramos para el Diario La Nación.



Adrián Dárgelos está convencido de que el retroceso del rock ante la cumbia en todos sus subgéneros (léase tropical, villera, rapera y otros) es pasajero y parte de un proceso cíclico. "Este tipo de situaciones depende de los períodos por los que pasan las distintas escenas musicales. Ahora, en los Estados Unidos, el mainstream está copado por las Christinas, las Britneys, los N´Sync y todos esos grupos armados por productores, no por músicos. Y acá, el paralelo es la cumbia, que es la música de productores, pero en nuestra escala."

La teoría del cantante de Babasónicos no carece de fundamentos: "Creo que hay momentos en los que la escena de rock under está muy desgastada. Y en realidad, el under es una proyección, pero en escala menor, del mainstream. Cuando pasa eso, que los grupos chicos están buscando el mismo camino que ya tomaron los grupos grandes, no hay una escena atractiva -explica Dárgelos con su mejor tono, postura y expresión de docente-. En cambio, cuando tenés una escena de gente que está disparada hacia cualquier lado, que hace una música que lleva hacia la autodestrucción en sí misma y ese tipo de música no existe en el mainstream... ahí sí hay algo que se va a proyectar y va a ocupar un lugar. Eso es lo que no ocurrió en los últimos años, tanto en los Estados Unidos y en Europa como en la Argentina. Lo que era under se convirtió en supermainstream , y cuando eso pasa y no hay escena para renovar, vienen todas las bandas de productores, los grupos de cantantes. Allá el teen pop, acá la cumbia villera".

Los diplomas que acreditan el conocimiento del tema por parte de este licenciado en movimientos musicales contemporáneos no cuelgan de ninguna pared, pero son tan valederos como cualquiera. Y Dárgelos está dispuesto a enseñarlos cuando sea necesario. Ese camino de banda chica a banda mainstream , que es el centro de su apostolado, Babasónicos lo transitó y durante mucho tiempo.

Se podría decir, incluso, que todos sus integrantes lograron un doctorado con honores en el tema, hasta llegar a esta ola que sólo ahora surfean en lo más alto. Una década de excesos musicales, y de los otros, que este año coronaron con un disco impecable, "Jessico", y que presentarán el próximo sábado, en el teatro Gran Rex. Una buena manera de continuar los festejos por sus diez años de vida.

Este, su sexto álbum oficial, es el primero que el grupo edita luego de la desvinculación con la multinacional que siempre los tuvo en sus filas, Sony Music. "Nos asociamos con una empresa (N. de. R.: Pop Art, la productora local que estrenó su sello, Tocka Discos, precisamente con "Jessico"), pero por el momento sólo para la edición de este álbum. Nunca quisimos ser independientes y ahora tampoco. No es para nosotros, porque no se puede ser independiente y sonar en Rock & Pop y FM Hit al mismo tiempo. Definitivamente queremos jugar en el mainstream", sentencia el líder de Babasónicos.

"Además, ¿qué banda grande en la Argentina es independiente? ¿Los Redondos? ¿Los Piojos? No. Yo llamo independiente al grupo que no tiene pasadas en las radios, que vende sus discos a pulmón y no a través de una distribuidora. Estas bandas que menciono hacen lo mismo que nosotros: se asocian con empresas para que su música llegue al público. Son sociedades entre bandas de rock y empresas. Esos artistas, al igual que Babasónicos, hacen música, no venden el disco. Porque vender discos es como vender golosinas o ropa, es un producto. La diferencia es que ellos insisten en levantar una bandera de independencia que no existe, nada más."

Hay algo que estuvo claro desde que Babasónicos apareció en escena allá por el alborotado año rockero de 1991 y continúa siendo así: cuando Dárgelos abre la boca se dividen las aguas. Y no porque el cantante tenga alguna relación directa o indirecta con Moisés, desde ya. No, no, nada de eso. Sino más bien porque una mitad del mundillo rockero preferiría no escucharlo.

He aquí un ejemplo más del famoso caso tómalo o déjalo: "Siempre fuimos una banda de acción, un grupo que generó cambios, y eso a veces molesta. Jugamos con los límites y aprovechamos cada uno de los obstáculos que nos puso enfrente la contracultura. Cuando salimos a tocar, diez años atrás, los shows tenían un tono tenue muy oscuro, lúgubre. A partir de Babasónicos la cosa cambió. El color y la escenografía volvieron a tener un papel importante en el rock. Es increíble cómo algunas bandas reniegan de algo tan vinculado al espectáculo de rock", asegura el cantante de los trajes fashion, a manera de folleto explicativo para las nuevas generaciones. "Y creo que de a poco, y con una trayectoria que nos respalda, logramos que la gente le pierda el miedo a que le guste Babasónicos."

-¿Creés que el público fue prejuicioso con ustedes?

-Y, un poco sí. El hecho de pasar de un estado de shock, como había en los 80, cuando el under estaba dominado por la oscuridad, a que el under explote y prevalezca el no control de ese estado de ánimo genera algo. Y no precisamente indiferencia.

Una vez más, Dárgelos está en lo cierto. Si hay algo que estos seis músicos no generan es indiferencia. Ya sea desde su música y su estética del arte hasta su discurso a priori despolitizado y frívolo. "No tenemos un compromiso ideológico ni con nuestro público ni con nadie -insiste-, pero uno no tiene por qué ser tan light, ni ajeno a lo que pasa. En la Argentina y en el rock en general hay como una estetización de la política. Siempre hablar de la realidad y poner de manifiesto algo es una idea de hacer política desde el lugar de poder que tiene una banda de rock. Pero lo que pasa es que nosotros no hacemos partidismo, porque creo que tendríamos que tener una responsabilidad civil más grande y hacernos cargo de las cosas que pasan, para cambiarlas. Babasónicos se hace cargo de que lo que hace, su obra, sea un escape de la realidad. Dentro de todo ese marco sí podemos tener una opinión, que ya es conocida: creemos en la acción. En lo personal, creo que el arte tiene que ser subversivo, la obra tiene que ser subversiva para el momento contemporáneo, porque de esa forma empuja la moral hacia un punto más lejano y hace que cambien los valores del permiso."

-¿Y qué tiene "Jessico" de subversivo?

-Que se permite todos los excesos, de balada, de minimalismo, de swing, de bailable. "Soy rock" (una de las canciones del nuevo álbum) es un exceso en sí mismo y también habla de que no hay que colaborar para seguir vendado. Que el rock no tiene que ser un instrumento del engaño, sino del que dice las cosas que molestan. Creo que ése es, en definitiva, el lugar del rock. Pero decir lo que le molesta a la sociedad no siempre es una posición con contenido social, por supuesto.

A diez años de su irrupción dentro de lo que ellos mismos colaboraron en denominar movida sónica, "Jessico" llega para certificar que Babasónicos es una de las bandas más creativas que existen en el rock local. "Todas las canciones del disco forman un paisaje en el que los márgenes son muy elásticos y todos los excesos caben. Eso es Jessico, esa criatura, ese nombre propio que no identifica nada más que a un ser imaginario, o a un lugar. En cierta forma muchos de nuestros discos han tenido eso, pero éste, en particular, tiene que todos los temas crean un marco. Jessico es como un espacio en el que está permitido ir hacia cualquier lado."



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