El baterista ex Manal presentó su nuevo disco en Rosario.
Javier Martínez es dos hombres a la vez. A veces uno toca la batería, mientras el otro canta con esa voz grave tan peculiar, inconfundible. Pero hay otras veces en las que ambos tocan la batería, dos baterías suenan al mismo tiempo. No encuentro otra explicación a lo que escuchan mis oídos. Un solo hombre no puede tocar así la batería, y además cantar.
Su instrumento estaba en el mismo lugar que él: al frente, "el lugar que ocupa en la banda" según sus propias palabras. Porque si alguien alguna vez dijo un poco en broma y un poco en serio, que "los bateristas no son músicos", tendría que escuchar a Martínez. No solo es un virtuoso ejecutante de su instrumento, demostrando que no es en absoluto secundario, sino que además compone, escribe letras, y canta.
El jueves 4 de septiembre la sala Lavardén recibió a este Manal, acompañado por excelentes músicos ejecutando bajo, guitarra y teclados.
La variedad y matices del recital no dejaban apartar la atención por un segundo. Por momentos susurraban un blues suave, dando una sensación de intimidad increíble. Y al instante, rompían en un rock incendiario.
Musicalmente en esta última placa podemos encontrar blues, rock, y algo de ritmos latinos fundidos con un léxico que tiene mucho lunfardo. Las letras se suceden en descripciones cotidianas y urbanas, denuncias y llamadas de atención a esta Argentina dormida.
Javier es parte de la ciudad, es un elemento más de Buenos Aires. ¿Quién, caminando por avenida Rivadavia, ha podido evitar tararear su tema? Yo al menos, no soy el caso.
La consigna de la noche era intercalar un clásico manalero, con un tema de su nuevo material, su cuarto disco solista: "Basta de boludos". Y también se colaba por ahí algún tema de sus trabajos anteriores.
Se escucharon temas legendarios como "Avellaneda blues", "No pibe", "Avenida Rivadavia", "Jugo de tomate", "Una casa con diez pinos", entre otros. Antes de arrancar, marcando el ritmo, Javier tararea el inicio del tema...ante lo cual la adrenalina empieza a correr en el público.
En cierto momento de la noche ejecutó una canción que describe lo que era ese mítico lugar "La Cueva", donde se reunían tantos próceres de nuestra historia musical, que hicieron nacer el rock nacional y el blues en castellano de entre sus manos. Y la dedicatoria fue para algunos de ellos, que dieron sus primeros pasos aquí en Rosario, como Ciro Fogliatta, y Lito Nebbia.
Habíamos acordado realizar una nota, pero distintos inconvenientes no posibilitaron el encuentro. Así que me quedé rumiando ideas y preguntas en la cabeza...y palpitando entre ellas esa frase que identifica tan bien a nuestro país: "basta de boludos, mientras otros nos vacían los bolsillos por un gol somos capaces de matar". Y me alejé pateando esa calle, llena de boludos, como yo, y pensando si alguna vez dejaremos de serlo.