Las Pelotas y La Vela Puerca confirmaron el gran momento en sus carreras. El cierre fue Die Toten Hosen.
Las largas jornadas de rock están haciendo mella. No es tan fácil llegar a horario o correr de un escenario a otro, pero a pesar de todo, la masa está presente en el anteúltimo día del Pepsi Music 2005.
Consecuencia de las superposiciones, la primera elección fue entre Lovorne en el Escenario Indoors o Tachenco en el tablado principal. Luciano Napolitano al mando de la guitarra y con muñequera de tachas de su padre movilizó a una apreciable cantidad de público con el simple y generoso sonido del rock n'roll. Duro, potente y autoreferencial, un encuentro con lo más visceral del rock argento. Una pequeña muestra, la interpretación de "Desconfío" acompañado en voz por una excelente corista llamada Gilda. En el set no hubo un tema homenaje, sino que cada acorde fue un recuerdo al más grande.
A la misma hora en diferente escenario, Hereford y Beatsteaks jugaban un Uruguay-Alemania de difícil pronóstico. Los germanos descargaron su furioso punk colegial, todo muy parecido a lo que hoy suena en manos de tantas otras agrupaciones de procedencia extranjera. Guitarras apuradas, bajos aporreado y la batería marcando para que un esquizofrénico cantante recorra el espacio micrófono en mano. Suenan muy bien, prolijos y necesariamente aplicados, pero no aportan nada nuevo.
Luego de ese trago acelerado, fue el turno de los uruguayos más reconocidos por estas tierras, La Vela Puerca, quienes volvieron a demostrar la gran fiesta que despierta su rock charrúa. Para empezar "Llenos de magia", "Mañana" y "Ojo moro", tremendos hits que fueron cantados a morir. Lamentablemente, el bajo sonido deslució la presentación, quitándole gran parte de la potencia que los músicos pusieron sobre el escenario. La lista iba del último trabajo a lo más clásico de la banda, "Va a escampar" sirvió para bajar los decibeles y juntar un par de tranquilos tracks como "Claroscuro" y "Zafar". El final anunciado traería mucha mas música y mucho más aguante de una gran parte del público, que a pesar de lo que venía en cartel, no quería que la Vela terminará su set.
Y lo que llegaba era ni más ni menos que Las Pelotas, otra de las bandas del momento. Los liderados por Germán Dafuncchio dieron rienda suelta a un largo concierto. "Muchos mitos" encendió el fuego, "Hoy me desperté" le siguió y "20 minutos" sorprendió. El look variable de la banda mostró a Alejandro Sokol como Pedro Picapiedra y Dafuncchio de saco rojo a rayas y camisa amarilla con una linda peluca, yéndose a la punta de la pasarela para arengar aún mas a una masa que se movía al unísono.
Mucha prolijidad y muy buen sonido fueron las constantes de un show que deparó algunas sorpresas en la lista de temas, llámese "Veoyover" o "Generación @", de "Todo por un polvo", la inclusión de una caracterización de Bush en "Capitán América" y un set de reggae, acostumbrado, pero raro para un festival, exhibiendo la más parte más intimista de la banda. El final se caía de maduro, apelando a los archiconocidos "Esperando el milagro", "Será" y "Shine", dejando en claro la popularidad alcanzada en los últimos tiempos. Otro show impecable al que ya nos tiene acostumbrados Las Pelotas.
Muchos adeptos a la banda germana Die Toten Hosen se acercaron hasta Obras para tomar por asalto el escenario y armar una nueva fiesta punk. Desde temprano, las crestas y los pantalones escoceses se paseaban alejados del centro del actividades sin importarle qué sucedía a lo lejos. Pero había llegado la hora de, lisa y llanamente, lo que habían venido a buscar.
Un batallón de 26 temas eran los pactados para el cierre de la noche. Desde el comienzo, los integrantes trataron de comunicarse en castellano con el gentío, esfuerzo fue muy bien recibido. Para empezar, descargaron en tándem dos de sus éxitos, "Auswärtsspiel" y "Du Lebst Nur Einmal", vitoreados y pogueados sin control. Basados en su nuevo disco "Zurück zum Glück", plantaron bandera con ritmos acelerados, un sonido por demás prolijo y un cantante que se dedicó a moverse sin reparo por cada rincón del área, originando la composición escénica por excelencia. Las rarezas tuvieron su lugar destacado. A falta de Gieco, buenos son los Toten: la versión germanizada de "Guantanamera" y una prueba de la vieja amistad con Los Violadores introduciendo en la playlist "Uno, dos ultraviolento" en un castellano raro, pero que llegó a lo profundo del corazón punk.
"Should I stay or should I go" y el ancestral "Blitzkrieg bop" abrieron la parte final del recital, en una comunión de canto, salto y pogo que no paró en ningún momento. "Paradies" afrontó la despedida de la octava presentación de la banda punk alemana con más trayectoria y encumbrada en el mundo.
Se fue la novena y un merecido descanso gracias al River-Boca postergó para el lunes la última fecha, que tendrá sorpresas de la talla de Arbol, Decadentes o Intoxicados sumándose a los que integran el cartel principal.