Gente de todo el norte argentino vivió una fiesta inolvidable durante dos días.
 Catupecu, con Sokol
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 Ricardo Iorio fotos: La Gaceta de Tucumán
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El festival Tucumán Rock se cobró 23.000 adeptos entre las dos jornadas. Los jóvenes de todo el norte, que fueron parte de la gran fiesta, presenciaron las memorables actuaciones de las grandes bandas nacionales y locales. Tucumán se consagró como la sede del rock del norte y las tribus convivieron en paz durante las dos noches. En el backstage se vivía el clima festivalero. La seguridad, la organización y las pilas de la gente pusieron su granito de arena para que la fiesta se convierta en lo que verdaderamente fue.
Viernes 26. 16.30 hs.
El sol castigaba a los santiagueños Mil mother faca que, con todo el hip hop, abrieron la primera jornada del festival. Los inevitables problemas tuvieron que caer arriba de Zyon, representantes del nü metal tucumano. Las demoras en el escenario redujeron el tiempo de las primeras bandas (Bersuit, por contrato, toca "antes de tal hora") y ellos decidieron directamente no tocar, actitud que provocó numerosos gestos de apoyo hacia la banda. De todas formas, la fiesta siguió con el pegadizo ska de Luzbel, que hizo saltar y transpirar a la multitud. El hard rock glamouroso de Ave César se hizo notar en el escenario del Tucumán Rock, cuando la banda dejó todo y rompió guitarras al frente. La noche se asomaba y 448 subía a festejar sus 10 años. Con un show prolijo y los temas al palo, la legendaria banda tucumana logró el aplauso y el pogo masivo de los fans.
Con Viticus la multitud comenzó a bailar. El rock and roll y las letras pegadizas hicieron cantar a las tribus. Los gestos de apoyo hacia la banda, desde ambos lados del escenario, hicieron que decidieran quedarse unos días más en Tucumán. "Nos gustó mucho", comentó luego Vitico. Los rosarinos de Bull dog dejaron su punk rock al público que, por momentos, parecía conocer y cantar todos sus temas. Una linda polvareda se levantó con los pogos y todos terminaron contentos con la actuación. Carajo no llevó papel higiénico esta vez, pero sacó la mierda igual. Con un show impecable y poderoso el trío, casi un clásico en Tucumán, hizo transpirar las remeras de los fans.
Los Intoxicados subieron al escenario con todas las pilas e hicieron cantar a todos. El Pity no dejó a los nostálgicos sin lágrimas y repasó algunos clásicos de Viejas Locas. Entre temas contaba historias, entre ellas, la del por qué de su demora en arribar a Tucumán (que sólo quedará entre los 13.000 cómplices que escucharon el relato). Himno por Felipe, historias por el Pity y con "Quieren rock" los chicos se despidieron. En un rinconcito fumanchero del backstage, la banda compartió con todas las otras un lugar tranquilo, donde el Speed fue el protagonista. Bersuit tardó en subir, pero el estallido finalmente pintó. El ya conocido discurso del Pelado no innovó pero, como siempre, la banda se lució. Gracias a los contratos, la fiesta terminó temprano. Había que descansar para el otro día!
Sábado 27. 17 hs.
Nómine comenzó con la segunda y última jornada del festival. La banda tucumana soportó el intenso calor y recibió todos los aplausos por su actuación. Luego de La Maza, de Catamarca, los salteños de Perro ciego subieron a rollinguear. Para ese entonces se preparaban los Sr. Valdez que, una vez arriba, pusieron toda la fiesta y el ska. Luego, los chicos de Volstead subieron su punk al escenario. Con Trilogía muchos sombreros cayeron y el power trío hizo vibrar los parlantes y los oídos del público. Las impecables presentaciones de las bandas tucumanas dieron que hablar no sólo entre el público.
"La primera presentación de Arbol a la luz del día", confesó Edu en el escenario y comenzó el show más memorable de los dos anteriores que había ofrecido la banda en Tucumán. Temas ya clásicos y nuevos adelantos ofrecieron los chicos de Haedo a los enloquecidos fans del norte. Cuando las luces ya estaban encendidas y se podían ver las bengalas, el show terminaba con "Ji ji ji" gospel. Las 10.000 almas que ya habían copado el club despidieron a los arbolitos, que festejaron luego en camarines.
La 25 pasó el examen de convocatoria y los rollingas salieron de los escondites para agitar banderas, prender bengalas y sentirse como en la cancha. Al parecer les gustó Tucumán y decidieron también quedarse un día más.
Con Karma Sudaca el aguante de la gente saltó hasta el cielo. La banda más convocante del norte dio un show nunca visto. Malabares, fuegos, fiesta y todo el profesionalismo que caracteriza a los cuatro orgullos tucumanos. La noche se acercaba y Ricardo Iorio ya vociferaba en el backstage en contra de todos y a favor de nadie. El show de Almafuerte fue, sin dudas, el más comentado por todos. La poesía y la verborragia del líder estremeció hasta los rollingas. Iorio, increíblemente, se mantuvo en pie todo el tiempo y no desilusionó. La presentación de Almafuerte tardó cinco años en llegar nuevamente a Tucumán pero, con la alegría de los heavys del norte, al parecer valió la pena esperar.
Una explosión seguida por una lluvia de papelitos hizo saber que Catupecu Machu ya estaba en el escenario, y los distraídos que compraban cerveza atrás dejaron todo para salir corriendo hacia el show. La banda más hiperquinética, y una de las grandes promesas de la Argentina for export, no dejó un fan sin saltar. Gritos, saltos, cantos, improvisaciones en la lista y las esperadas locuras del bajista, hicieron de esta tercera presentación en Tucumán, una de las más notables. El trío, que ya merece seudónimo de cuarteto por las impecables interferencias del tecladista, se perfiló como otra de las bandas más aplaudidas del Tucumán Rock. NOTA: el Bocha Sokol subió a cantar Dale! y un plomo, confundidísimo, lo quiso sacar.
Cuando le tocó el turno a Las Pelotas, los fans ya cantaban enloquecidos. La banda dio un extenso y memorable show, donde repasaron los clásicos de su carrera y los temas del último "Esperando el milagro". La multitud no se cansaba de agitar banderas y prender bengalas, hasta que los bises trajeron el olor al final. Un inevitable cover de Sumo se hizo presente y, junto a Fernando Ruiz Díaz de Catupecu, cantaron "El ojo blindado" para la alegría de todos los fans.
El festival terminó, el público se dispersó por las calles de San Miguel de Tucumán y algunos siguieron la fiesta. En los entretelones y el backstage todo estaba tranquilo. Se arreglaron y desarreglaron salidas entre las bandas -algunas se concretaron- y las 400 personas que laburaron en el festival descansaron al fin. El Tucumán Rock dejó buenos números, buenos recuerdos y sobre todo -y gracias a todas las bandas que participaron- mucho rock and roll. Hasta el año que viene.