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01.12.2003.-

Los Auténticos Decadentes pintan su propio camino

En el nuevo disco encaran el desafío de no copiarse a sí mismos. Por Germán Arrascaeta, para La Voz del Interior.



Sería engañoso plantear que, mientras varios grupos tomaron la posta de “sensación de fiesta permanente” que encarnaban Los Auténticos Decadentes (Caligaris, Tulipanes), éstos afrontan el desafío de estar más allá de todo estigma.

Por el contrario, el disco Sigue tu camino (el primero que hacen para su nuevo sello, Pop Art, luego de poner fin a un contrato de años con la multinacional BMG) estiliza el propio legado de este combo que nació como anarco tropical en el contexto de las festipunks de los ‘80. Cómo sobrevivir al propio mito de banda certera para concebir hits y ser bailada en casamientos, no fue la cuestión dominante en la antesala de esta obra. Por la sencilla razón que los liderados por Cucho Parisi y Jorge Serrano no necesitaban reinventarse. Si su música tiene gravedad propia, al margen de las lecturas que se hagan sobre ella.

Puede argumentarse que Los Auténticos Decadentes es un grupo en joda, pero debería agregarse que todo lo que hace va en serio en términos de estética.

Las canciones del “Perro” Serrano quedarán impresas a fuego en el inconsciente del argentino medio por décadas, el desparpajo y garganta cascada de Cucho es la pátina de “la sal de la vida” (como canta en Ángel y demonio) y el aporte del resto está a la altura de las circunstancias. ¿Qué son circunstancias en los Decadentes? La exaltación de la cumbia, del setentismo kitsch, de los cantores populares que el rock siempre ignoró. Todo, esta big band lo hizo antes que nadie.

Sigue tu camino, entonces, no es una ruptura. Tampoco un disco para “cuidar el ranchito”. Por lo pronto, se lo recordará como el que sirve en bandeja el conmovedor hit Un osito de peluche de Taiwán. En él, el Perro Serrano juego a ser Shakira, en eso de romper el récord de palabras enunciadas en un estribillo (“suavecito como alfombra de piel, delicioso como dulce de leche”). Y también se recordará a Sigue tu camino como un seductor contubernio entre la murga Los amigos del campeón (en la senda de Los Piratas, El murguero y otras tantas), la chacarera El río (con el Chaqueño Palavecino cantando y animando un diálogo en el cierre), la psicodelia playera de Una prima lejana (con Súper Ratones poniendo coros a lo Beach Boys) y la falta de pudor en versionar un éxito muy reciente de terceros como Beatle, de Attaque 77 (los Decadentes devuelven el favor que éstos le hicieron en Otras canciones).

El eclecticismo del disco se construye en base a la diversidad de criterios de los distintos productores. Así, “el Perico” Juanchi Baleirón se ofreció para darle un rumbo a los temas más rockeros, el percusionista Martín “La Mosca” Lorenzo se puso al servicio de los más tropicales y Juan Pablo Abstaz, tecladista de Los Twist, tuvo a su cargo, entre otros, una suerte de ragga electrónico llamado A los piropos, en el que Cucho se expresa como un vendedor ambulante que ofrece... piropos. O algo así. Escribe Cucho: “Ten cuidado, soy tu pirata, para buscar ese tesoro entre tus patas”.

Volvieron los Decadentes. Y no están de vuelta. No hay contradicción.



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