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11.06.2002.-

Apuntes de una gira mágica y paranoica

Los Ratones Paranoicos acaban de regresar de España y Estados Unidos y preparan su presentación en el Luna Park. Por Adriana Franco, para La Nación.



Ratones
Foto: La Nación

Lo pides, lo tienes. Los Ratones Paranoicos bautizaron "Los chicos quieren más..." a su último disco de estudio y aquí están, recién regresados de una gira por España y los Estados Unidos con las mochilas llenas de anécdotas.

Juanse, el Zorrito Quintiero, Roy y Sarcófago la pasaron bien y, luego de unos días de descanso, ya están afinando de nuevo para preparar el show que darán en el Luna Park, el 29 de este mes.

Es la primera vez, con casi veinte años de carrera, que visitan España. "Aunque hicimos una pasadita en el 98, cuando fuimos al Mundial de Francia y tocamos en el Hard Rock de Barcelona para la hinchada argentina."

Esta vez, con la edición española de "Vivo paranoico", el disco grabado en vivo en Museum, en agosto de 2000, realizaron una verdadera gira, que incluyó tocadas en Madrid, Pamplona, León, Salamanca, Bilbao y Barcelona.

La suerte les sonrió, y tanto la crítica como el público los recibieron con los brazos abiertos. Según Juanse, ayudó que el primer disco editado allí sea en vivo, "porque aunque no te conozcan cuando lo pasaban por la radio la gente escucha que en algún lugar del mundo la banda tiene repercusión". Además allí se capta el sonido en directo, un fuerte de la banda. "Es que aunque hayamos cambiado un tanto musicalmente, lo que sigue intacto es el espíritu del rock and roll en relación con el sonido que nos gusta."

Viajaron con la idea de que serían principalmente argentinos residentes allí los que irían a verlos, pero, para sorpresa de ellos, cuando debutaron en Bilbao vieron que la proporción de locales era mayor que la esperada. Y celebraron, felices, clásicos de la banda como "Carolina", "Estrella", "Enlace, "Lo que doy", "Isabel", "El rock del pedazo" o "Ya morí".

Además, dicen, la experiencia fue diferente a la de 1998. "Entonces estaba esa onda de vernos como sudacas, en cambio ahora hay una gran solidaridad por la crisis. Y está viajando gente muy interesante, que se sabe desenvolver. Porque alguien que está acostumbrado a luchar con todas las dificultades que uno tiene que enfrentar acá, cuando llega a España y tiene todo servido gana bien, las cosas funcionan, se pone en primer nivel inmediatamente. Hay una anécdota muy común, al menos entre las productoras musicales y del espectáculo de allá, que es que se preguntan entre ellos "¿vos ya tenés tu argentino en la agencia?" Todos quieren uno", cuenta Juanse, aunque tanto él como el resto de la banda hacen un decidido gesto negativo cuando se les pregunta si pensaron en algún momento en irse para allí.

Por lo pronto, sí, van a volver, en julio, para seguir presentando el disco. "Es que el trabajo es de menor a mayor, de a poco", explica el Zorrito.

El trabajo de a poco implicó salir a dar lo mejor. En esto, claro, tantos años recorridos ayudan. "Es que estamos acostumbrados a tocar como sea, con baja tensión, sin cuerdas, a que se rompa el micrófono, a tocar sin manos", bromea Juanse, y el resto le festeja la humorada.

Sarcófago agrega lo suyo cuando recuerda el nombre con el que bautizaron a la gira española: "La llamamos Operación Colesterol Infinito", por la cantidad de jamón y tortilla que comimos".

Luego fueron a los Estados Unidos, donde también se acaba de editar "Vivo Paranoico". Además de actuar en Los Angeles, Miami y Washington, estuvieron en el festival Memphis in May que, este año, se hizo en homenaje a la Argentina. Pero no fue, en este caso, por ninguna movida solidaria, sino porque cada año se elige un país, y el nuestro ya había sido designado en 2001. Allí tocaron las tres noches que duró el encuentro, del 3 al 5 de mayo, y compartieron escenario con Incubus, Ike Turner & the Kings of Rhythms, Bush y Stone Temple Pilots, entre otros.

Contrarrestaron, dicen, con tracción a sangre la parafernalia que poseen las otras bandas. "Stone Temple Pilots, por ejemplo, además de que es una banda espectacular, tiene el respaldo de una infraestructura inimaginable. Nosotros para llenar ese bache, salíamos con todo. Durante nuestro show el monitorista se estaba comiendo una hamburguesa, y teníamos que lograr que el tipo dejara de prestar atención a la comida. Y lo logramos. Con la versión de "Ruta 66" en castellano, era impresionante ver la cara de la gente. Incluso nos pedían autógrafos y nosotros no lo podíamos creer, pensábamos que nos estaban confundiendo con algún artista americano", confiesa. "Nos decían "good show", estuvo rebueno", agrega el Zorrito.

También disfrutaron del show de Ike Turner, "es legendario, aunque salga y haga lo que hizo, porque los que tocaban los vientos parecían la murga Los Eléctricos. Pero él, como leyenda, cuando entró en calor brindó dos minutos y medio de música de altísimo nivel".

"¡Pero cómo toca la viola! -agrega Quintiero-, y siempre tiene una joven, como si fuera Tina." "Sí -completa Juanse-, y juega con su mala fama, la amenaza en el escenario diciéndole que si no se porta bien al año siguiente no la va a llevar."

Apuntes de ruta

En bambalinas, presenciaron algunas historias que quedarán en el anecdotario de la ruta del rock and roll. "El bajista de Turner llegó cuando faltaban tres minutos para el show. Ya Ike había dicho que salía sin él, y ahí aparece en una limo, totalmente dormido y vestido para el escenario. Se ve que había salido por ahí, pero preparado, sabiendo que se le podía hacer tarde."

Disfrutaron también con Botafogo, el otro invitado argentino al festival. "La gente lo aplaudía de pie", cuenta Quintiero. "Y eso que ahí salís con los mejores. Pero ojo, porque el rock en nuestro país se generó casi al unísono que allá y tenemos un sonido muy particular que a ellos les gusta."

De ese show también hay, claro, anécdotas. "Botafogo me hizo vivir un momento impresionante -recuerda Juanse-. Fuimos a verlo después de nuestro show. El tocaba en el lugar de los clásicos del blues, con Blind Mississippi Morris. Me invitaron al escenario e hicimos una versión de "El tren de las 16", que fue tremenda. La gente entró en clima sin que necesitara conocer el tema. Ni me acuerdo lo que hice, pero sé que estuvo bien. Ese es el gran secreto del blues, entrar en una atmósfera. Como decían Muddy Waters o Howlin´Wolf, no se puede hacer blues si no tenés problemas. Problemas serios", dice remarcando la última frase.

Aunque en la opinión de estos cuatro músicos no todas son flores hacia el país del Norte. "Tengo un gran prejuicio en relación con ellos. Si pueden disfrutar así, es porque viven un poco del resto del mundo. Creo que uno no puede estar ahí más de 10 días."

Otro capítulo era que, en el festival, había un stand argentino poco convincente. "Vendían baleros, nadie sabía qué hacer con ellos", cuenta uno. "Y unas empanadas gigantes", agrega el otro. "Y dos caballos de fibra de vidrio", dice el tercero. "Y un guitarrista, que vive en Miami y tocaba tango y "Zorba el griego", dicen a coro y ríen.

Calentar los motores

Ahora, y luego de un descanso, ya comienzan los ensayos para el Luna, donde sí, estarán los temas del disco nuevo. "La historia en estos momentos es mostrar esta nueva actitud que tenemos frente al sonido que hemos recuperado intencionalmente. Porque lo habíamos dejado un poquito guardado en el anaquel de nuestro laboratorio, para darles paso a otras cosas". También pesa, aquí, la entrada ya hace cuatro años de Fabián Quintiero, el "Zorrito", en el lugar de Pablo Memi. "Nos llevó a renovarnos -dice Juanse-. La única manera de seguir haciéndo bien rock and roll es, no sé si afortunada o lamentablemente, hacerlo sin parar, hasta que algún elemento exógeno interrumpa nuestra carrera."

"Un problema hepático", acota Roy y todos festejan. Allí es cuando se ve que, tras tantos años juntos, aún disfrutan. Y suman historias, antiguas esta vez. Como la de las pintadas por una Buenos Aires recién salida de la dictadura en la que las dos palabras de su nombre parecían una buena definición de lo que estaba pasando.

Hablan de su debut discográfico, en el 87 -"No aparecíamos en la tapa, bien de paranoicos, ¿no?"- y de los buenos tiempos del vinilo, aquel formato que permitía mayor desarrollo del arte de tapa. "Me acuerdo de que acá la única fábrica de discos que había era una de juguetes, El Emporio del Plástico, que ya no está. Ahí fabricábamos nuestros discos y me acuerdo que una vez alguien me dijo "vos pensá que, atrás del disco, viene un chupete". Y era cierto, atrás del acetato nuestro venía la matriz del chupete... Incluso debe haber algunos chupetes que digan "Sucia estrella", seguramente".

Ahora el desafío es el Luna Park, donde nunca han tocado. "¿Invitados?, no -aseguran-, pero va a estar Bobby Flores pasando música de antes, DJ Bobby, con buena música. Como en la época grossa del rock nacional. Yo iba a ver todos los shows de Aquelarre, de Invisible... Y antes del recital te pasaban cosas interesantes, desde Ravi Shankar a Muddy Waters, y así descubrías cosas nuevas", dice Juanse.

El Luna tiene, claro, su historia. Enumeran los recitales que allí vieron: Santana, La Pesada del Rock, Polifemo, Sui Generis... Alguno suma a Locche, Titanes en el ring y Holiday on Ice. "Podríamos entrar patinando", propone el Zorrito. "Eso es seguro, hay que ver sobre qué", redobla Juanse y otra vez suenan las risas de los cuatro.

Tras el show del 29, vuelven a tomar la ruta para viajar nuevamente a España y los Estados Unidos. Una buena manera de tocar sin descanso, acuerdan. "Es que tener un grupo así y no tocar sería para cortarse las venas", dice uno. "Mejor dejárselas largas", remata otro.

Cómo los describieron en el exterior

"Una banda clave del floreciente movimiento de rock en español", fueron definidos para la guía del festival Memphis in May, en el que actuaron.

"Una banda que sorprende por su solvencia escénica y la fuerza de sus composiciones... Sólo hay que escuchar temas como "Isabel", "Rock del pedazo" o "Des-cerebrado" para entenderlos", los elogió el Diario de León, una de las ciudades españolas en las que actuaron durante la reciente gira.

Pero la más elogiosa de todas las críticas fue la realizada por el periodista Fernando Martín para el diario español El País, en su edición del 27 de abril. Entre otras cosas dice que "Juanse y los suyos tocan con una autenticidad insultante, con una actitud tan turbia y provocativa como la que exhibieron en sus mejores tiempos Jagger, Richards y compañía, con un sonido directo y visceral... Los Ratones Paranoicos convencieron y vencieron en Madrid".



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