Prometedor debut discográfico de Migue, el hijo de Charly García.
No se puede negar la exquisitez en este ramillete de canciones que conforma el debut de García Jr. Migue demuestra que le sobra talento y parece ser uno de esos artistas sin techo. Pero, sin urgencias, el músico canaliza su aptitud en una muestra de apenas nueve composiciones que alcanzan para imaginar una prometedora carrera musical.
El sonido limpio es la característica más destacable de una placa donde las melodías se muestran desnudas y certeras. "Quieto o disparo" es un disco de rock clásico, que podría haber sido compuesto en los sesenta, los setenta o los noventa, pero no por cualquier músico. El marco puede ser pop, folk o rock, pero siempre desde un elevado nivel artístico e interpretativo. Los temas escapan a la estructura de verso-verso-estribillo de modo que algunos ("Misión", "Discusiones") parecen tener esencia de puentes o cuelgues.
"Historias de terror" abre el disco y huele al Charly de "Filosofía barata...", pero son pocos los momentos donde se explicita el linaje. Tal vez sea porque las canciones suenan muy guitarreras, aunque acústicas, y Charly siempre deja su huella más bien en los teclados. "Antes de hacerte" y "Recordatorio" (un homenaje blusero a su padre) tienen la oscuridad cruda del Paéz de "Ciudad de pobres corazones". Y el cierre, "Penumbra", es una composición de Luis Alberto Spinetta para la banda de sonido de la película Fuego Gris. Todas las influencias se armonizan en una indudable atmósfera beatle que perdura de principio a fin, un logro de la producción de Lucas Martí (quién además grabó guitarras y batería).
El título, socarrón, dibuja una imagen violenta, casi sanguinaria, inversa a la serenidad de la voz y la prudencia de los teclados ejecutados por García. A lo largo de la placa la sensación de armonía y delicadeza es una constante. Y Migue suena tan tierno, que parece más hijo de Nito Mestre que de Mister Say No More.