El gimnasio del club Racing de Olavarría fue el lugar más caliente en cientos de kilómetros a la redonda. Todo porque La Renga provocó una explosión que elevó la temperatura de una noche helada.
El sello distintivo de un recital de La Renga es la contundencia que explica por qué el grupo está entre las pocas bandas-de-estadio de Argentina. La jerarquía irrevocable de su show se apoya en músicos que entregan el alma en escena, las composiciones salvajes del repertorio y el aire místico que envuelve cada recital. Los mismos de siempre son fundamentales para que todo concluya en una celebración cálida y magnética.
En el marco de una gira nacional que los traía desde el sur, Racing fue la octava parada. Los cinco rengos del escenario desparramaron un sonido crudo y visceral ante más de tres mil seguidores. La lista de temas se volcó hacía su último disco que, exceptuando "Estado", fue tocado en su totalidad. Se nota que la banda viene de la ruta por la precisión de las interpretaciones.
A las diez en punto, quince minutos después de la actuación de Junior T (grupo de neo-grunge de Mar del Plata), se apagaron las luces y las primeras bengalas brillaron en el gimnasio. Diez segundos después Tete ya estaba trepado a los parlantes con esa característica actitud de fiera enjaulada. Chizzo, más que cantar, rugió durante todas las canciones. "A tu lado", "Al que ha sangrado" y "Las cosas que hace" pasaron rápidamente provocando fervor en una audiencia conmocionada. Los puntos altos del show fueron… todos, aunque los clásicos "La nave del olvido" (mechada con "Pasto quemado"), "La balada del diablo y la muerte", "El rito de los corazones sangrando" y "El final es donde partí" fueron coreadas íntegramente por la audiencia. Vale mencionar la aparición de dos muñecos inflables con forma de cabra que, colocados a los costados del escenario, le agregaron fantasía a la presentación.
Los bises fueron dedicados a Corneta Suárez, el líder de Los Gardelitos recientemente fallecido. Entonces sonaron unos rocanroles en formato popurrí: "Panic show", "Arte infernal", "Negra es mi alma, negro mi corazón", "Me hice canción" y "El revelde". Más tarde volvieron al escenario para tocar "La razón que te demora" y el cierre clásico con "Hablando de la libertad". Tras dos horas y media de intensidad, La Renga cerró su show.
Es destacable la brusca actitud policial que buscó hacer sentir incómodos a muchos de los que fueron a Olavarría para comulgar en el ritual rengo. Hubo cacheos violentos a personas que llegaron en tren y muchos arrestos en las cercanías del estadio. La paranoia provocada por un grupo de rock en los integrantes de la cúpula política local es ridícula. Ingenuamente, ignoran que un recital de estas características atrae público foráneo y otorga prestigio a la ciudad donde se lleva a cabo. El público se comportó impecablemente, pero se acordó de saludar con un "Es para vos, Pelado p… la p… q… t.. p…" (por Eseverri, intendente de la ciudad).
Por estos días, La Renga vive sus merecidos días de grandeza. Dedicación y determinación parecen ser las cualidades que esgrimieron estos músicos para entrar al Olimpo del rock argentino. Y parece que van a merodear el trono por un tiempo.
En medio de la prueba de sonido Tete se hizo unos minutos para charlar con Maldito Milagro. El incansable bajista rengo nos dijo esto:
¿Cómo les fue en España y la gira por el Sur?
Teté: Muy bien. En España nos editaron el disco y vamos ver que pasa. Si a la gente le gusta, volvemos. En todo el sur el disco se conocía y estamos muy contentos por eso.
¿Cambian las expectativas según se toque en River o en un club con esta capacidad (cuatro mil personas)?
Teté: Por ahí en River hay más nervios por la responsabilidad de convocar a más gente de la que puede venir acá. Pero la esencia del recital es la misma.
Te veo rodeado de chicos ¿qué tipo de padre sos?
Teté: Igual que todos. Tenemos que levantarnos a la noche, hacer mamaderas y cambiar pañales. Ahora se quedó mi mujer, pero como ella también toca (tiene una banda llamada Que Acelga que está por grabar un disco), a veces me toca a mí quedarme con los chicos.
¿Qué sería de la vida de ustedes sin La Renga?
Teté: No lo imagino. La verdad es que La Renga es nuestra vida y todo nuestro entorno tiene que ver con esto.
¿Qué compromisos pensás que tienen y para con quién?
Teté: Nuestra obligación es hacer mejores discos y mejores recitales y tenemos ese compromiso con nosotros mismos. Es una manera de agradecer la fortuna de poder vivir de lo que nos gusta y trabajar con amigos. En ese sentido tenemos mucha suerte.
¿Cómo les pega llegar a ciudades en las que nunca habían estado y tocar para tanta gente?
Teté: Es un flash. Porque a veces se generan torbellinos buena onda y en otros no nos quieren dejar tocar o los padres no dejan ir a los chicos a los recitales. Uno toca en una banda de rock y quiere llevar su música a todos lados. Es fuerte pero sólo es una banda de rock.
¿Perciben que otras bandas se agarran de la rebeldía o el compromiso social para hacer marketing?
Teté: No. Pienso que las bandas que lo hacen realmente lo sienten. No creo que lo tomen como una forma de vender discos. Bah, espero que no, no lo sé.
Yo veo que algunas se pegan a sellos internacionales para facilitar la colocación de sus canciones con temáticas sociales en el mercado.
Teté: Está en la conciencia de cada uno, pero no pienso que una persona pueda hacer eso.
¿Porqué tienen ese perfil antiprensa?
Teté: Pura fama. Más que nada fueron malas experiencias con algunos medios. Después nos pusimos más cautos y no le dábamos notas a cualquiera, pero no es una cuestión de filosofía.
¿Cómo hicieron para decirle que no a tantas tentaciones?
Teté: No las tomamos como tentaciones. Desde que se formó la banda sabíamos lo que queríamos, tenemos una filosofía que incluye un compromiso social muy importante. Eso es lo que mantiene el espíritu de la banda.
¿Hace quince años pensaban que iban a marcar una página tan importante del rock argentino?
Teté: No. Queríamos tocar, estar juntos y hacer música. Hace muchos años que nos sobrepasó lo de la banda. Estamos alucinados. Pero lo llevamos bien porque La Renga es un grupo muy fuerte a nivel a amistad y a nivel familia. El entorno nuestro somos nosotros; sabemos lo que somos y adonde podemos llegar.