Más de 20 mil personas y las primeras 12 bandas ya pasaron por el Festival.
Comenzaron a llegar desde todas partes del país varios días antes. Las calles de Cosquín se llenaban de chicos acarreando más que mochilas y carpas: ellos llevaban la ansiedad de que en pocas horas comenzará EL festival, ese para el que durante todo el año juntaron las moneditas para pagar la entrada.
La cuarta edición del Cosquín Rock comenzó con a las 16:25, momento en que la banda cordobesa 250 Centavos se encargó de abrir oficialmente el festival. Con muy poca gente en la plaza (las puertas se abrieron 20 minutos antes), los punks estrenaron algo más que un bajista (Darío Mercado): los chicos pasaron por el peluquero y la cresta colorada del cantante sobresalió a la distancia. El apoyo del público de Córdoba se hizo sentir, pero sin dudas el logro mayor para la banda de los hermanos Ninci fue cosechar excelentes críticas de la prensa y en el público presente. Apenas bajaron, conferencia de prensa mediante, salieron rumbo a la terminal donde partieron hacia Santa Cruz para formar parte de la octava edición del festival San Julián Rock.
Ya inaugurado el escenario, los mendocinos de Chancho va vinieron a demostrar por qué fueron elegidos durante dos años consecutivos la mejor banda de Mendoza según la prensa especializada. Con su formación de Power Trío trajeron la fuerza de cuyo a una plaza un poco dormida pero que poco a poco se iba calentando.
Luego fue el turno de Gazpacho y posteriormente de los brasileños de Ultramen. La plaza comenzaba a congregar una importante cantidad de público, mientras en los alrededores muchos buscaban la manera de escaparle al control y las vallas. Guasones también tuvo sus 20 minutos de gloria, tiempo que podría haber sido mayor (lo mismo con todas las bandas) si no fuera por un capricho de la banda de Gustavo Cordera que exigió comenzar a tocar a la 1:00 AM, provocando que se les retara 10 minutos a cada una de las bandas del interior del país. Tremenda la solidaridad del Pelado, ¿no?
Llegó el momento de una de las pocas bandas de culto que continúan vigentes en nuestro país, hablamos de Massacre que con su punk fusionado con las cosas más impresionantes e impensadas llegó a Cosquín después de mucho merecerlo. "Estaba re cagado", confesó Wallas, que además agregó "me puse los anteojos oscuros para no ver nada y así no me diera tanto cagazo". Los músicos remarcaron que no fue "ni a palos" el mejor show de Massacre, sin embargo la fuerza de la historia pesó m/as que el monitoreo y los más de 15 mil chicos presentes vibraron con temas de "12 nuevas patologías" o aquellas legendarias canciones de Massacre.
Un párrafo aparte para esta banda. Armando Flores, uno de los orgullos del rock de Córdoba, logró ser una de la primer banda cordobesa que pasa por Cosquín y el sol no le derrite la frente. Así, pasadas las 20, la banda del Ají Rivarola subía al escenario mayor pero esta vez con el mínimo reconocimiento que esta banda se merece, dejando maravillados a los miles y miles de chicos que se encontraban en el lugar.
El gran bache fue la ausencia de ANIMAL, la banda de Andrés Giménez esperaba presentar en Cosquín material de "Combativo", su nuevo disco, y mostrar a la familia nuevamente reunida en el escenario. Sin embargo, la falta de acuerdo entre productores y músicos hizo que pocos días antes del festival ANIMAL se bajara de la grilla. En el único lugar donde no generó un vacío insuperable, fue en las remeras oficiales del evento que no tuvieron tiempo de quitar una banda de la lista.
Todo está a pleno, la gente disfruta de cada momento y en las tribunas tubulares que se armaron a un costado del predio ya no entra ni un alfiler. Es el momento de mover las caderas, porque los Karamelo Santo irrumpen por segundo año consecutivo en la noche coscoina y literalmente sacudieron la plaza. Nada sorprende ya de un grupo que desde hace más de 10 años viene defendiendo sus banderas y su arte de un modo intachable.
Un par de litros de tintura pasaron también por la cabeza del Pity Alvarez, el rojo fue el color del Cosquín porque a la cresta de 250 Centavos se sumó la melena colorada de Intoxicados. Con toda su histeria el ex Viejas Locas salió a tocar a la plaza para que el público vea que acá si se trata solo de rock.
Qué decir de los Catupecu Machu. La banda de los hermanos Ruiz Díaz salió para recorrer sus discos anteriores pero el clima imperante obligó a Fernando a interpretar "Cuadro dentro de Cuadros", el tema que da nombre a su última producción. Como siempre, sorprendieron, esta vez porque su nuevo corte difusión fue interpretado a capela mientras las más de 20 mil gargantas presentes no dejaban de rugir. Sin dudas un gran momento para estos porteños que a fuerza de trabajo se han convertido en la máxima expresión de la vanguardia roquera.
Punk rock, ská y mucha adrenalina. Ese fue el aporte de Attaque 77 que con escenografía acorde a su nuevo material, presentó algunos temas de "Antihumano" y repasó su historia. Temas como "Chicos y perros", "Ojo de perro", "Espadas y serpientes", "La bomba en el colegio", entre muchos más, fueron cayendo uno a uno. Mientras muchos hablan del "ablandamiento" de los Attaque, ellos retomaron temas históricos y detonaron con el tema "Heat on the brat" de Ramones. "Si el año que viene no tocamos más cerca de la gente, no toco. Ya lo dije y me la banco", afirmó un tanto enojado Ciro porque el escenario de las bandas principales se arma a más de 20 metros del público. "Nosotros somos roqueros, queremos estar más cerca de ustedes. Ni siquiera podemos ver quienes vinieron", agregó.
La noche cerró con un show de Bersuit en el cual presentaron algunos temas de su próximo disco "La Argentinidad". Abrieron con "La Soledad", el primer corte difusión, del cual mostraron también un video sobre el final de su presentación. "El baile de la Gambeta" y "Como un boludo" fueron otros de los adelantos que Bersuit le regaló a su público. La lista se completa con "Perro amor explota", "La venganza de los muertos pobres", "Caramelo" (con Ciro Pertusi como invitado), "La Bolsa" (Bam Bam Miranda invitado), entre otros.
La noche terminó y poco a pocos se fueron desparramando entre las distintas calles los espectadores. 24 detenidos fue el parte policial, pero la fiesta dentro de la plaza fue tal que nadie notó los disturbios. Cosquín ya está en marcha y todavía quedan tres noches más a puro rock.