Richard Coleman afirma ser un artista de culto en la Argentina. La entrevista de Sebastián Ramos, para La Nación.
Richard Coleman se casó, se fue a vivir a Los Angeles y es feliz. Entonces, ¿se puede decir que dejó de ser el rockero dark por excelencia de la escena local? Nada de eso. Es más, admite que Los 7 Delfines es una banda de culto y se hace cargo de su oscuridad innata.
De paso por Buenos Aires, luego de tres veraniegos meses en los Estados Unidos, Coleman aprovechará para tocar con los Delfines, mañana, en la confitería La Ideal, y presentar en sociedad el material recientemente editado con el título de "Dudosa estrella": un extended play que incluye covers de Carpenters y Joy Division, versiones en vivo de viejas canciones propias y un par de temas nuevos.
"Somos una especie de grupo de culto -se sincera el músico-, por eso nos pareció que estaba bien sacar un disco con ocho tracks, tipo edición limitada y más o menos privado, para la gente que nos sigue."
-¿Por qué creés que son una banda de culto?
Coleman: -Hace diez años que estamos tocando juntos. Y que un grupo tenga tanto tiempo de convivencia, que siga haciendo discos y que continúe trabajando sin llegar al mainstream, quiere decir que pasa algo. Hay gente a la que le gusta lo que hacemos y se siente identificada con nuestras canciones y nuestro estilo. Y eso es un culto, un sencillo culto de rock. Además, tanto insistir en que éramos la banda dark y todo eso, decidimos reconocerlo y hacernos cargo. Okey, tienen razón.
Braulio Aguirre: -Culto me suena a iglesia, a algo sagrado. Más porque nuestros fans siempre quisieron crecer para ellos solos. Nunca permitieron que otra gente vaya o le guste nuestra música. Nunca quisieron que fuéramos populares, ni les gustó que tuviésemos un hit, más allá de que lo hayamos tenido o no.
-¿Se les hace difícil salir de ese encasillamiento?
Coleman: -Estamos en una fase de la banda en que necesitamos salir un poco de ese aislamiento de culto. Y creo que por toda la carrera que llevamos, podemos decir: "Tenemos veinte canciones, elijamos doce que entren en un esquema radiable". Ahora sólo falta la radio que nos pase. Por eso en cualquier momento instalamos una.
Aguirre: - Una radio de culto (risas).
Coleman: - Claro, que se escucha sólo cuando pasás por la puerta (carcajadas).
Al mismo tiempo en que se prepara para una nueva etapa junto a Los 7 Delfines, Coleman encuentra un camino alternativo dentro del rubro productor, que ya viene desarrollando en Los Angeles -"recién estoy aprendiendo, pero me gusta"-.
Para terminar, la pregunta del millón: ¿es Coleman el príncipe dark del rock argentino? "No lo sé, debe haber tipos más oscuros que yo. ¿No?" Silencio, risas y final.
Rarezas para fans
"Es otra de las cosas raras que hacemos Los 7 Delfines. "Dudosa estrella" incluye las cosas que venimos haciendo todo el tiempo. Las canciones que salieron trabajando en casa, mientras armamos material para una producción más importante. Algo más orientado a los fans." Tal la definición de Coleman acerca del último disco de la banda.
"Es una recopilación con canciones que no habíamos grabado y que teníamos desde hace algunos años, como "El corazón de los amables" y "Amor eterno", y algunos temas en vivo que no entraron en el álbum anterior -la versión de "Héroes", de David Bowie, y "A veces llamo", de Fricción- y que queríamos editar."
Este es el segundo trabajo de la banda editado de forma independiente, una situación que, según la banda, tiene sus ventajas. "En este tipo de producciones, uno puede meter un cover de Carpenters, algo imposible para un álbum de estudio", sentencia jocoso Coleman. "Además, hay una cuestión de dinámica en cuanto a la idea. Si tenés un proyecto y vas a tener que explicarle a todo el mundo qué es lo que querés hacer y eso te lo va a dilatar o vas a perder energía, no sirve. En cambio, con una pequeña infraestructura, hacemos una reunión de cinco personas y listo. La ventaja de la independencia, sin lugar a duda, es la dinámica de la decisión."