El debut en vivo de la banda. Según la cobertura de Pelo, "una de las mayores esperanzas para el proximo año".
El sábado 18 en el barrio de Flores (cine Pueyrredón) se convirtió, realmente, en un hit para la musica rock local: allí se presentó el grupo Aquelarre, una de las mayores esperanzas para el proximo año. Este conjunto, ahora denomninado así, es el mismo con el que Emilio del Guercio y Rodolfo Garcia (ex Almendra) trabajaron informalmente durante los últimos meses del año con la colaboración de dos grandes músicos locales: el guitarrista Héctor Starc y el pianista Hugo González Neira.
En la misma reunión actuaron previamente Luis Alberto Spinetta, como solista; Edelmiro Molinari, en el mismo rol y Gabriela , acompañada por un dúo de violas (Molinari y David) y una armónica (Luis Gambolini).
Los dos demostraron no estar demasiado seguros con lo que están haciendo y tocaron (muy de relleno) porque tenian ganas de tocar, no porque tuvieran algo fundamental y coherente pare ofrecer. Gabriela, bastanle más ordenada y con una linea definida, no tuvo tampoco una noche feliz, seguramente debido a la incomprensible modificación de su grupo (en B. A. ROCK fue electrónico y aqui acústico). Pudo salvar la presentacón pero su actuación fue, evidentemente, insegura.
Pero la noche no estaba perdida para las ochocientas personas que habian asistido: en la segunda parte se presentó Aquelarre reiterando, quizás con mayor esmero, algo que ya habia adelantado en el festival del Velódrorno: ser poseedores de un auténtico sonido nuevo y portadores de un planteo diferente dentro de la escena argentina, alejado de camelos concientes o inconcientes, carentes de misterio y misticismo, para favorecer la real comunicación musicail.
La conjunción del piano eléctrico y el bajo con los formidables arrequives (sic) de la guitarra y la batería están anticipando que Aquelarre, su música, puede ser la gran revelación, no sólo de un nuevo sonido, sino de una flamante etapa de maduración y seriedad dentro del rock nacional.
Anecdóticamente el festival tuvo suspicacias: algunos policías paseándose por la sala y un repentino final porque el plazo de alquiler habia expirado: hubo conatos de gresca entre organizadores y propietarios pero finalmente no pasó nada y la gente se quedó apenas con cuatro ternas de Aquelarre, que de todos modos sirvieron pare verificar que se está ante uno de los más grandes grupos de los últimos años.