Los chicos hablan de sus letras directas y sus canciones simples. Les gusta sentirse inventores del "tecno fogón". La entrevista de Guillermo Boerr, para Clarín.
Pese a que están apurados para irse a ensayar, Rudie Martínez y Toto se toman su tiempo para posar para el fotógrafo. Una vez finalizada la sesión, las cabezas de Adicta se quitan las pieles y el maquillaje, se visten "de civil" y se sientan junto al grabador para explicar el funcionamiento de uno de los grupos de tecno pop más interesantes que andan dando vueltas por nuestro medio.
El dúo es notablemente prolífico: no sólo han editado tres discos en cuatro años (el más reciente es Miedo, cuyo arte de tapa homenajea al Non-Stop Erotic Cabret de Soft Cell), sino que además han lanzado material en forma individual: Toto, como solista, y Rudie, como su alter ego, Audioperú.
Teniendo tanta producción, ¿cómo deciden qué va a cada disco?
Rudie: Adicta tiene un color, un perfume muy definidos. En cambio, cuando hago lo de Audioperú se trata de algo más inmediato, como un collage con todo mal recortado y pegado así nomás.
Toto: Mi caso es similar. No tengo muy en claro cómo, pero institivamente me doy cuenta de qué canción va mejor para cada proyecto.
Junto con Entre Rios quizás sean lo más interesante del pop actual. ¿Cómo conjugan los elementos de tecno con la canción más básica?
Toto: Nosotros somos básicamente escritores de canciones. Lo que hacemos es componer cada uno por su lado, sólo la canción con guitarra, y luego viene un trabajo de deconstrucción. Una vez desarmada la canción, se le van agregando todos los ornamentos, los detalles que la embellecen.
Rudie: La principal diferencia que veo con lo que hace Entre Ríos es que ellos están más interesados en el camino, mientras que a nosotros sólo nos interesa el resultado final. Yo he guardado o tirado canciones mías que me habían gustado mucho hacer, pero cuyo resultado final no me convenció.
Esto es totalmente cierto: mientras que el grupo que lidera Sebastián Carreras tiende a alejarse cada vez más del formato canción, Adicta va tras la canción perfecta. Sus temas combinan ese tecno pop glamoroso y urgente (pasatista, incluso) con una angustia que casi podría definirse como bolerística.
Rudie: Un amigo colombiano me dijo que esa angustia tenía que ver con el tango, algo que nunca se me hubiera ocurrido. Lo que pasa es que, cuando escribimos, tenemos una necesidad de ser casi informativos al contar lo que nos pasa.
Toto: Somos casi grasas, te diría. Es que no me gusta eso de andar dándole vueltas a mis letras. Si sufro de amor, voy a escribir "sufro de amor", si tengo miedo que me deje la persona que quiero, voy a escribir "tengo miedo que me deje la persona que quiero". Creo que lo interesante no está en las palabras que usamos, sino en la forma en que las unimos. Y con las canciones pasa lo mismo, me gusta que sean simples. La otra vez escuché algo que me encantó: que inventamos el tecno de fogón. ¡Es bárbaro! Eso quiere decir que a nuestros temas se los puede despojar de todos adornos, los pétalos, y así y todo sigue manteniendo ese perfume que tenía en un principio.
¿De dónde creen que viene esa angustia existencial que sobrevuela todas las letras?
Toto: Nosotros somos de la camada de cantautores platenses, como Bochatón, Pángaro y demás. Supongo esa angustia que tiene que ver con el hecho de vivir en una ciudad chica queriendo estar en una grande. Ese hecho de estar en un lugar al que sentís que no pertenecés del todo puede ser el origen de eso.