La banda de Avellaneda se presentó en Córdoba ante 200 personas.
Luego de encender la primer bengala en la tercera edición del Cosquín Rock, y con la excusa de seguir presentando su último trabajo Juego de locos, La Mancha de Rolando aterrizó el sábado en la ciudad mediterránea y algo lindo se armó.
Con entradas más accesibles que en su anterior presentación en la ciudad, La Mancha demostró antes que nada la calidez con la que trata a sus seguidores, antes, durante y luego del show. Porque los chicos del pogo no solo bailan... hacen coros, les convidan cerveza y charlan con ellos cuando los equipos se apagan.
Pero cuando se le da la mano de onda a tanta gente, siempre hay uno que se agarra del codo. Sólo la irrupción descarrilada de un mini-rasta quinceañero en el escenario empañó por momentos la celebración. "Hagamos como si no hubiera pasado nada", dijo el Negro, y así fue. Bebió un poco de fernet y Como ganado sonó mejor que nunca.
Y el show continuó para bien. La guitarra de Franchie llenaba de eterna felicidad su rostro e incendiaba los oídos de los seguidores, que no podían dejar de admirar la expresividad de sus gestos. El Negro, siempre abierto al diálogo, contaba en sus versos historias de verdad, creíbles, que al no buscar la profundidad, la encuentra sin querer, ahí, cerca de tu casa.
La banda próximamente tendrá su formato umplugged con nuevas canciones y versiones de los clásicos que atraviesan sus ocho discos. Pero esto no es todo, en el mes de agosto planean sacar una nueva placa, con la esperanza de finalmente dar el gran salto, con producción de Pablo Guyot y Alfredo Toth.
La Mancha de Rolando viene pidiendo jugar en Primera. Entre tanta monotonía y disco en vivo dando vuelta, el aire fresco que propone dentro de un estilo definido, sería de gran salubridad tanto para la muchachada como para las demás bandas, que no dan a basto con tanta demanda.