Formó parte de una de las bandas con mayor crecimiento en el lustro 1995/2000; pero la disolución lo hizo empezar de nuevo. Hoy regresan a la acción. Por Javier Aguirre, para el No de Página/12.
Dice Fabián Crea, el bajista conocido como Fachi: “Pasar de Viejas Locas a Motor Loco fue un cambio brusco, porque pasé de tocar en una banda que estaba entre las cinco más convocantes del rock nacional a de golpe empezar de nuevo. Hay mucha gente que te valora igual, pero otra que te hace sentir que no sos nadie y que vas a tener que remarla otra vez. Estoy orgulloso de Viejas Locas: me dio la chance de tocar con Pappo, con los Stones, en Obras, de vivir un par de años de la música... Ahora no vivo más de la música, tampoco estoy laburando, y no es que todos los sábados vamos a tocar y entra un billete; así que estoy sobreviviendo gracias a mis viejos y a algo que tenía yo, que lo estoy aprovechando para poder mover, a pulmón, lo que es Motor Loco. A veces decís: ‘Tanto esfuerzo que ya hice... volver a hacerlo ahora’. Pero si lo miro desde el lado positivo, veo que estoy en un proyecto nuevo, tirando todos para adelante, con la misma ideología, apostando a full. Y nuestro disco es la carta de presentación”.
Hora de arrancar, el disco-carta de presentación de Motor Loco, está algo más cerca del hard rock de Riff, AC-DC y Kiss que del R & B monoblockero y groovy de Viejas Locas, aunque sin perder la tradición stone. La banda también está integrada por los guitarristas Daniel Rollano y Sergio Hernández, el baterista Sebastián Gross y el cantante Gabriel -más conocido como Tata–, el hermano mayor de Fachi que inició en el rock a nuestro muchacho: “Cuando yo era chiquito, el Tata me hacía comprar discos de Led Zeppelin. Empecé a tocar el bajo recién a los 17, cuando sentí que como jugador de fútbol no me iba a ir bien. Y a los 19 arranqué en Viejas Locas”. Pasaron los años, también los rocanroles, y ahora Fachi arranca de nuevo, esta vez con Motor Loco: “Es un proyecto de puro corazón y pulmón. Sacamos un préstamo, el gancho lo puso el padre del guitarrista Dani, y gracias al loco pudimos hacer el disco. Sentir que empieza a sonar es emocionante. El otro día estaba viendo los goles del Nacional B en ‘TN Deportivo’ y sonó un tema nuestro, ‘Locomotor a rock’. Para mí parecían los goles del Diego...”.
El regreso al under le hizo pensar a Fachi sobre el lugar que ocupan en el mundo rockero los muchachos de las cuatro cuerdas: “A los bajistas se nos desvaloriza, muchos no nos dan cabida. Me encantaría que Motor Loco sea la prueba de que alguien que toca el bajo puede hacer algo. En el plano nacional, salvo Pedro Aznar, que es un músico con todas las letras, pocos bajistas pudieron desarrollarse... La gente siempre se arrima más a los cantantes, y por eso los bajistas solemos, naturalmente, acercarnos. Tengo buena onda con Tete, de La Renga, y con Micki, de Los Piojos”. Las conexiones y la buena onda de Motor Loco con otros músicos alcanza al también piojoso guitarrista Piti, a bandas under como Bajos Fondos, y a... cha-cha-cha-chaaaaaa... ¡Juanse! ¿Se acaba el mito de la supuesta enemistad entre Viejas Locas y Ratones Paranoicos? Responde Fachi: “Tocamos un par de veces con los Ratones, y no es que nos hayamos hecho amigos, pero lo cierto es que una vez le acerqué un demo a Juanse, él lo escuchó y me dijo: ‘Loco, tocá, hacé tu show y dale para adelante’. Fue muy cordial, y nos pareció muy importante que nos tirara esa onda, porque es un chabón que toca rocanrol hace veinte años”.
Ok, pero la pregunta inevitable es... ¿cómo quedó todo con los ex Viejas Locas? “Prefiero no hablar. Algunos reciben mucho más apoyo que otros y ya tienen suficiente prensa, así que cuando me hacen una nota yo prefiero hablar de Motor Loco. Si se hubieran mostrado las cartas tal como eran, ahora estaría todo bien, como pasa con Juancho (saxofonista de VL, actual Callejeros) y con Pollo (guitarrista de VL, actual La Lengua): nos vamos a ver a los shows y está todo bien.”