La banda del milagro sigue de gira: antes de un show, Daffunchio nos adelantó los próximos pasos.
Comenzaron a sonar los primeros acordes de "Desaparecido" y las más de 4
mil personas que fueron al show, estallaron en ensordecedores gritos y
rabiosos aplausos. Las Pelotas tocaron por segunda vez en Tucumán el martes
23. Los trapos ya estaban colgados, las bengalas se prendieron y nadie, ni
uno solo, se quedó sin saltar. Durante casi dos horas, los tucumanos
disfrutaron de un excelente show, con temas del nuevo trabajo "Esperando el
milagro", de discos anteriores y de los infaltables bises de Sumo.
Previamente al show, ese mismo día casi a la hora del almuerzo, Germán
Daffunchio, guitarrista y cantante de la banda, estaba despierto y dando
vueltas por el hotel. Justo antes de que un grupo de fans se le abalanzara,
la seguridad los obliga a salir. "Ahí voy" les contesta y se sienta en unos
sillones para comenzar la charla. La serenidad y la sencillez
características de Dafunccio, logran que a la cronista le parezca estar
conversando con un conocido de siempre.
- ¿Cómo tomaste el venir a Tucumán dos veces en un año?
- Bien. Vinimos antes para un festival, el primer Tucumán Rock, que no es lo
mismo que venir solos. Esta vez se dio de armar Tucumán después de Salta y
no lo pensamos mucho. Queríamos venir, nos gusta tocar acá. Aparte nuestra
intención es tocar en todos los lugares ¿Te parece mala idea?.
- ¡No!, ¡para nada! ¿Esta vez vinieron solo a presentar 'Esperando el milagro'?
- Cuando sacás un disco, siempre la excusa es la presentación. Pero a nosotros
nos conocen muy poco en algunos lugares, entonces presentamos todos los
discos. Venir por las provincias es bastante difícil, hemos tocado ante 50,
1000, 10 mil y 100 mil personas y sabemos que para que nos conozcan tenemos
que tocar.
- ¿Cómo tomaron Uds. a éste disco?
- Bien. Cuando vos hacés música, todo eso te pertenece hasta el momento en que
lo sacás a la calle. Cuando está en la calle ya no te pertenece más nada.
Disfrutamos mucho hacer este disco, trabajamos como habíamos planeado.
-¿Pensás que han evolucionado en algún aspecto con este disco?
- Hay una evolución a nivel producción, de trabajo. A medida que vas haciendo
discos, agarrás lo bueno y lo malo y lo ponés en la balanza. En este,
utilizamos una metodología de laburo que venimos manyando desde que
empezamos con el primer disco. Lo que sorprende de este, es que a partir del
tema que salió de punta, Será, nos conoció un montón de gente más.
- ¿Estás de acuerdo con el debate que se armó en torno a la gente nueva que los escucha?
- A la banda lo único que le interesa es tocar. Eso no hace a nada. La música
es una sola, al que le gusta te va a seguir viendo y al que no ¡no!.
Después, a mi no me importa que sea blanco, negro, judío o cheto. Me parece
una estupidez esa discriminación. Para mí la historia es otra, se trata de
sentirse libre, de disfrutar lo que hacés en tu vida y eso. Cada uno es como
es y anda siempre con lo puesto.
- ¿Están grabando o haciendo algo nuevo?
- Por ahora tenemos grabados los cuatro Obras y La Vieja Usina. Pero nada más.
Acá no grabamos, porque tendríamos que trasladar el estudio móvil desde
Córdoba y sería un kilombo.
- ¿Cómo fueron los últimos shows?
- En La Vieja Usina fue increíble, es un lugar que los cuarteteros cedieron
para que los viernes toquen los rockeros. Después, el show de Salta... (se
calla y piensa) Mirá, los años anteriores no hubo mucho movimiento de bandas
ahí y eso se siente, entonces tocamos de todos los discos. Pero Salta me
pareció la provincia del peinetón, ahí el mundo se mueve a otra velocidad,
es raro. No hablo del público, sino de la sociedad. Es como la frase de
'Hola, que tal': "No te pasás más de ahí". Creo que por lo general, eso se
da en el Norte.
- ¿Pensaste alguna vez en hacer otra cosa o retirarte de todo esto?
- (Gesticula una sonrisa) Para mí la vida es un constante aprendizaje. Nunca
podes saber si vas a vivir mañana o si no te morís acá si salís. Me parece
que se trata de vivir el aquí y el ahora y ser fiel a lo que sentís. Me
gustaría hacer un montón de cosas que quizás las haga. Pero sé que en mi
vida la música es una parte muy importante, y sé que me voy a morir tocando.
- ¿Cómo quedaron después de tantos Obras seguidos?
- Impresionante, nosotros los primeros días quedamos medio... así (y retuerce
las manos) Por la sorpresa... fue tan intenso emocionalmente... El ida y
vuelta también, ¡ver las caras de felicidad de la gente!. Después quedas
hecho mierda, siempre después de los shows te queda un hueco acá adentro
(señalándose el estómago) que es insoportable, pero lo aprendes a manejar
con los años.
- ¿Y de qué se trata ese hueco?
- Nadie lo sabe. Pero les pasa a todos. Es una historia completamente
emocional. No se como explicarlo, es un vacío muy fuerte. Es como que todo
explotó, cayó y quedás ahí vos solo, con el techo y las paredes. Muy raro.
Para mí es energético. Lo sentís siempre, desde el primer día que salís a
tocar. Cuando tocás, buscás emociones también, y cuando se crea toda esa
cosa es muy fuerte.
- ¿Alguna vez algún lugar no dio pie para que se genere todo eso?
- (Piensa... mucho) Con Sumo una vez, tocamos en la casa de una vieja en
Palermo, era multimillonaria. Se le había muerto el marido hace poco y los
hijos le organizaron una fiesta. Y fuimos a tocar con Luca y los otros, de
saco y corbata (¡risas!) Pero el hecho anecdótico no es ese, sino que éramos
nosotros los únicos sobrios y más sanos de la fiesta. ¡Nosotros!. Había
ministros y gente de la elite... es muy fuerte, muy raro. Pero todas las
cosas siempre te enseñan, porque ahí los ves a los de la elite siendo una
manga de viciosos inmundos y te cierran un montón de cosas.
- ¿Qué estas escuchando últimamente?
- ¿De lo nuevo? me gustan Linkin' Park y Coldplay. Y acá en la Argentina hay
miles de bandas buenas. Del rock argentino, el titular, no escucho un
carajo. Pero escucho mucho las bandas del under, aunque no te puedo dar
nombres porque no me acuerdo. Hay varios buenos. Cuando a mí me gusta algo
es porque me pega en el corazón, entonces puede ser cualquier cosa.
- ¿Cómo ves al público?
- Estamos todos en el mismo mambo. Es como encontrarse con un grupo de amigos
cada vez más grande y decir 'bueno muchachos, empecemos y vamos para
adelante' Hay tanta felicidad... ¡y cada dementes!. A mí me gusta estar con
esa gente, porque todos te enseñan algo, todos tienen cosas de la vida que
nunca dejan de asombrarte.
Finalizó la charla y se dirigió, no sin antes saludar cálidamente a la
cronista, al grupo de chicos que lo esperaba ansioso en la puerta. Y ahí
quedo por un largo rato hablando y firmando autógrafos, "viviendo el aquí y
el ahora" con la gente que le gusta estar y compartir.
A la noche, luego del extenso y agitante show, la banda agradeció la onda
del público y se retiró después de que "El ojo blindado" hiciera que la
multitud agitara con fuerza las banderas y prendiera su última bengala.