El grupo de Osvaldo Padrevechi presenta su segunda producción discográfica.
Padre, el grupo que lidera Osvaldo Padrevechi, está editando su segundo disco, “Refugio del Tiempo”, en el que con la intención de “hacer una música que represente el tiempo y el lugar en que vivimos”, conviven en tensión el rock y el tango.
Con Palo Pandolfo como invitado en “Amenaza” y en el sugerente y bello “Impaciente” y secundado por una sólida banda, el cantante y compositor Padrevechi transita en su flamante producción (sucesora de “Salva tu inocencia”) por un variado repertorio donde vuelca con frescura todas sus influencias, que van desde Pappo hasta relevantes nombres del tango.
La crudeza del rock (en piezas como “Amenaza” y un cover del tema de Pappo “Fiesta Cervezal”), la belleza de la canción con “Impaciente” y la hondura de la música ciudadana con personales versiones de los tangos “El motivo” y “Frente a una copa”, entre otras, parten de una singular búsqueda estética del artista.
“Me cuesta diferenciar el rock del tango porque la gente de mi generación es hija de esas dos cosas, como si una es el papá y la otra la mamá. Me interesa llegar a esa mezcla, pero no se trata simplemente de meterle un bandoneón a una canción de rock”, aclaró el cantante, de 36 años, en charla con Telam.
Padrevechi es directivo y creador de la Escuela de Música y Arte Urbano junto a Litto Nebbia y la Fundación Octubre, y socio fundador de la Unión de Músicos Independientes (UMI) junto a Christian Aldana (El Otro Yo) y Diego Boris, entre otros.
Admirador de Sandro y Miguel Abuelo, el músico juzgó que el Indio Solari y Andrés Calamaro “continúan ese legado cultural que deja el tango en el aspecto poético” y que él busca trasladar a sus letras, que son su prioridad la hora de componer.
“Me importa mucha la búsqueda letrística. Me metí hondo en la poesía, al filosofía, la historia. No son letras autobiográficas, pero escribo desde lo más profundo de lo que pienso”, expresó el ex integrante de los grupos Jorgito y sus Alfajores y Azulejo.
El afinado vocalista aseguró que cantar tangos “me hizo bien pues exige una cuestión técnica que en el rock no está. Mientras el tango tiene que ver mas con la actuación, el rock demanda todo el tiempo una legitimidad que a veces es agobiante”.
“Minifalda”, “No obedezco al tiempo”, “La brisa”, “Caer en la tentación” y “Monjes de la nada” completan la decena de temas del disco, en el que Padrevechi canta, toca la guitarra y compuso la gran mayoría de las letras y las músicas.