Los Piojos, luego de casi un año de silencio, cerró la primera noche del Pepsi Rock 2005, junto a Kapanga, Guasones y otros.
 Los Piojos
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 Kapanga
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 Los Tipitos
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 Guasones foto: Gabriela Porzio
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El día pintaba primaveral. En la televisión se hablaba de muy buenas temperaturas y del éxodo de porteños por el fin de semana largo, cuando de pronto otra noticia fue ganando espacio: se mostraban imágenes del armado de escenarios y pruebas de sonido, al grito de "hoy comienza el Pepsi Music 2005". Y así fue.
Ya desde temprano muchos jóvenes iban formando la cola en las inmediaciones del Estadio Obras, esperando la apertura de puertas, otros viajaban desde sus casas con el oído puesto en alguna radio que arengaba y contaba que se habilitaba el acceso y cómo, en su mayoría, se agolpaban frente al escenario principal con el afán de conseguir una mejor ubicación, dejando de lado las demás atracciones del espectáculo.
Pero otros aprovecharon un poco más el precio de sus entradas y degustaron de la música en vivo que ya empezaba a sonar en el llamado "Obras Indoors" de la mano de Valerio Rinaldi o arremetieron contra el simpático saltimbanqui ubicado en uno de los extremos muy cerca del tercer escenario donde Ocaso 2012 mostraría su música minutos más tarde.
El sol pegaba fuerte y se esperaba la presencia de Guasones, mientras se destacaban Sin Espina y Agrupación Skabeche por un lado y la banda de Fachy, Motor Loco, por otro. Las 17:30 llegaron y la banda platense se encaramó en el denominado "Escenario Outdoors" para mostrar un poderío, que ya se evidencia en su último trabajo "Toro Rojo". Con lentes, enfundado en una remera negra de Neil Young y guitarra acústica en sus hombros, Facundo Soto comandaba las acciones de una prolija banda que rockea, moviliza y te deja con ganas de más.
El lista de espera y pronto a subir Tipitos hace su aparición de la mano de uno de sus hits, "Algo" y eleva los decibeles. Claro está que no faltaron los reconocidos hits de su repertorio ni el buen sonido al que nos tiene acostumbrado el grupo. Pero sin embargo, les faltó un poco de fuerza, un poco de empuje. A pesar de que la banda cumplió, se esperaba algo más de ella, teniendo en cuenta sus muy buenas actuaciones anteriores.
Las noche se posaba y poco a poco se iban cubriendo las instalaciones. La hora de saltar había llegado y los encargados de lograrlo no eran otros que los integrantes de Kapanga. La banda bullanguera del Mono se hizo presente con un efectivo set que incluyó todos sus éxitos que fueron cantados a rabiar por un número de asistentes que crecía y se hacía eco de "El mono relojero", "Ramón" o "Desearía", que no faltaron a la cita. Entre otras cosas tuvimos al Gauchito Gil, el pedido del cantante de algún padre para un niño que le había quedado de la pasada edición del evento y un poquito de Miranda! a ritmo de potpurri que levanta, divierte y es el anfitrión ideal para cualquier cierre. También nos enteramos que el 19 de noviembre harán un nuevo Obras para despedir el año y que próximamente se viene la grabación de un nuevo disco. Un gran año de Kapanga.
Todo se acalló, el escenario se pintaba de blanco, las banderas empezaban asomar y nueve meses después Los Piojos se alistaban para reaparecer en la Capital. 21:35 marcó el reloj, un sonido dejó paso a otro, sonó un loop, los músicos aparecieron y "Te diría" en penumbras y casi a capella desató el delirio de los miles que estaban frente a su máximo referente musical.
"María y José" y "Desde lejos no se ve" se adueñaron del espacio y del tiempo. Un paneo de cámaras divulgó la sorpresa: Maradona estaba detrás de decorado y la masa respondió. Nunca sabremos si "Marado" iba en ese momento de la lista, pero el himno se hizo escuchar. El relato partió, el video corrió y El Diego se subió para hacer un acto de magia con una redonda. Gracias infinitas por estos cinco minutos, parecía decir sin poder decir nada la multitud.
Se descolgaron los botines del micrófono, algunas canciones sonaron y le llegó el turno de colgarse las Topper mugrientas. Un recuerdo para las víctimas de Cromañón y un homenaje con un sentido y breve discurso de Ciro, que pidió por una sociedad mejor y "Muy despacito" le dejó paso a algunas lágrimas. "Los mocosos" se pegó a "Fijate" cantado por Micky y "Sudestada" a cargo Javo Kupinski, y la noche se empezó a despedir.
"Arco" no faltó, "El balneario de los doctores crotos" hizo bailar a todos y una linda acróbata se trepó muy alto en su trapecio para demostrar que su vestido volaba.
"...Chau buena noches...", se escuchó de boca del cantante y nadie le creyó. Hicieron bien, porque faltaba un golpe bajo: un video del Carpo y la banda como antesala de una interesante versión de "Me estoy viniendo viejo", del más grande guitarrista argentino.
Al ritmo de "Muévelo" una morocha con muchas dotes y la camiseta argentina dejó ver sus encantos seduciendo a Ciro y compañía para alegría de la muchachada presente. "El farolito" no estaría ausente y el sonido jugaría una mala pasada cortándose por completo. O bien la banda no se dio cuenta o la piloteó con total sencillez. Habría tiempo para un llamado a la solidaridad de los vecinos balconeros, para elegir entre "Genius" y "Babilonia" para que al final sonaran las dos canciones, y para "Finale" que iba parecer triste sin banderas, pero los trapos aparecieron y se desplegaron dándole vida al ya conocido ritual.
Volvieron una noche y se llevaron el mejor premio de una jornada que no sólo sirvió para disfrutar de nuestro rock, sino para darnos cuenta de que podemos divertirnos sin necesidad de poner en riesgo nuestras vidas. Este sábado, la segunda etapa de esta maratón de la mano de Bersuit, Arbol y La Mancha.