El octavo disco de Babasónicos fue lo mejorcito del mainstream del 2005.
¿Cuántas veces la popularidad estuvo en manos de personajes tan poco populares? La biografía de Babasónicos constituye uno de esos extraños casos en los que el patito feo se transforma en cisne. Es que aplicaron tenazmente su voluntad para reírse de las convenciones hasta que las quebraron. Y el trabajo de años logró que un grupo con una profundidad conceptual inteligentísima se vuelva masivo.
Los músicos de Babasónicos poseen una destreza que les permite pasar de la fragilidad a la distorsión sin dificultades. Ese talento también los lleva de la tapa de la revista de Clarín al olfato para no caer en lugares comunes. El problema es que a través de la ironía satirizaron tanto su música que uno no termina nunca de saber si son serios o no. Igualmente... ¿interesa?
En "Anoche", su octavo disco oficial, Babasónicos empieza pegando un grito (“Así se habla”). Después, se propone recuperar la fiesta y engancha las canciones (“Carismático”, “Yegua” y “Un Flash”), signo de que el trance de la inspiración les permite cambiar las melodías y la temática manteniendo el groove. Sin intermedios, salen de la diversión para reflexionar sobre el desamparo que envolvió a la música argentina durante 2005 (“Pobre duende”). Y le sigue un desfile de personajes nocturnos: el winner (“Solita”), el optimista drogado de levante (“Puesto”), el histérico (“Capricho”), el poeta anarkista con ansias de anonimato (“El colmo”), el líder amante de la carroña (“Ciegos por el diezmo”) y el obstinado (“Muñeco”). Como en su anterior disco ("Infame", 2003), cierran la placa criticando el sarcasmo alrededor de la vituperada actitud rocker.
La fórmula de "Anoche" parece ser la misma que aplicaron en "Jéssico" (2001) e "Infame". Los tres discos golpean sin dar respiro. Y a pesar de que la reiteración de la receta pueda parecer un signo de conservadurismo, uno interpreta que la experimentación, la deformidad y la actitud moderna son tan fuertes que no necesitan ser expuestas. Eso queda para los grupos nuevos, no para uno que editó catorce elepés (sumando discos de remixes e rarezas). Catorce discos... y ningún en vivo. Son raros los Babasónicos.