Sandra cantó en el Maipo los hits de siempre y los nuevos temas. La crónica de Mauro Apicella, para La Nación.
 Sandra Mihanovich
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La sala estaba llena. Tuvieron que agregar sillas a los costados de cada fila por la demanda de localidades para el show que Sandra Mihanovich ofreció el sábado en el Maipo (el segundo de una serie de recitales comenzó el último fin de semana y continúa el próximo).
"Este lugar nos queda bien", dijo la cantante al promediar su show, mientras hacía un paneo visual por la platea y el escenario. Y nadie se atrevió a decir lo contrario. El entusiasmo del público se había hecho notar de entrada, cuando apenas se apagaron las luces y Sandra aparecía entre los monitores elevada por una plataforma, al tiempo que sonaban los primeros compases de "Soy lo que soy".
A ese hit que premiaba el entusiasmo de los fans se sumaron otros dos, "Me contaron que bajo el asfalto existe" y "Como el juez a la verdad". Recién después de esa apertura efectiva al ciento por ciento llegaron los temas de reciente publicación, registrados el último año en el CD "Sin tu amor".
La intérprete parecía estar como en su casa. Algunos fans de la platea gritaban en cada pausa, como si fueran amigos en fiesta de cumpleaños. Hasta había parte de la familia de Sandra en escena. Su hermano Vane y su sobrina Sol, quien se dio el gusto de interpretar "A primera vista", de Chico César, en una adaptación de Pedro Aznar. Además, le dio tiempo a su tía para renovar el vestuario.
Lo que Mihanovich no cambió durante el recital es la estética de sus temas. Los éxitos de los ochenta, los noventa y las nuevas canciones se alinearon en un mismo curso. Como si la cantante hubiera dejado de lado el paso del tiempo, el cambio de sonidos y modas para que su estilo, a estas alturas inconfundible, dominara la actuación.
Quizá los mayores contrastes se dieron en las composiciones, propias o ajenas, de la lista que armó para este espectáculo. Temas como "Te quiero", "Como el juez a la verdad" y "Soy lo que soy" se llevaron los mayores aplausos. Y lo más probable es que haya sido por el peso de su contenido, no sólo por ser los más conocidos. En cambio, las novedades del repertorio fueron recibidas de manera más apacible.
A esos cambios de clima también se sumaron recreaciones. A las "Cuatro estrofas" de Lerner le dio el toque justo, en el momento intimista de la noche. La "Milonga del muerto" no alcanzó el nivel de versiones ya escuchadas en las voces de otros artistas. Pero esa cruda reflexión de Jorge Luis Borges, con música de Sebastián Piana, fue una excelente elección que Mihanovich aportó a los recuerdos que llegan cada 2 de abril. Y al promediar el show descargó junto a su banda lo más atrevido del recital: "Puerto Pollensa", en ritmo de cumbia.
Con esa versión digna de elogio, las canciones del CD "Sin tu amor" y los viejos éxitos a cuestas (porque también hubo en los bises: "Todo me recuerda a ti", "Es la vida que me alcanza") seguirá presentándose el próximo fin de semana.