Después de Cosquín, convocaron a 3000 personas en una nueva fecha del Santa Fe Rock.
Sokol no baila bien. Es como que a través de sus movimientos se notase que no sabe bailar, que justamente por eso despliega y combina unos meneos y sacudidas extrañas, llamativas. Hace pensar en una marioneta maltratada por un niño, exigida por demás, cuyos movimientos no pueden sino ser toscos y compulsivos, exagerados. Pero gusta que lo haga asi. No pueden dejar de mirarlo. Su contoneo tiene un matiz especial. Tiene estilo propio, un sello, se halla impregnado de un aroma particular, y hoy día es importante valorar y destacar los aromas particulares.
Así son Las Pelotas. No porque no sepan bailar y que por ello desplieguen y combinen meneos y sacudidas musicales. Sino porque tienen un estilo propio. Porque sus discos lo tienen. Porque sus temas pueden ser bellos, oscuros, alegres o bailables. Porque su gente es muy especial. Porque sus presentaciones huelen a algo más que a simple show musical. Porque son ex Sumo y mantienen vigente el espíritu de la banda más influyente del rock argentino. Porque son a la vez banda de culto y popular y lo pueden sostener (con Patricio Rey en boxes encabezan el pelotón, lejos del resto).
A estas conclusiones uno arriba luego de la presentación de Las Pelotas en el segundo jueves del Santa Fe Rock, el importante evento rockero del verano santafesino organizado por la Municipalidad de Santa Fe. Y que una banda conduzca a un simple espectador a semejantes conclusiones luego de un show, tiene mucho más que ver con todo lo que genera esa banda que con el bagaje "crítico" de ese espectador que tiene que cubrir el evento para un medio digital. Otro punto para Las Pelotas.
Calor
Santa Fe es una ciudad calurosa. No tanto por la temperatura. "Lo que mata es la humedad" ha de ser la frase más pronunciada en días de sensación térmica agobiante, que puede superar los 50 grados en días en que el Supremo se ha levantado malhumorado.
El jueves estuvo tremendo. Más pesado todavía estaba adentro del Estadio de la Universidad Tecnológica Nacional, donde no circulaba casi el aire y donde el calor se multiplicaba entre los mas de 3000 presentes (un muy buen numero por cierto).
Pasada la medianoche, ya viernes, Dafunchio, Sokol y compañía se adueñaron de la noche santafesina. Protagonistas absolutos de una velada en la que Congo y Sr. Brass (recien llegaditos de Cosquin) auspiciaron de anfitriones, Las Pelotas desplegaron durante 100 minutos un show completísimo y de alta calidad, en el que desarrollaron casi todos los temas de su ultimo trabajo "Esperando el milagro", a los que sumaron las canciones que jamás van a faltar en la lista de temas de la banda, como "Mitos", "Sin Hilo", "Shine", "La clave del éxito", "Capitan America" o el obligado cierre en el que si uno cierra los ojos y escucha la guitarra de Dafunchio, puede conmoverse con la idea de estar escuchando a Sumo. El jueves le toco a De Be De.
¿Hiteros?
La noche de Las Pelotas en el Cosquin Rock fue la unica de las cuatro veladas coscoinas en la que se agotaron los tickets. 3000 personas en Santa Fe un jueves a la noche es una cifra mas que llamativa. Es evidente que la banda se encuentra en ascenso popular. ¿Por qué sera? Si, es cierto que el rock en Argentina se halla en "plan de masivizacion", y se ha convertido en la expresión cultural más masiva. Mirando la contratapa de "Esperando el Milagro", uno cae en que el disco guarda cierto matiz hitero. Dos hits radiales ("Será" y "Desaparecido") contra ninguno de "Todo por un polvo", su disco anterior, no es poca cosa. Más dos o tres hitazos, pero de los que operan a nivel más reducido, de esos que solo gozan quienes más o menos andan cerca de la banda, tipo "Esperando el milagro" o "Día feliz". ¿Se habrán convertido en una banda hitera? Quién sabe, habrá que ver el camino por el que transiten. Pero mientras Sokol siga bailando como marioneta maltratada, será sin dudas una cuestión secundaria.