Ganó el Pre Cosquín Rock 2005 y está por comenzar la grabación de su segundo disco.
En los primeros meses del 2004 presentó su disco debut titulado "Sueños caen en la hora más salvaje", con doce temas de su autoría y versiones muy particulares de Halleluja (León Gieco) y Vuelve a casa (Attaque 77). Con un promedio de un show por mes, finalizó el año ganando el Pre Cosquín Rock 2005.
"Sabés, me duele la situación que veo a mi alrededor injusticia y dolor. Luchamos por amor en esta soledad, buscando comprensión en esta adversidad. Yo sé que no es fácil encontrar una razón para luchar, luchar por la verdad. Y además me duele en el corazón lo que veo a mi alrededor, injusticia y dolor" (Luchando). A veces no es necesario hacer largas entrevistas para conocer a un artista: lo que piensan, sienten, viven y esperan; son las musas de sus temas que se infiltran entre acordes sencillos y frases hechas poesía. Así de fácil se hace conocer Esteban Kábalin, basta con escuchar sus discos y prestar atención a cada estrofa.
Recorrer su última placa es como ingresar por la puerta grande al interior del alma de este artista que pareciera decir poco, pero en realidad lo dice todo. Letras simples, breves y directas al extremo; cumplen así el gran objetivo: transmitir un mensaje de lucha, perseverancia y paz. "Pregunto al cielo cual es el remedio a la mediocridad. Silencio eterno dame la certeza de mi convicción. Si no queda nada más que las palabras, que no se apague el fuego eterno de tu alma", dice en el track 2.
Va de la balada al punk en pocos segundos, siempre en una atmósfera donde el hard rock es el género dominante aunque no tiene el reinado absoluto. Le canta al amor y los sentimientos del mismo modo que pinta con gracia indiscutida el paisaje social, sin temor a los prejuicios reinantes. Se anima a reversionar nada más y nada menos que un clásico de León Gieco, Ahalleluja, tema que tocó en el Pre Cosquín Rock a pesar de saber que un cover siempre juega en contra a los ojos del jurado: "Estaba entre ése y un tema propio. En el ensayo, la noche anterior, decidimos que teníamos muchas ganas de tocarlo. Y lo hicimos. Gracias a ese tema hubo gente en Cosquín de más de 40 años que se acercaba con mi disco en la mano y su hijo para felicitarme. Eso es muy groso y me llena de orgullo que mi música le guste a otro público que no está metido en la movida", afirma el cantante.
El disco avanza entre metáforas y verdades crudas. En Pétalo Amargo desnuda sus sentimientos en una de las canciones más bonitas que posee el disco, luego lo invade la sombra de Foo Fighters en Sueño Eterno y se adueña de un Ángel en un tema compuesto por una pareja amiga de Kábalin. "El secuestro una tradición, la tortura, la corrupción. ¿Qué mierda quieren hacernos creer? Tanta mentira a nuestro alrededor. Libres como el viento, libres queremos ser", dice con total franqueza en Historias de Terror. "Logre que haya luz en la oscuridad", resume.
El disco se completa con Vuelve a casa (Attaque 77), demostrando ese amor enfermizo que tiene por el punk rock melódico que lo lleva a reversionar este viejo tema, Hacia el Infinito - "buscando siempre mas allá de lo que mis ojos llegan a ver (...)Buscando siempre en aquel lugar donde nadie intente discriminar"-, Nunca, Sueños y un par de temas sacados del arcón de los recuerdos: Diamante Azul y Las horas pasan, rescatados del pasado de Esteban.
"Desde que empezó Cosquín Rock para nosotros siempre fue un objetivo y una meta estar acá. Lo vivimos con mucha ansiedad y mucha energía. Arriba del escenario la pase muy bien, mis expectativas eran tocar, tocamos y estuvo muy bueno", decía Kábalin apenas bajó del escenario temático del festival, el día domingo. Le había tocado la dura tarea de ser primero y con la particularidad de que las puertas se habían abierto casi en simultáneo con la apertura de su show.
Él y su banda habían ganado en la tercer noche del Pre Cosquín Rock, tras hacer la mejor actuación de la jornada. Tres temas le bastaron para demostrar que merecía estar entre los grandes: "Uno siempre quiere ganar, pero me pone muy contento saber que sonamos ajustados y cumplimos con nuestro objetivo principal que era dar lo mejor de nosotros. Si hubiéramos ganado sonando mal, no lo hubiera disfrutado", dice con una sinceridad que asombra.
Pero no todo se quedó en Cosquín. Durante enero y febrero realizó 18 shows en una gira provincial, tocando en Carlos Paz, Alta Gracia, Cosquín, Villa María, entre otras localidades. "Es ese trabajo de ir y tocar el que te permite crecer dentro de la música. Se que el mío es el camino más difícil (el paso a paso), pero lo hago convencido de que es la mejor manera de lograr lo que me propongo".
Por estos días está apunto de entrar a grabar el sucesor de "Sueños caen en la hora más salvaje. Un disco que reflejará la madurez del grupo y un mensaje que apunte en otra dirección, más terrenal.
Por ahora, quedan las palabras extraídas del tema Sueños, que sirven para entender un poco más las motivaciones de este artista: "Quiero saber si hay lugar para los sueños, quiero saber si hay tiempo para uno más (...) Donde vaya el corazón, donde va mi corazón estoy yo".