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16.10.2005.-

La noche más potente

Catupecu y Divididos cerraron una potentísima octava jornada, matizada por Intoxicados, Juana la Loca y Cabezones, entre otros.



foto: Gabriela Porzio

En la octava fecha del Pepsi Music 2005, las caras de cansancio de técnicos, personal de seguridad, colegas acreditados y organizadores denota lo poco que falta para el final. Pero en ésta jornada, el cartel es él más prometedor del evento.

Será por ese motivo que miles y miles de personas deambulaban por el predio hasta que a las 16 Gazpacho subía al Escenario Tres y Las Trampas de Lily lo hacía en el Dos, mientras en el tablado principal se acondicionaba para las actividades que darían comienzo una hora más tarde.

Pero antes que eso, Volador G se encargó de tomar la posta en el recinto cerrado, pop muy bien ejecutado, con alteraciones rockeras que pincelaban la presentación. Es indudable el crecimiento musical de la banda, de la cual se destacó "Huracán", una atrayente versión de "Ana no duerme" y "Sin contacto", con el que finalizaron.

En medio daba comienzo un ruidoso show de Cabezones en el Escenario Outdoors, banda liderada por César. Solvente, prolijo y muy arriba serían los adjetivos que le caben a los 55 minutos dedicados a tocar "Sueles dejarme solo", "Alud", "Fragil" y "Mi pequeña infinidad", entre otros. Próximamente este mismo estadio los verá subirse por primera vez en su carrera.

Si demasiado preámbulo, uno de los grupos que mejor suenan en nuestro rock se hacía cargo del cierre del Escenario Indoors: La Mississippi. Ricardo Tapia y compañía se encargaron de rebalsar el espacio, con populares incluidas, y de esparcir rock y blues. Acomodando la lista al reducido tiempo, se hicieron lugar para sonar varios de los éxitos que han cosechado en su carrera: "Hola y adiós", "El detalle", "Ahora vengo", "Café Madrid", entre otros, originando el canto y baile popular. La soltura y simplicidad de estos batalladores de la música da pavor. Toquen donde toquen suenan bien. Poco importa si se probó o no sonido: suenan bien. Los años y el profesionalismo los han llevado a ser una de las más recomendables agrupaciones del circuito. Por otra parte, y ya lo dijo el cantante, "...somos la primer banda de blues que toca en Obras después de Pappo. A él no le dedicamos una canción, le dedicamos nuestra amistad...".

"Resurrección" partió para perderse entre el gentío y dar a conocer que Juana la Loca hacía lo suyo en el segundo show del escenario exterior. Máquinas y una postura más popera que rockera conformó un potable espectáculo. Basados en su último disco "Casablanca", la banda no terminó de conmover a un auditorio que respondió sobretodo a los conocidos hits "Vida modelo", "Dame pasión" y "Viernes", que sorpresivamente llegaron en tándem y al final. Correctos, quizás se esperaba un poco más.

Los llamados "rolas" empezaron a tomar posición. La inmediatez del recital de Intoxicados se sentía en el aire. Mucho hacía que Pity y sus muchachos no se daban una vuelta por la Capital, y como tantos otros estos también vienen con un disco calentito bajo el brazo. "Una vela" encendió desde el prólogo a la masa, "Se fue al cielo" la convirtió en canto. El cantante recorrió el escenario: primero caminando, luego tomando posición en el fondo y por último cantando con guitarra y pie de micrófono incluido desde el medio de la pasarela. Un verdadero showman.

Mitad de la presentación y se pregunta "...¿cuanto tiempo nos queda?, mucho o poco...?", a lo que él mismo se responde "...Bueno sigo tocando... Cuando me tenga que ir me pegaran un fierrazo en la cabeza...". Y "La chica de la guitarra" tomó su lugar, de la mano con "Fuego", en el que la gente se encargó de ayudar a cantar. "Gracias y chau", fueron las palabras para abandonar las tablas. Atónito, pero sin parar de arengar, el público pidió mas. Felipe respondió descargando parte de "Un beso y una flor", de Seguridad Social en versión instrumental, mientras que los demás músicos tomaron posición nuevamente y "No tengo ganas" salió disparado. "Necesito verte" y "Quieren rock" serían los indicados para rematar una poderosa intervención de Intoxicados, plenamente basados en clásicos y con un guitarrista digno de escuchar. Por su parte, Pity Alvarez agregó una más: "Una piba como vos", con todos los integrantes. A continuación, solo y balbucea otro intento, mientras a sus espaldas los técnicos desarman todo el set de instrumentos, a lo que no quedó alternativa que retirarse guitarra al hombro para nunca más volver. Un buen espectáculo, risueño y de puro rock.

El recambio de fans era incesante. Los exhaustos rollingas daban paso a los lookeados de negro que ilusionados pensaban en vivir, como mínimo, un show similar al del Luna. Los laterales del tablado se cubrieron con telones rojos fruncidos al mejor estilo Hollywood. Los asistentes presurosos ultimaban detalles para que puntualmente Catupecu Machu iniciaran su performance. Un acorde delató el primer tema: "Oxido en el aire" rompió el silencio, "Y lo que quiero es que pises sin el suelo", "Origen extremo" y "Hechizo" dinamitaron la zona cercana al escenario. Fueron en total 14 tracks sin respiro, de una calidad interpretativa inmejorable y la consabida energía que destila la banda. Unidos y casi a pedido "Magia veneno", "Gritarle al viento", "Eso vive" y "Dale!", con Gabriel escalando andamios sin sacarse su instrumento. La banda resolvió un show que quedará en la memoria colectiva: "A veces vuelvo" terminó de firmar el mejor de los contratos con el público.

En otra situación, si la jornada hubiese terminado en ese momento, nadie se quejaría. Pero faltaba la gran banda de la noche, Divididos, el trío más poderoso del rock argento. Fue un show de pura adrenalina en el que se despacharon con una playlist: "Cabeza de maceta", "Capo capón" y "Paraguay" fueron el detonante; "Voodoo Chile" el homenaje y "Ala delta" el momento mágico de la noche. Ni bien empezado a sonar la masa saltaba y bailaba pero segundos más tarde quedaría atónita al escuchar la voz y ver a Alejandro "Bocha" Sokol de Las Pelotas correr micrófono en mano por todo el escenario. "...Pasó por la sala a saludar y dijo que quería cantar Ala delta... y acá está". La sencillez que los hace grandes.

Como si esto fuera poco, irían enganchados seis temas de la talla de "El 38", "Sábado" o "Salir a asustar" y provocaron la explosión de júbilo, al igual que el medley que incluyó "Que tal", "La rubia tarada" y "Azulejo" o "Cielito lindo", con la formación círculo más grande de América. Los que pensaban que todo se había terminado, estaban equivocados. Quedaba tiempo aún para "Basta fuerte", "Mañana en el Abasto" a modo de unplugged y una versión demoledora de "Mejor no hablar de ciertas cosas", no sin antes pedirles a cada uno de los espectadores que vuelvan a casa tranquilos, como un gran padre.

Sonido excelente, amplio repertorio, lucimiento individual y una multitud que superó todas las expectativas podrían ser la conclusión final de una presentación sin igual. El sábado será el turno de los uruguayos de la Vela Puerca, Las Pelotas y los alemanes Die Toten Hosen. Pero esa será otra historia.



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